jueves, 30 de abril de 2026

    Camino que ha de ser integral y estratégico

    PORTADA |

    Por Andrea Miranda


    Claudio Giomi

    Desde 2006 Arcor produce un reporte de sustentabilidad que le permitió “sistematizar de manera transversal información sobre el desempeño ambiental y social del grupo y, en función de eso, comprometer y capacitar a las distintas áreas de la empresa que tienen que producir esos resultados”.
    Claudio Giomi, gerente de Responsabilidad Social Corporativa de la compañía detalla que el reporte permite “identificar oportunidades y puntos para avanzar y establecer mejoras”, y tiene “un componente de comunicación para mostrar el desempeño de la empresa en estos temas”. Es “un elemento de transparencia guiado por valores avalados a nivel internacional”, dice y se refiere al uso de los criterios del GRI.

    –¿Cuál es la finalidad de ser socialmente responsable?
    –La RSE es un proceso –un camino que se recorre gradualmente–, que tiene dos componentes, es integral y estratégico. Es una forma de gestionar y relacionarse responsablemente con todos los públicos: empleados, accionistas, proveedores, clientes, la comunidad en la que está, consumidores. Y abarca todos los ámbitos de gestión de la compañía (aunque en nuestro país ha estado circunscripto a la inversión social).
    Estratégicamente, tiene que estar en el corazón del negocio y formar parte de él para generar valor económico y social. Gestionar responsablemente hace sustentable su negocio y el entorno del que forma parte, y contribuye al valor de marca, la reputación de la compañía, la gestión de los riesgos, al compromiso y fortalecimiento de los miembros de la empresa; facilita el acceso a los mercados, produce mejoras en los costos de producción.

    –¿Qué tipo de estrategias de RSE plantea Arcor?
    –Definimos temas prioritarios y todas las áreas de la compañía tienen que operar. Todos tienen que tener una perspectiva de triple generación de valor: económico, social y ambiental; y cinco compromisos vinculados a nuestro desempeño como empresa: el uso racional del agua, la energía y el packaging; la promoción y el respeto por los derechos humanos y laborales; y la promoción de hábitos de vida activa y nutrición saludable.
    En derechos humanos tenemos, por ejemplo, un programa de compra inclusiva responsable que busca promover compradores que tengan base social (cooperativas de mujeres, de productores y talleres de discapacitados).

    –La política de RSE, ¿debe estar necesariamente conectada al negocio?
    –Creo que hay dos desafíos. El conceptual es entender que gestionar responsablemente e incorporar políticas de sustentabilidad es una ventaja para la estrategia del negocio. Sin eso, se transforma en una actividad paralela y ante el cambio del panorama de los negocios, muchas compañías optan por reducir su inversión social. Eso es no comprender el tema. Hoy sigue siendo una opción que las compañías adopten estos criterios pero más temprano que tarde va a dejar de serlo.
    El desafío metodológico es que esto no sea tarea de un área determinada de la compañía sino que todos los que forman parte de la compañía tienen que gestionar de otra manera.

    –¿Cuáles cree que serán los próximos pasos en el tema?
    –Las empresas enfrentan desafíos crecientes. Las que puedan gestionar esos riesgos y oportunidades van a tener mayores posibilidades de éxito. Las certificaciones y regulaciones son expresiones de un proceso que está en la realidad. Hoy no podemos discutir sobre la sustentabilidad del planeta; está clarísimo que estamos ante un panorama complejo y cada uno tiene que asumir un papel.

    –Si cada empresa hace RSE del mismo modo en que enfoca el core business, ¿tiene una oportunidad de mejorar el propio negocio?
    –Absolutamente. Es una nueva forma de entender la gestión de los negocios. Las empresas necesitan sociedades desarrolladas y las sociedades, para desarrollarse, empresas que puedan gestionar sus negocios desde esta perspectiva.