miércoles, 29 de abril de 2026

    El mayor negocio del futuro

    El impacto de la tecnología, las tendencias demográficas, el “ecoturismo” y el “saniturismo”, la necesidad de combinar compras, cultura y entretenimiento, revolucionan una clásica actividad económica que promete ser una de las de mayor crecimiento durante el próximo siglo.

    Turismo y viajes son tal vez el mayor negocio del mundo, con US$ 2 billones (millones de millones) en ventas anuales. La actividad juega un papel muy importante en las áreas de viajes de negocios, de tipo recreativo y los relacionados con la vida familiar.

    Durante el último tercio de este siglo hubo una serie de fenómenos que fomentaron los viajes: descuentos en las tarifas aéreas, construcción de superautopistas, crecimiento de la industria de moteles y abolición de muchas visas internacionales. Las zonas de libre comercio facilitaron el crecimiento de los negocios internacionales y de los viajes de negocios.

    La revolución de la salud, que dio a la gente de la tercera edad un buen estado hasta bien avanzados los 80 años, también contribuyó al aumento del turismo. La población de 45 a 64 años crecerá casi cinco veces más rápidamente que la población total entre 2000 y 2010; entre 2010 y 2030, la población de más de 65 crecerá a una velocidad ocho veces mayor que la población total. La

    población de edad más avanzada es sólo uno de los factores que ejercerán fuerte influencia sobre los viajes y el turismo en el siglo 21.

    Ya hoy los viajes de personas de más de 60 años constituyen 32% de todas las reservas de habitaciones que registra el negocio hotelero, según datos suministrados por la American Hotel and Motel Association.

    Los especialistas en el tema aseguran que éstos serán algunos de los cambios que nos esperan a la entrada del nuevo siglo. Las áreas que se mencionan a continuación no son más que una lista parcial de factores, a veces en conflicto, que influirán en el negocio viajero del siglo 21.

    TECNOLOGIA Y VIAJES.

    * Las comunicaciones entendidas como “viaje electrónico”. Las comunicaciones electrónicas del siglo 21, incluyendo teléfono, radio, televisión y fax, han reemplazado al mensajero de otros tiempos. Los avances que veremos en el futuro, como el teléfono con imagen y la interconexión de computadoras

    en redes cada vez más completas, reducirán la necesidad de viajar y ahorrarán dinero y tiempo. Los hombres y mujeres de empresa ya no tendrán que viajar para cerrar un trato. Negociarán “cara a cara” en conferencia electrónica y firmarán contratos a pesar de estar a miles de millas de distancia física.

    Del mismo modo, las familias separadas por grandes distancias estarán más conectadas electrónicamente.

    La comunicación electrónica promoverá también el surgimiento de la oficina móvil, que permitirá a los ejecutivos realizar su trabajo dondequiera que estén, sea en la casa, el club, o disfrutando de “vacaciones de trabajo”.

    * Viajero y agente de viajes. La computadora personal conectada a sistemas internacionales de reserva permitirá a muchos viajeros reservar, comprar y solucionar todos los arreglos relacionados con los viajes, desde la comodidad de su hogar o su oficina. Muchos de los “intermediarios” del negocio turístico serán reemplazados por la tarjeta de débito, el fax, y por redes de computadoras

    interactivas.

    * Robots a su servicio. Los robots personales serán cada vez más hábiles para desarrollar una multitud de servicios, como recibir a los invitados, cuidar de los bebés, y realizar tareas secundarias. Mientras que algunos invitados pueden molestarse ante la pérdida del toque humano, los robots contribuirán a que el negocio del viaje ofrezca un servicio más compacto, poniéndolos a trabajar sin

    descanso en temporada alta y retirándolos al depósito sin que haya quejas durante la temporada baja.

    TENDENCIAS ENERGETICAS.

    Los viajeros del siglo 21 se beneficiarán con mayor competencia entre el negocio del viaje por aire, por tren y por autopista. Esta competencia se originó en el aumento de la eficiencia en el combustible automotor y las formas avanzadas de transporte. Para el año 2010, los autos en Estados Unidos tendrán un promedio de eficiencia de combustible que oscilará alrededor de 36,9 millas por galón, según anuncia el Departamento de Energía de ese país. Esta mayor economía en el combustible aumentará la popularidad de los autos, que seguirán siendo la principal forma de transporte hasta bien entrada la primera parte del siglo.

