En medio de la crisis que afecta al sistema financiero, este índice es fundamental para evaluar la capitalización de una
entidad. Cuanto más alta es la cobertura del pasivo por el patrimonio neto, mayores son las posibilidades de la entidad de
hacer frente a sus compromisos. Una elevada participación del patrimonio neto en su evolución demuestra que la entidad
basó su desarrollo en una política de incorporación de recursos propios y no de endeudamiento.
Al concluir los ejercicios cerrados en 1994, había en el sistema 11 bancos que tenían respaldo para la totalidad de sus
deudas con capital propio, algo poco usual y que responde al hecho de que la mayoría de esas entidades eran de escasa
gravitación dentro del sistema, con excepción del Banco Hipotecario que, por su carácter de banco estatal, tiene avalada su
operación con los recursos propios y la garantía del Estado.
El promedio de todas las entidades determinaba una relación entre capital propio y deudas totales de 18,86%, notablemente
influida por la precariedad que en este aspecto mostraban los bancos provinciales. En muchos de esos casos (Río Negro,
Chubut, Santa Fe, Tucumán, San Luis, Santiago del Estero, Misiones y Entre Ríos) esa relación no llegaba a 5%, lo que
refleja la crónica insuficiencia de capital que padecen, en parte, por las abultadas pérdidas que en los últimos años
caracterizaron su actividad.
En el caso especial del Banco de Entre Ríos, al cierre del ejercicio finalizado en junio, el patrimonio neto era de sólo $
500.000 contra un pasivo total de $ 414,8 millones.
En los escalones más bajos de este ranking se ubican también el banco de Coronel Dorrego y el Feigin, cuyas actividades se
encuentran suspendidas por el Banco Central por problemas de insolvencia.
En una situación muy parecida se encontraban los bancos UNB y Medefin, cuya fusión fue autorizada por el Banco Central, porque
individualmente se encontraban afectados por un importante retiro de depósitos por parte de los inversores.
