sábado, 13 de junio de 2026

    Una inversión de US$ 400 millones

    Después de una larga pulseada que duró un año y medio, el 24 de julio pasado Enron Argentina y Yacimientos Petrolíferos Fiscales firmaron un contrato de provisión y procesamiento de gas en la cuenca neuquina Enron se comprometió a construir una planta separadora de gas licuado y un poliducto de 600 kilómetros de largo, uniendo la planta con una terminal de almacenaje de insumos químicos en Puerto Galván, cerca de Bahía Blanca.

    La inversión total será de unos US$ 400 millones. Por su parte, YPF deberá suministrarle a Enron 11 millones de metros cúbicos diarios de gas natural rico y la primera opción de otros volúmenes disponibles hasta completar los 18 millones de metros cúbicos por día. YPF proveerá el gas al mismo precio al que se lo vende a Gas del Estado, aproximadamente US$ 1,22 por millón de BTU, valor que será ajustado por un índice combinado que tomará en cuenta las variaciones en los precios internacionales del gas, el butano y el propano.

    La firma del contrato selló con un final feliz un largo proceso que en más de una ocasión pareció destinado a terminar en un gran fiasco. Todo comenzó en 1988 cuando el presidente de Enron, Dante LaGatta, llegó a Argentina dispuesto a invertir US$ 800 millones de dólares en el publicitado polo petroquímico neuquino. Por esa época eI Poder Ejecutivo había decretado de interés nacional

    una propuesta de Pérez Companc y Dow Chemical para construir y operar un planta de extracción y fraccionamiemto de gases en el yacimiento Loma de la Lata.

    El proyecto tenía tres atractivos para el grupo inversor: capitalización de deuda, gas barato acordado en US$ 0,60 el millón de BTU, y una tarifa reducida de electricidad.

    Cuando Enron entró en escena no pidió subsidios mediante capitalización de deuda externa, pero sí exigió gas barato. Estaba dispuesto a pagar US$ 0,70 el millón de BTU.

    El 11 de enero de 1990 el Poder Ejecutivo declaró de interés nacional el proyecto Enron. Pero al recibir la bendición presidencial comenzaron los problemas con YPF. En la mesa de negociaciones quedó al descubierto que lo acordado por el poder político produciría enormes pérdidas a la petrolera estatal. Un informe de la gerencia de planificación y control de YPF, de junio de 1990, señalaba que el precio ofrecido por Enron era “insuficiente” y “no cubría los costos” de YPF. La gerencia también se oponía a que Enron condicionara la construcción del poliducto a que YPF transportara 1500 metros cúbicos diarios de gasolinas condensadas por allí, dado que ya contaba con un oleoducto propio.

    Cuando José Estenssoro y Nells León se hicieron cargo de la presidencia y vicepresidencia de YPF, en agosto del año pasado, tenían una posición clara: no permitían que YPF continuara perdiendo dinero por razones políticas. Las negociaciones con Enron se hicieron cada vez más duras y difíciles, y sus

    remezones finalmente llegaron hasta los titulares de los diarios. En enero de este año, a raiz del escándalo Swift, el diario “La Nación” publicó la carta que el embajador norteamericano Terence Todman le envió al entonces ministro de Economía Erman González, quejándose, entre otras cosas, por el empantanamiento del acuerdo con Enron.

    Pero a pesar de las fuertes presiones políticas que recibieron de varios lados, los directivos de YPF no cambiaron su posición. Estaban convencidos de que el desarrollo del polo petroquímico neuquino no podía depender de que YPF perdiera dinero. (En este nuevo contexto, Pérez-Companc y Dow Chemical

    suspendieron sus planes.)

    Finalmente, en junio de este año, y tal vez como señal de que los negocios entre el sector público y el privado están cambiando en Argentina, Enron e YPF se sentaron a diseñar un acuerdo ventajoso para ambas partes. “En menos de un mes firmamos el contrato”, dice Nells León, aún sorprendido por el feliz y rápido desenlace.

    Por su parte, Dante LaGatta opina que “tanto YPF como Enron hemos hecho un mejor negocio”.

    Aunque cerrar su primera inversión en Argentina le tomó tres años, LaGatta ya está planeando nuevos proyectos. Enron Corp, líder en producción de gas y electricidad en Estados Unidos, está preparándose para competir en las privatizaciones de SEGBA y Gas del Estado. Y ésa promete ser otra buena pulseada.