    El Departamento de Transporte de Estados Unidos pronostica que el número de viajeros internacionales se duplicará para el año 2000, lo que significará todavía más presión a los ya subrecargados aeropuertos. Los sistemas de supertrenes para mediana y larga distancia ya están creciendo en todo el globo como alternativa al avión y al auto. En Estados Unidos, se están estudiando proyectos para construir corredores de trenes de alta velocidad entre Washington-Nueva York-Boston, Milwaukee- Chicago-Detroit, y Miami-Orlando-Tampa.

    LIMITACIONES DE TIEMPO.

    Muchos expertos anuncian que los trabajadores pasarán cada vez más tiempo en sus empleos; en Estados Unidos es común que los trabajadores rechacen la oferta de una semana de trabajo más corta con sueldo reducido, y crece el número de personas con dos empleos, especialmente entre viudas y divorciadas, según datos de la oficina de estadísticas laborales de ese país. Por ende, es lógico suponer que el tiempo disponible para vacaciones será cada vez más valioso para quienes trabajan tanto.

    Los viajeros del siglo 21 usarán ese valioso tiempo libre en actividades educacionales y recreacionales y en vacaciones que los renueven física o mentalmente. Los turistas del futuro tolerarán menos las demoras burocráticas y todo aquello que les robe horas del limitado tiempo que tienen para

    disfrutar.

    El negocio del viaje va a responder ofreciendo a los consumidores niveles más elevados de ventajas personales. Un servicio impecable a cada paso de un viaje individual será la norma para quien viaje por negocios o por placer. Hoteles, restaurantes, atracciones y empresas de transporte, todos brindarán formas de ahorrar tiempo y alto nivel de servicio.

    IMPACTO DEMOGRAFICO.

    * Familias más reducidas. La tendencia hacia unidades familiares más pequeñas en las clases media y alta continuará hasta el siglo 21. En Estados Unidos, por ejemplo, el tamaño de la familia se redujo de 3,37 personas por familia en 1950 a 2,67 personas en 1986. Parejas sin hijos, familias con pocos

    hijos y personas solteras conformarán una proporción todavía mayor de público viajero.

    Las parejas, ante la presión de mayores demandas laborales, dispondrán de menos tiempo para vacaciones largas. Esa gente buscará compensaciones de las tensiones de la rutina diaria con frecuentes escapadas de fines de semana. Aumentarán los servicios pensados para la familia, como por ejemplo el de “padres por un día”, que sirvan como guardianes y consejeros para los chicos. Esos guardianes ofrecerán programas diarios de actividades para niños, dejando en libertad a los padres para que se dediquen a actividades propias para adultos.

    Relativamente más independientes en espíritu y en medios, los viajeros del siglo 21 exigirán opciones de vacaciones más personalizadas. Los paquetes turísticos del futuro tendrán una flexibilidad individualizada para los grupos más grandes, con descuentos de varios tipos según la duración del viaje, los medios de transporte y el tipo de actividades.

    * Población de mayor edad. El número de personas de más de 65 años creció con mayor velocidad que la población general de Estados Unidos. La Asociación que nuclea al negocio del viaje en Estados Unidos calcula que para el año 2000 la población de edad avanzada constituirá aproximadamente la

    cuarta parte de la población del país. Este será el grupo que no solamente dispondrá de más tiempo que cualquier otro segmento, sino que además será el que disponga de más dinero.

    Los viajeros de edad pasan más noches fuera de sus casas (8,2) que los viajeros de menos de 50 (4,8), según la asociación norteamericana de jubilados. Aquellos que están en buenas condiciones físicas y financieras aumentarán significativamente la demanda de viajes de placer. Esos individuos

    encontrarán nuevas oportunidades y mayor acceso a turismo histórico, turismo educacional y ecoturismo.

    * Los más ricos y los más pobres. La sociedad postindustrial verá una clase media baja más extendida, una clase media reducida y una clase alta con más dinero. El negocio del viaje tendrá que ser más flexible para atender a todos los segmentos de la sociedad. El hotel estándar de precios medios tendrá una participación menor en el mercado turístico, según Logic NewsLink.

    Los hoteles y moteles del futuro que sirvan a las clases altas ofrecerán una gama completa de opciones de entretenimiento interactivo, como toma de apuestas, seminarios educacionales y conciertos. Aquellos que atiendan a la clientela, cada vez más grande, de presupuesto limitado ofrecerán un menú de opciones de entretenimiento económico, como videocaseteras, juegos de video

    y acceso a gimnasios.

