A fines de este año podría llegar a la Argentina una versión revolucionaria y humanizada de los cajeros automáticos, actualmente en período de prueba en Estados Unidos. El novedoso sistema, producto de un esfuerzo tecnológico conjunto de las compañías NCR (un peso fuerte de la electrónica con presencia dominante en la banca) y el gigante de las telecomunicaciones AT&T, permitirá que cualquier usuario interesado, por ejemplo, en un crédito para la adquisición de un automóvil o una vivienda, se comunique por videoconferencia con un funcionario del banco.
Cuando aparezca en la pantalla la pregunta: “¿Necesita ayuda?”, sólo tendrá que tocar un botón para que se materialice la imagen de un experto, dispuesto a aclarar todas sus dudas, aun a miles de kilómetros de distancia. El representante del banco le hará algunas preguntas, y podrá escuchar las
respuestas porque hay micrófonos y parlantes en ambos lados. Dependiendo de los procedimientos adoptados por cada banco, el préstamo podría acordarse en el acto, en el estrecho recinto del cajero automático. El servicio puede operar día y noche, feriados y fines de semana, desde una oficina donde un grupo de expertos puede atender a 500 cajeros automáticos.
NCR, el líder mundial en el sector de autoservicios bancarios, se dispone también a ofrecer a sus clientes de la industria financiera el avance tecnológico del imaging: cheques y documentos ya no tendrán que ser transportados entre las sucursales y las casas centrales. La imagen se transmitirá en forma digital, a través de las líneas de teléfono, de una oficina a otra, protegida por códigos de seguridad.
Los esfuerzos de NCR por mantenerse a la vanguardia tecnológica en los servicios financieros están justificados, si se considera que de su volumen anual de ventas (US$ 6.500 millones en 1991) algo más de un tercio proviene de las ventas de equipos y sistemas a los bancos.
Olivetti saltó de renglón.
Olivetti había dado en la tecla durante casi dos décadas cuando para imprimir un texto tipográfico en un papel era menester escribir a máquina. Pero a mediados de los años ´80 llegó la electrónica, con los computadores personales, y la firma de origen italiano se replegó con los medios mecánicos para otro lado.
En el resto del mundo no fue lo mismo, ya que se convirtió en el fabricante europeo más exitoso de las PC y se encaramó en el noveno puesto del ranking mundial de compañías dedicadas a la informática.
Con estos blasones volvió a la Argentina, pletórica de electrones, para pelear un mercado de US$ 550 millones anuales, liderado por IBM y los clones que pululan a su alrededor.
“Me molesta -dice Paolo Venturini, presidente de Olivetti Argentina- escuchar aquello de “ustedes se fueron, no creyeron en el país”. ¿Qué quiere decir esto? Una empresa no es una entidad de beneficencia, y “bussines is bussines” “no se hace política económica con la esperanza.”
Olivetti Argentina se reestructuró, redujo su personal -que actualmente llega a 110 personas- y se lanzó al competitivo mercado argentino de la inteligencia artificial. “Apostamos a una reactivación mundial -afirma- teniendo en cuenta los cambios de tendencia hacia las redes más sofisticadas, las transmisiones satelitales, etc.”
En setiembre apareció la NetFRAME, una línea de servidores de redes de PC de alta performance diseñada para empresas que necesiten redes locales confiables y eficientes.
“Desde luego que a los gerentes de sistemas de las empresas les resulta más cómodo confirmar de año en año la marca sin correr el riesgo de un cambio de sistemas -se ataja Venturini-, pero nuestra función será precisamente demostrar que tenemos el mejor processing, que nuestra calidad es de primera línea y que sigue firme nuestra voluntad de permanecer en el país.”
