domingo, 31 de mayo de 2026

    Sin cambios sustanciales en la política económica





    En cuanto a la política fiscal, los aumentos de salarios y jubilaciones
    de 2005 generan un arrastre importante para 2006 por lo que el gasto
    público volverá a crecer a tasas superiores a las del
    ingreso aunque la brecha sólo será de un punto porcentual.
    En términos del PBI el superávit primario se mantendrá
    en niveles similares pasando de 3,6% en 2005 a 3,5% en 2006, aunque
    en valores corrientes aumentará 12%. Por lo tanto, en el aspecto
    fiscal no hay que esperar sorpresas para 2006 dado que desde el gobierno
    buscarán utilizar esta herramienta como ancla contra la inflación
    y difícilmente aceptarán reducciones en los niveles de
    ahorro fiscal.
    Lo que sí es importante vigilar, es cómo evolucionarán
    las finanzas provinciales, dado que los aumentos salariales tienen un
    fuerte impacto en la estructura de gasto, por lo que se estima una reducción
    de 18 % del superávit primario en 2006 respecto al 2005. A su
    vez, si se tiene en cuenta la reciente aprobación de la ley de
    Financiamiento Educativo, que exige aumentos en los gastos de educación,
    el superávit primario podría caer 36%.
    Respecto a la política monetaria, se alejará cada vez
    más de las metas de inflación, manteniendo su objetivo
    primario en el sostenimiento del tipo de cambio. En 2005 logró
    mantener el tipo de cambio pero a costa de aumentos en las tasas y de
    no cumplir con las metas de los agregados monetarios por lo que indirectamente
    ayudó a presionar sobre los precios.
    Para 2006, el margen de gestión se reduce dado que se comienza
    el año con expectativas elevadas de inflación. No obstante
    se estima que el BCRA, con la ayuda del Tesoro como demandante de dólares,
    podrá sostener el tipo de cambio por arriba de $/US$ 2,90 a costa
    de no ser neutral en la pelea contra los precios y tener que aumentar
    el stock de Lebac en al menos $ 8.000 millones, y en consecuencia aceptar
    cierto aumento de tasas.
    En síntesis: el tipo de cambio se mantendrá en la banda
    de $/US$ 2,95 a 3,05 y el tipo de cambio real se apreciará 8%
    lo que demuestra la preferencia de los hacedores de política
    por dejar que el TCR se aprecie por el efecto precio.
    El saldo comercial, como es lógico ante una recuperación
    económica de las actuales magnitudes, viene decreciendo, pero
    a un ritmo menor al esperado, por lo que la brecha externa para 2006
    rondará los US$ 10.100 millones, sólo 10,6 % inferior
    a la de 2005.
    Lo que será posible por la favorable performance esperada de
    las exportaciones que en 2006 crecerían 8%, impulsadas tanto
    por el crecimiento de los productos industriales como por el sostenimiento
    de los precios de los principales commodities exportados.
    Por su parte, las importaciones seguirán creciendo a tasas superiores
    a las exportaciones con aumentos generalizados para todos sus rubros,
    entre ellos bienes de capital e intermedios y bienes de consumo.
    Bajo el contexto analizado del comportamiento de las distintas políticas
    económicas, de las variables claves y con un crecimiento económico
    real de 8,9% en 2005 que dejará un arrastre estadístico
    de 4,1 puntos porcentuales para 2006, se estima que la economía
    tendrá un piso de crecimiento de 6,4%. La industria y la construcción,
    dada la tendencia actual, continuarán siendo dos sectores de
    importancia en el crecimiento de la economía en 2006.
    Por todo esto, en 2006 la situación económica no difiere
    sustancialmente de lo observado en los últimos 3 años:
    lo que se reduce es el margen de acción para aplicar políticas.
    El principal desafío en el corto plazo y el tema a monitorear
    es el control de la inflación.
    Ella es resultado de la concertación
    de varios factores y entre los más importantes se tiene tres
    años de crecimiento a más de 8% con niveles de inversión
    insuficiente, ajustes de precios relativos y –aunque no tienen
    responsabilidad directa– política monetaria y fiscal expansiva.

    Si bien no se vislumbran riesgos de espirales de inflación, la
    preocupación es que ya se formaron expectativas elevadas que
    son difíciles de atenuar. El riesgo es que estas mayores expectativas
    se trasladen a presiones salariales y se origine un círculo vicioso.

    Para el cierre de 2005, y por el efecto del acuerdo de precios, la inflación
    fue de 12,3%. Para 2006, no se espera que el gobierno cambie su política
    heterodoxa de controlar la inflación, no obstante es importante
    remarcar que aún con cambio de ministro de Economía se
    está dispuesto a mantener el fondo anticíclico como señal
    de una política fiscal austera. Por lo tanto, bajo el supuesto
    que el gobierno maneje las presiones salariales, y que los acuerdos
    de precios reduzcan las expectativas, se estima que la inflación
    ascenderá a 11,5% en 2006.
    En síntesis, la economía en 2006 continuará por
    el mismo camino que el observado en 2005 con reducciones en los márgenes
    de acción del policy maker siendo necesario el monitoreo
    de la evolución de las finanzas provinciales y de la inflación.
    M



    Fuente: abeceb.com en base a Ministerio de Economía

    El superávit fiscal a pesar de caer en términos del PBI
    aumenta a valores corrientes. Lo mismo no se observa a nivel provincial
    donde cae 18% nominal. Es importante monitorear las provincias en el
    2006.

    Fuente: abeceb.com en base a INDEC, BCRA y BLS

    La política del BCRA continuará enfocada al sostenimiento
    del tipo de cambio nominal. Por lo tanto, se proyecta que el tipo de
    cambio real continúe la tendencia apreciativa por efecto de los
    precios.


