viernes, 29 de mayo de 2026

    Cada cual atiende su juego

    Quizá sea la operación de trueque más resonante de la historia reciente. La compañía química británica ICI se comprometió a transferir su negocio de fibras de nylon a su rival norteamericana Du Pont, que le entregará, en pago, sus unidades de producción de acrílicos y US$ 442 millones en efectivo.

    Este acuerdo representa el epílogo de un largo proceso de reestructuración en el gigante químico británico. Durante los últimos dos años, ICI vendió activos por valor de US$ 2.600 millones (entre ellos, sus plantas de fertilizantes) y se desprendió de 14.000 trabajadores. La estrategia de la empresa consiste ahora en concentrarse en los negocios globales o altamente rentables. Puesto que sus operaciones en el rubro del nylon no cumplían con ninguno de esos requisitos, la decisión de eliminarlo del catálogo de producción parece razonable. (Según la prensa británica, las fibras sintéticas fueron el principal responsable por las pérdidas de US$ 24 millones registradas por ICI en el último trimestre de 1991.)

    Pero la decisión de ICI refleja también la profundidad de los cambios que vienen gestándose desde hace 20 años en el mercado mundial. Con sus raíces fuertemente asentadas en Europa, la compañía ha ido perdiendo posiciones frente a los competidores asiáticos. El gradual traslado de la industria textil a las zonas del Lejano Oriente que ofrecen bajos costos de mano de obra impulsó también a los fabricantes de fibras a establecerse en la cuenca del Pacífico.

    En las últimas dos décadas, los productores europeos de fibras sintéticas han visto achicarse su porción del mercado de 31 a 18%. En cambio, los fabricantes que se encuentran fuera de los tres grandes centros industriales (Estados Unidos, Europa y Japón) incrementaron su participación de 24 a 54%.

    ICI optó por abandonar los segmentos donde se veía obligada a dar batalla exclusivamente en el terreno de los precios. Las cosas llegaron al extremo de que la compañía, que exhibe entre sus méritos la invención del poliéster, tuvo que tomar, a fines de la década pasada, la amarga decisión de dejar de fabricarlo.

    La división de fibras sintéticas de ICI encontró un fugaz consuelo en el negocio del nylon de alta resistencia para alfombras, tapizados y ropa deportiva. Pero la recesión del año pasado provocó un descenso de 20% en los ingresos del sector y la suerte pareció quedar sellada.

    Según han declarado altos directivos de ICI, la decisión de transferir a un competidor como Du Pont la producción de fibra de nylon surgió, sobre todo, de la imposibilidad de la empresa de globalizar sus operaciones en este segmento. Los bajos márgenes de ganancias no justificaban las inversiones para expandir el negocio a Estados Unidos y Asia. Por otra parte, los costos impuestos por las leyes de protección ambiental en Gran Bretaña y otras plazas europeas habían excedido las previsiones del último quinquenio.

    Lo cierto es que ICI no podía ya mantener la competencia con Du Pont, que ha venido invirtiendo un promedio de US$ 500 millones anuales en la modernización de sus fábricas de nylon. La compañía norteamericana acaba de anunciar que instalará una planta de producción en Singapur (presupuestada en US$ 1.000 millones) y que planea invertir en el negocio de las fibras sintéticas US$ 8.000 millones durante la próxima década.

    LOS CONQUISTADORES.

    Convertida en el mayor productor mundial de nylon, Du Pont cuenta con los medios para enfrentar en mejores condiciones la competencia asiática. El acuerdo con ICI le permitió alcanzar dos objetivos estratégicos. El primero es haber reforzado su actividad central (la fabricación de fibras sintéticas) y el segundo apunta a asegurarse una presencia permanente en el mercado europeo, donde espera lograr una participación de 25%. Claro que, a pesar del retiro de ICI, sus rivales en el continente no son desdeñables. Entre ellos se cuentan BASF de Alemania, Rhone-Poulenc de Francia, y la holandesa Zkzo.

    Este no es, por otra parte, el primer pacto de importancia en el sector de las fibras sintéticas. En marzo, Rhone Poulenc y la italiana Snia fusionaron sus unidades de producción de tejidos poliamídicos para alfombras.

    La otra mitad del trueque ha hecho que ICI trepe del tercer al primer puesto entre los productores mundiales de acrílico. Sus ventas, en este rubro, podrían sumar US$ 500 millones en 1992. La empresa se propone apostar fuerte en este sector, duplicando la capacidad de sus plantas en Gran Bretaña y Taiwán.

    Mientras se espera que las autoridades europeas y estadounidenses den la aprobación final al acuerdo, comienzan a circular ya rumores sobre la posibilidad de que ICI se desprenda también de sus divisiones de petroquímica y plásticos. La compañía no ha dado oficialmente indicios de que existan planes en ese sentido y los analistas europeos dudan de que esto llegue a materializarse. Si lo hiciera, el exclusivo club de las grandes compañías químicas perdería a uno de sus socios más prominentes.

    HASTA EN LA SUELA DE LOS ZAPATOS.

    La presencia de ICI en la vida cotidiana es extensa y variada: sus productos están, por ejemplo, en las suelas de los zapatos, las ventanillas de los aviones, los diskettes para computadoras, pastas de dientes, tinturas de la ropa, envases de agua mineral y medicamentos. El portafolio de la firma alcanza a 15.000 artículos: plásticos para las industrias automotriz y aeroespacial, productos para el jardín, pinturas, insecticidas, polímeros, explosivos, medicamentos y agroquímicos, entre otros.

    En ICI trabajan 121.000 personas. Durante 1991 sus ventas sumaron US$ 21.500 millones y posee fábricas en 40 países. Como es frecuente en la industria química, la investigación y desarrollo de nuevos productos absorbe una porción considerable de sus recursos. Invierte cerca de US$ 3 millones cada día en actividades tan diversas como encontrar drogas para el tratamiento del cáncer, una tinta especial para los jet-printers de Hewlett Packard, o un gas refrigerante para los equipos de aire acondicionado de los vehículos de General Motors que reemplace a los propelentes que contaminan la atmósfera.

    Imperial Chemical Industries se fundó en 1926, cuando las cuatro principales compañías químicas de Gran Bretaña se fusionaron para frenar el avance de los alemanes en ese sector, particularmente en la producción de anilinas para su uso en la industria textil. En la actualidad, es una de la cinco empresas químicas líderes del mundo.

    CORAZON DE NYLON.

    “Du Pont Argentina ocupa un lugar clave en la producción de hilados y polímeros de nylon en el esquema regional de la compañía”, comentó a MERCADO Luis Ponferrada, presidente de la filial local del emporio químico. “De hecho, buena parte de los US$ 40 millones que exportamos el año pasado corresponde a estos productos.”

    Con respecto al impacto concreto de esta reestructuración en la Argentina, Ponferrada respondió: “Hoy formamos parte de la mayor red mundial de producción de nylon. Para nuestros clientes locales, esto significará el acceso a nuevos materiales y tecnologías, y el mejoramiento del servicio que les prestamos”.

    Du Pont inventó el nylon a fines de la década del ´30 y actualmente lo produce en 15 plantas distribuidas en todo el mundo. La empresa es el mayor fabricante internacional de fibras sintéticas.

    Entre sus hilados más exitosos, además del nylon, se cuentan Lycra, Cordura y Kevlar.

    El gigante químico norteamericano tiene ya una intensa experiencia en adquisiciones. Hace diez años compró la petrolera Conoco, y más recientemente incorporó el negocio de productos agrícolas de Shell.