En esta nueva versión del habitual análisis de MERCADO, se registran algunas ausencias y nuevas incorporaciones. Daneri, Química y Llauró, tres de las 50 empresas seleccionadas para el seguimiento sistemático de sus balances, dejaron de cotizar sus acciones en la Bolsa durante el segundo trimestre
del año y quedaron, por lo tanto, excluidas del cuadro. A ellas se agregó la textil Wells, que, debido a sus serias dificultades económicas y financieras, no envía los balances dentro de los exigentes plazos establecidos por la Bolsa.
En su reemplazo se incluyó a la automotriz Sevel, la metalúrgica Aluar, la fábrica de envases plásticos American Plast y a Baesa, la principal distribuidora de Pepsi Cola en el país (que a partir de diciembre ampliará su campo de acción a Brasil, incluyendo las ciudades de Río de Janeiro y San Pablo).
De esta forma, se procura que la muestra sea lo más representativa posible, tanto por la variedad de los sectores involucrados como por la dimensión de las empresas. La productora de envases plásticos fue incluida en representación de las de menor envergadura económica (factura entre $ 2 y $ 3 millones mensuales).
De todos modos, la inclusión en la muestra de nuevas empresas trae aparejados algunos cambios con respecto a las cifras de los períodos anteriores.
Hecha esta salvedad es interesante mencionar que las ventas realizadas durante el segundo trimestre por las 50 compañías seleccionadas alcanzaron a $ 4.057,5 millones, lo que indica una expansión de 17,8% con respecto a enero-marzo; lo cual se explica fácilmente por razones estacionales: este período es el de menor actividad del año.
Pero la expansión también es importante si se hace la comparación con los mismos meses del año pasado. En este caso, el crecimiento total de los negocios alcanzó a 18,5%. Si se tiene en cuenta que en ese lapso no se registraron fuertes variaciones en los niveles de precios, el índice parece ser un
indicador bastante preciso de la evolución de la actividad durante el último año.
El crecimiento se mantiene también si se eliminan del cuadro las dos empresas telefónicas. El incremento conjunto de las ventas de las 48 restantes fue de 16,6%, un índice que resulta igualmente significativo y respondería fundamentalmente a dos factores: el notable impulso de las dos empresas
automotrices, que en promedio vieron aumentar su facturación en 16,7% (Sevel 16,5% y Ciadea 17%) y la absorción de diversas empresas subsidiarias que efectuaron Molinos y Zanella. La diferencia más espectacular se registró en esta última, cuyas ventas, debido a la fusión, pasaron de $ 15,3 millones
en abril-junio de 1993 a $ 32,7 millones en el mismo período de este año (113,7%). En lo que respecta a Molinos, las ventas pasaron de $ 144,1 a $ 240,5 millones, lo que representa un aumento de 67%.
MEJORAN LAS PETROQUIMICAS.
En cuanto a los resultados, la situación también muestra un mejoramiento significativo. Tal como ocurre con las ventas, el cuadro de ganancias y pérdidas registra la influencia de los buenos resultados que exhiben las empresas telefónicas y automotrices, aunque también se destaca la recuperación de las petroquímicas (Indupa e Ipako) que en los trimestres anteriores lideraron los
quebrantos y contribuyeron en gran medida a deteriorar el resultado acumulado del conjunto.
El ejemplo más notorio es el de Indupa. Por primera vez en tres años mostró un resultado trimestral positivo ($ 7,5 millones), que podría mantenerse en el futuro, merced a los profundos cambios registrados en su estructura, derivados de la decisión de los principales acreedores, entre los que se encuentra el propio Estado, de capitalizar deudas para posibilitar la recuperación de la empresa. Pese a las ganancias del trimestre abril-junio, el resultado final del ejercicio cerrado en esa fecha mostró una pérdida de $ 41 millones, que se agrega a la que venía registrando en períodos anteriores ($ 106 millones). De esa forma, las acumuladas al cierre del ejercicio ascendían a $ 147 millones, lo que permite suponer que recién estaría en condiciones de absorberlas totalmente (en el supuesto de que consolide su situación) en un plazo no inferior a tres años.