    * En el siglo 21 aumentarán los reclamos para ampliar el año escolar, mejorar la educación y ahorrar energía; como consecuencia, habrá que confeccionar nuevos horarios que contemplen vacaciones más recortadas. Esos cambios inevitablemente modificarán en forma notable los hábitos viajeros de la familia.

    LA OBSESION POR LA SALUD.

    * El siglo 21 verá un renacimiento de los centros de salud. Visitantes de todas las edades pedirán programas para mejorar su condición física, lugares para aliviar el estrés y centros para la renovación espiritual. Intimamente conectados con estos centros estarán los programas de deportes fantasía, donde los individuos probarán su condición física y harán realidad sus sueños atléticos.

    La tendencia hacia una mayor conciencia de la salud continuará hasta bien entrado el nuevo siglo. En el futuro los turistas van a considerar normal que los centros de diversión, hoteles y restaurantes acomoden las diversiones físicas a las exigencias de la salud. Algunas de las cosas que hoy aparecen como extras en una factura normal, mañana estarán incluidas en la tarifa base: por ejemplo,

    gimnasio aeróbico, planes alimentarios de bajas calorías, con bajo contenido graso y mayor protección para la piel expuesta al sol.

    En todo el mundo surgirán nuevas atracciones basadas en motivos de salud. Por ejemplo, los “spas” a lo largo de la costa del mar Muerto en Israel atraen a miles de afectados de psoriasis de Escandinavia, que viajan con los gastos cubiertos por planes nacionales de salud. Muchos de esos lugares de “saniturismo” se ubicarán alrededor de hospitales y centros de salud.

    Las ciudades con grandes instalaciones médicas, como el Medical Center de Houston, Texas, usarán esas estructuras como trampolín para encontrar una nueva vitalidad económica a través del “saniturismo”.

    LAS COMPRAS EN VACACIONES.

    Las compras seguirán representando una considerable porción del presupuesto turístico. Por ejemplo, en Texas los turistas del exterior gastan 25,7% de su presupuesto en compras.

    Las mejoras en el sistema de transportes y la desaparición de las barreras comerciales nacionales permitirán al público comprar localmente los productos internacionales.

    A medida que aumentan los viajes internacionales, los empleados multilingües -incluso en países predominantemente unilinguales, como es el caso de Estados Unidos- facilitarán las compras.

    Para captar su segmento del mercado, las ciudades y los empresarios desarrollarán temas específicos basados en artículos producidos en forma no masiva y característicos de su cultura. Programas de renovación arquitectónica, como el Quincy Market de Boston, buscarán desarrollar y utilizar viejas

    joyas arquitectónicas en forma creativa para dar al comprador un sentido de historia e intimidad humanas.

    En algunos casos, las compras serán el primer propósito del viaje. Algunos centros comerciales se están convirtiendo en destinos turísticos transformándose en parques de diversiones y centros de entretenimiento y de cultura. Los viajeros del futuro también harán más excursiones diarias y de fin

    de semana a los centros comerciales que creen una atmósfera popular individualizada y ofrezcan artículos regionales.

    Un tipo de “vacación de compra” que ya está mostrando cada vez más popularidad, especialmente entre los que cuidan el presupuesto, son las excursiones hacia los centros regionales, donde se puede encontrar gran cantidad de artículos rebajados.

    EN BUSCA DE LA NATURALEZA.

    Los temas ambientales seguirán siendo una preocupación. El siglo 21 puede ver un aumento en el número de ecoturistas, viajeros que salen en busca de “vacaciones naturales” y lugares recluidos.

    Según un pronóstico realizado en las islas Galápagos, para 1995 el turismo se habrá multiplicado ocho veces con respecto a 1965. Aumentará el conflicto entre protección del ambiente y promoción del turismo.

    Los turistas aventureros viajarán por todo el mundo a zonas remotas, ecológicamente interesantes.

    Esos lugares pueden ofrecer pocos servicios, o muy primitivos, como parte del atractivo del viaje.

    Para los ecoturistas menos aventureros, el siglo 21 ofrecerá viajes diarios a zonas en desarrollo. Estos viajeros por el día volverán a la noche a centros de turismo para el alojamiento y el entretenimiento nocturno.