viernes, 1 de mayo de 2026

    La empresa aporta más de 70% de la recaudación de Catamarca

    DOSSIER |

    Por Leticia Pautasio y Miguel Ángel Diez


    Julián Rooney
    Foto: Gabriel Reig

    Los países emergentes demandan más commodities para acelerar su proceso de crecimiento. Las grandes empresas mineras tienen una demanda ávida y hay aumento de precios.
    Aún con este escenario, la mayoría de las empresas mineras reconocen que el desarrollo sostenible es parte fundamental de su propuesta de negocios. En el caso de Alumbrera, esa convicción –dicen– se traduce en una real diferencia para la gente que habita en las áreas cercanas a la mina y tiene efecto positivo en temas centrales como polución, gestión de los desechos y mantenimiento del hábitat.
    Sobre cómo se concilia la necesidad de crecimiento económico con la preservación del ambiente y el cuidado de la gente directamente afectada por las actividades de la mina, se explaya en esta entrevista Julián Rooney, gerente general de Xstrata, la firma minera suiza operadora de Minera Alumbrera.

    –En apariencia, el escenario es excelente: aumento en los precios de los productos básicos, escasez de mano de obra y más demanda que oferta. ¿Es un nuevo boom de la minería?
    –La minería es una actividad a largo plazo, con ciclos de inversiones. La inversión de Minera Alumbrera (en verdad de Xstrata) en la Argentina se decidió en 1995 cuando los precios de los commodities estaban altos. El oro estaba a US$ 440 la onza y el cobre a US$ 1,20 la libra. En 1998, cuando el proyecto empezó a operar, tuvo que soportar siete años de vacas flacas. Hasta 2005 el precio del oro estaba en torno a US$ 270 y el precio de cobre en el orden de US$ 0,70 la libra. Es decir, valores que estaban de 30 a 40% por debajo de aquellos con los cuales se tomó la decisión.
    En los próximos años estaremos en otro ciclo expansivo y habrá que ver cómo se comporta la demanda. Sin duda que ella está creciendo. Para colmo, desde hace pocas semanas irrumpió en escena la situación y los procesos en Noráfrica y en el Medio Oriente (sin hablar de Japón).
    De modo que es inevitable que aparezcan dudas sobre el ritmo del crecimiento económico global. La actividad no es inmune a la coyuntura, pero las decisiones de las empresas mineras nunca han sido tomadas en función de la circunstancia sino a largo plazo. Por eso se priorizan los países que tienen reglas de juego claras en el largo plazo porque las inversiones tienen que contemplar esta variable.

    –Una acusación recurrente para la minería es que es una actividad que genera rentabilidad pero que no tiene efecto derrame sobre su entorno, sobre el punto geográfico en el que está y sobre la comunidad que la rodea. ¿Cómo contestan ustedes esta percepción?
    –Hay un evidente efecto derrame. Las empresas trabajan en capacitación, desarrollo de actividades educativas y en salud. Hay programas en educación a nivel primario y secundario, para que la gente pueda integrarse más a los emprendimientos mineros.
    Hoy en día, y desde hace unos cuantos años, Alumbrera es en Catamarca más de 70% de la recaudación de la provincia, a través de las regalías y los impuestos que se pagan. Sin contabilizar las utilidades que cobra YMAD que es una empresa que pertenece en 60% a la provincia de Catamarca y que ha cobrado a lo largo de los últimos años una cifra que supera US$ 800 millones.
    También está el Estado nacional que recibe el impuesto a las ganancias que paga Alumbrera, y que retorna una parte a la provincia a través del mecanismo de la coparticipación. Solamente por ese concepto, Alumbrera ha pagado en los últimos años una cifra que supera los US$ 750 millones. En suma, Alumbrera está pagando más que las cerealeras.

    –Una manera de refundar el federalismo en la Argentina puede ser a través del aporte de las empresas mineras a las economías de las provincias andinas. ¿Cree Ud. que el caso de Alumbrera en Catamarca refuerza este argumento?
    –Sin duda. El país se puede subdividir en tres grandes sectores socioeconómicos. Uno, al que podemos llamar la Argentina industrial, se desarrolla en el corredor La Plata-Santa Fe sobre el río Paraná, Córdoba y algo de Tucumán y Mendoza.
    Después, la pampa húmeda, con un importante desarrollo industrial, y luego están todas las provincias cordilleranas: Jujuy, Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Río Negro, Chubut, Neuquén y Santa Cruz que tienen un importante potencial de desarrollo minero.
    Es decir, por un lado está la cordillera, y del otro lado de ella, Chile basa 60% de sus exportaciones en la minería,
    A estas provincias cordilleranas lo que les falta es infraestructura y justamente una de las externalidades que tiene como positiva la minería –además de la capacitación de la gente– es la posibilidad de desarrollar obras.

    –¿Cómo se hace para conciliar la necesidad de crecimiento económico que tiene una empresa con la preservación del ambiente y, simultáneamente, con el cuidado de la gente que está afectada a la explotación?
    –Sobre el tema ambiental se ha dicho mucho, tanto críticas como denuncias de incumplimiento. Pero lo cierto en nuestro caso es que en los innumerables análisis que se han hecho, tanto del agua como del aire alrededor de la mina, nunca se han encontrado desvíos de lo que estaba previsto en los informes de impacto ambiental.
    No hay daño al ambiente ni tampoco para las actividades que rodean a la mina, ni para la salud de la gente.
    Hay una comprobación reciente. La provincia de Catamarca encargó un trabajo a una fundación que está encabezada por el doctor Stamboulian, que hizo un estudio profundo en la zona, tanto del ambiente como del agua, del aire, en algunas localidades cercanas al proyecto Alumbrera. Han controlado la salud de la población y no han encontrado desvíos de la media en el caso de enfermedades habituales en los países de Latinoamérica.

    –El tema con la minería a cielo abierto es qué pasa cuando la mina se agota y se termina la explotación minera, cómo se la deja…
    –Una empresa minera no empieza a trabajar en el cierre el día en que se agotó la explotación. Lo hace desde el primer momento, cuando comienza la operación. Distribuyendo y acopiando el material estéril y el que resulta del proceso, de una manera netamente compatible con el plan de cierre que le permita asegurar el cumplimiento de las normas vigentes.

    –Hay quienes dicen que los programas de responsabilidad social de una empresa deben estar íntimamente conectados con su core business, con su negocio. ¿Cuál es la posición de minera Alumbrera en este caso?
    –La posición de Xstrata, que es la operadora que lleva adelante Minera Alumbrera, es la misma que tiene en todo el mundo. No es un programa exclusivo de la Argentina ni de Alumbrera. Es el mismo en Chile, en Perú, en Australia, o en Canadá.
    El objetivo es colaborar con aquellas comunidades que rodean al proyecto y seguramente, para lograrlo hay que integrar las comunidades vecinas a través de un programa de educación y de salud. No solo para quienes trabajan en la mina, sino también para las poblaciones circundantes.
    También está el tema de la sustentabilidad. Como la minería se inserta en regiones de bajo desarrollo relativo, genera diferencias importantes. Hay que pensar que una persona que empieza a trabajar con nosotros, después de un entrenamiento gana salarios que superan los $5.000. Con la capacitación que recibe, está en condiciones de trabajar en la mina que operamos nosotros o trasladarse a cualquier otra mina en Chile o en Perú. De modo que el salario no solo tiene que ser competitivo con los salarios de las comunidades que lo rodean. Por eso, debemos trabajar en educación y en salud para que esa gente tenga posibilidades de integración.