    La relación con el FMI

    En septiembre de 2004 la Argentina y el FMI, de mutuo acuerdo y hasta
    la finalización del proceso de renegociación de la deuda,
    habían decidido no tener acuerdo. Por lo tanto, el gobierno comenzó
    a pagar 100% de los vencimientos, aún de aquellos que se podían
    postergar sin necesidad de acuerdo (expectation).
    Incluso después de la renegociación de la deuda externa
    con una aceptación mayor a la demandada por el organismo, no se
    comenzaron las negociaciones y el gobierno continuó pagando. Solamente
    en septiembre pasado comenzó a hacer uso de las cláusulas
    de postergación.
    Hay varios motivos en esta conducta, que se resumen en una falta de motivación
    de ambas partes por alcanzar un acuerdo. Por una parte el FMI tenía
    la necesidad de reducir su exposición con la Argentina y la vía
    más rápida era cobrar sin refinanciar; por otra parte, la
    Argentina al ver la posibilidad de poder colocar deuda y comprobar que
    cubría las necesidades de financiamiento, prefirió mantener
    la independencia de su política económica, más aún
    en año de elecciones.
    La novela con el Fondo finalizó el jueves 15 de diciembre cuando
    el Presidente Kirchner, en un acto con invitados de los sectores más
    diversos de la sociedad, anunció la decisión de cancelar
    la deuda mediante el uso de reservas.
    En 2006 los vencimientos de capital, utilizando la cláusula de
    postergación de pagos expectation, totalizaban US$ 1.563 millones,
    acumulándose gran parte de los vencimientos en 2007 y 2008.
    Sumando los vencimientos de los 4 años el total del capital adeudado
    era de US$ 9.621 millones –5,3% en términos del PBI–.
    Por su parte los intereses (que se estarían ahorrando con el pago
    adelantado) ascienden a US$ 842 millones. En relación con las reservas
    la deuda de capital era de 36%.
    Respecto a Brasil que fue el primero en anunciar la cancelación
    total de la deuda, en el cuadro 1 se observan los vencimientos de capital
    que de 2006 al 2009 acumulan US$ 15.562 millones (23 % de los US$ 67.000
    millones de reservas). El vecino ahorra intereses por US$ 1.131 millones.

    La situación de la Argentina comparada con Brasil se diferencia
    en dos hechos:
    • El nivel de compromiso respecto a las reservas es 13 puntos porcentuales
    superior en el caso local.
    • En Brasil no hay que modificar la carta orgánica o realizar
    artilugio legal alguno por lo que no se vulnera la independencia del Banco
    Central.
    El mayor beneficio de la cancelación de la deuda con el FMI es
    político. El gobierno aumenta su poder de negociación con
    los holdouts (tenedores de bonos que no entraron en el canje) y las privatizadas
    a partir de que pierden una importante fuente de presión.
    Respecto al plano económico, obviamente la reducción de
    reservas genera una fuente de vulnerabilidad. No obstante, las reservas,
    de continuar el BCRA comprando al ritmo actual, se recuperan rápidamente.
    En segundo lugar, no existe en el horizonte de corto plazo el riesgo de
    un shock externo; y por último y lo más importante es que
    si se sostiene la solidez fiscal el peligro se reduce sustancialmente.

    El mayor riesgo es que el cambio de las normativas del Banco Central,
    necesario para poder utilizar las denominadas “reservas de libre
    disponibilidad”, le otorgue al gobierno un espacio para que las
    continúe utilizando en el futuro como una fuente de financiamiento.

    Fuente: abeceb.com en base a FMI

    El cambio de ministro

    Aunque existían indicios, el cambio del ministro de Economía
    en noviembre de 2005 fue sorpresivo. Con ello finalizaron tres años
    y siete meses de gestión de Roberto Lavagna al frente de la cartera
    que había asumido en mayo de 2002, bajo la presidencia de Eduardo
    Duhalde.
    El ex-ministro, era el de criterio más independiente dentro del
    gabinete y el único que no participó en las campañas
    electorales. Por lo tanto, con este cambio el Presidente conformó
    un gabinete más homogéneo ampliando más su poder
    de decisión sobre la cartera de Economía.
    La sustitución de ministros no implica que se dejen de lado los
    aspectos centrales del modelo económico. Eran compartidos por el
    Presidente, uno de los responsables de que se hayan mantenido. Por lo
    tanto, se continuará con el sostenimiento de los superávit
    gemelos y tipo de cambio elevado.
    Seguramente los cambios más perceptibles serán hacia un
    estado más intervencionista. Buen ejemplo de ello fueron las profundizaciones
    en los controles de precios durante las primeras semanas. También
    se perseguirá una política más distribucionista puesto
    que se sostiene que con el crecimiento sólo no alcanza.
    La principal pérdida con la salida de Lavagna es el papel que había
    asumido de darle matices ortodoxos a las políticas. También
    el ministro saliente, jugó un papel muy importante en la contención
    de los aumentos de salarios. No obstante ello, en sus últimas declaraciones,
    Felisa Miceli parecería estar de acuerdo con mantener estas posiciones.
    Muy especialmente la de avanzar en la formación del fondo anticíclico.

    Lo más importante que se pierde es la capacidad de Lavagna en el
    manejo del timing en la política económica, como así
    también en la sintonía fina entre la política ortodoxa
    y la heterodoxa. Sin embargo, no hay que esperar cambios sustanciales
    en el rumbo de la economía dado que la mudanza de gabinete tuvo
    sus fundamentos en hechos políticos y no de orientación
    económica.