LO QUE HAY QUE INVERTIR.
“No es que no hay inversión; este año va a subir respecto del año pasado un 56%, cosa que nunca sucedió, ni en la época de Frondizi. Pero ésa es la inversión bruta interna. Lo que sucede es que venimos con desinversión desde el año ´81, entonces este aumento apenas si cubre la amortización.
No amplía todavía la capacidad de producción. (…) Creo que hace falta una inversión neta de un 10% del PBI, o sea que la inversión bruta interna fija debería estar en un 23 o 24%.”
El diagnóstico fue formulado por el ex viceministro de Economía, Orlando Ferreres, en una entrevista publicada por la revista de la Asociación de Bancos de Provincia de la República Argentina (ABAPRA).
A pesar de deslizar algunas críticas a la actual gestión, el ex secretario de Hacienda recomienda “insistir en el mismo camino”, porque, afirma, “éste es un plan para siete u ocho años, no para dos o tres”.
¿DE QUIEN ES EL PLAN?.
La espinosa cuestión de la paternidad del plan económico fue sometida a la opinión pública a través de una encuesta realizada por Carlos Fara y Asociados con 400 entrevistados en la Capital y Gran Buenos Aires entre el 2 y 4 de octubre. Según 42% de la muestra, Menem y Cavallo se reparten los méritos por igual. Para 25% de los consultados, el ministro es el principal factotum , y 10% le adjudica más laureles al presidente.
Pero, a la hora de dictaminar si la estabilidad sobreviviría a un eventual alejamiento de Cavallo, 37,8% se pronuncia por una respuesta negativa, en tanto que 35,7% dice que todo seguiría igual.
El cambio de humor provocado por los primeros signos de enfriamiento económico se refleja también en la evaluación de los resultados concretos del plan: 31% dice que la situación no mejoró nada desde que Cavallo es ministro, 34% cree que empeoró y, de 33% que aprecia una mejoría, 29% la considera apenas modesta.
OTRO MILAGRO BRASILEÑO.
A pesar de su crisis interna y de la recesión que afecta a sus principales mercados externos, Brasil podría alcanzar este año un verdadero récord de exportaciones: entre US$ 36.000 y 38.000 millones, 10% más que en 1991 y la cifra más alta registrada desde 1988. Combinado esto con la caída de importaciones, el superávit de su balanza comercial llegaría a US$ 15.000 millones. (En agosto, el saldo favorable fue de US$ 1.410 millones, 117% más que en el mismo período del año anterior.)
El milagro cuenta entre sus principales beneficiarios a la industria automotriz, que durante el primer semestre elevó en 56,9% sus ventas al exterior. La cámara del sector estima que este año se exportarán 300.000 vehículos, otra cifra récord.
La industria textil, agobiada por la caída de la demanda local, está operando con 30% de capacidad ociosa, pero también encontró una tabla de salvación en las exportaciones, que este año podrían sumar US$ 1.600 millones, un tercio más que en 1991.
La actual avidez argentina por los productos brasileños alimenta este boom en considerable medida.
Después de Estados Unidos, que absorbe casi 20% de las exportaciones, la Argentina es el segundo cliente del gigante sudamericano, al recibir 8,13% de sus ventas al exterior.
“NO ALCANZA PARA CRECER”.
En la misma edición de Nuestros Bancos de Provincia, el economista jefe de FIEL, Ricardo López Murphy, aporta también su opinión sobre el tema de las inversiones, afirmando que el nivel actual resulta insuficiente para aspirar a la meta del crecimiento “porque los costos están más allá de lo que la productividad permite, y esto genera una crisis”.
López Murphy anticipa un futuro de austeridad y se pregunta qué pasará si el dólar estadounidense, “cuya caída le ha dado aire al programa (de Convertibilidad)”, ingresa en un período de fuerte revaluación.
En la rueda de pronósticos, Manuel Solanet apunta que la economía avanza ya hacia un “ajuste por recesión”.