La reactivación no llegó, en cambio, al sector papelero, cuyos principales exponentes entre las empresas seleccionadas (Massuh y Celulosa) continuaron arrojando abultados quebrantos. En Massuh alcanzaron a $ 26,6 millones y en la Celulosa a $ 71,5 millones, lo que eleva las pérdidas totales de esta última, durante el período anual finalizado en mayo, a $ 118,1 millones.
Un caso especial es el de Canale, que durante el último trimestre del ejercicio (abril-junio) exhibió un quebranto de $ 16,9 millones, equivalente a 73,8% de las ventas del período.
Las abultadas pérdidas absorbieron todo su patrimonio contable. Esto permite suponer que la cifra en cuestión refleja los ajustes exigidos por el grupo Macri, antes de hacerse cargo de la dirección de la empresa, para no cargar después con pérdidas en las que el nuevo propietario no tuvo ninguna participación.
Las dos telefónicas exhibieron un comportamiento muy parejo en sus ventas. Con respecto al año pasado Telecom las aumentó en 23,6% y Telefónica en 24,9%. En ambos casos, las cifras constituyen un récord, igual que los beneficios, que muestran constantes mejoras en su relación con las ventas.
En Telefónica esa relación se ubicó en 19,1% contra 18,8% que alcanzó de enero a marzo y 17,6% de octubre a diciembre.
En Telecom la comparación entre ambos rubros es ligeramente inferior (18,8%), pero revela un sensible avance con respecto al trimestre anterior (14,3%) y al penúltimo (12,4%).
En lo que respecta a los dos bancos incluidos en la lista, Galicia y Francés, tuvieron un comportamiento muy dispar.
El primero continuó aumentando en forma significativa el nivel de sus ingresos, que en el trimestre abril-junio alcanzaron a $ 182,9 millones y constituyeron un récord para un período de tres meses.
No ocurrió lo mismo con los resultados ($ 20,6 millones), que si bien recuperaron posiciones con respecto a enero-marzo ($ 6,3 millones) todavía son inferiores a los logrados de octubre a diciembre ($ 24,5 millones), que hasta ahora exhiben el liderazgo para un período de tres meses.
Por parte del Francés la situación es muy diferente. De abril a junio sus ingresos totales sumaron $ 83,6 millones y son inferiores en $ 8 millones (8,7%) a los obtenidos un año atrás ($ 91,6 millones), que siguen siendo los más altos para un trimestre.
Los menores ingresos se hicieron notar en los beneficios, que con $ 10,4 millones fueron los más bajos desde julio-septiembre de 1992.
El potencial de la embotelladora Baesa se pone de relieve a través del constante crecimiento de sus ventas, que tienen un marcado carácter estacional: los principales volúmenes se concentran, obviamente, en los meses de verano, que abarcan el primero y segundo trimestre del ejercicio, debido a que los períodos anuales de la empresa cierran el 30 de septiembre.
El trimestre abril-junio es uno de los de menor actividad. De $ 95,1 millones a que alcanzaron sus ventas en octubre-diciembre y $ 101,2 millones de enero a marzo, declinaron en los tres meses posteriores a $ 70,2 millones. Sin embargo, comparadas con las obtenidas en similares meses de
1993 ($ 50,9 millones), estas cifras determinaron una expansión de 37,9%.
La fábrica de galletitas Terrabusi es otra de las empresas que mostró un significativo aumento de los negocios, que en este caso, contrariamente a lo que ocurre con Baesa, corresponde a un trimestre de gran actividad, coincidente con el período escolar, que incide favorablemente en el consumo de
galletitas. A esto se suma la incorporación de nuevos artículos importados, que, en algunos casos, refuerzan su línea tradicional de productos y, en otros, significan la incorporación de renglones totalmente nuevos para la empresa.
Esto determinó que las ventas del trimestre alcanzaran a $ 91,8 millones con una expansión de 34% con respecto a un año atrás.
Entre las empresas que perdieron posiciones en el mercado vuelve a destacarse Celulosa, con una merma en las ventas de 16% con respecto a las obtenidas un año atrás (de $ 36,8 bajaron a $ 30,9 millones). Este último nivel es el más bajo de los últimos años para un trimestre, contracción que explica el abultado déficit que sigue caracterizando su explotación.
