Ni siquiera la tecnología escapó a la dosis de crudo realismo
que para los argentinos significó este 2002. El sector, otrora niño
mimado de la inversión, vio durante el primer semestre cómo transcurrían
los días sin que las empresas definieran qué hacer con sus presupuestos
de TI, en aquellos casos que, efectivamente, hubo presupuesto destinado a este
área. En este marco, no sorprendió entonces –y tampoco lo
hace ahora, al momento del repaso– las pobres perspectivas que los actores
del hard y del soft tenían a escala local al promediar el año
que pasó.
Consultados por MERCADO, distintos especialistas en TI establecieron que los
resultados obtenidos durante 2002 no sólo obedecen a variables internas
sino que también son producto de factores externos. Con respecto a las
primeras, señalaron que la incertidumbre macro del contexto jugó
un papel muy significativo, debido a la imposibilidad de proyectar los retornos
esperados de una inversión.
“Dada la inestabilidad de la primera mitad del año, no era posible
estimar flujos de caja ni tampoco parámetros de riesgo, según
las técnicas tradicionales de evaluación de inversiones. Por lo
tanto, las inversiones se demoraban a la espera de mejores perspectivas”,
subrayan.
Adicionalmente, la contracción de la demanda doméstica en aproximadamente
15% afectó la economía de escala necesaria en las empresas para
justificar inversiones importantes. Es decir, ante volúmenes reducidos
era más difícil recuperar los costos fijos de una iniciativa en
TI. De la misma manera, el aumento del tipo de cambio encareció significativamente
los insumos del sector requiriendo, por un lado, una mayor inversión
y, por el otro, generando costos operativos superiores. Por último, por
la capacidad instalada, el crecimiento de la demanda ya se había detenido
más allá de la devaluación (ver recuadro) .
En cuanto a las causas externas que generaron la contracción del sector
debe tenerse en cuenta el contexto internacional. En primer lugar, los restos
de la burbuja tecnológica de hace unos años han mantenido un cierto
nivel de escepticismo sobre el real retorno de los proyectos tecnológicos.
En segundo término, los gerentes de tecnología y finanzas han
trabajado durante el último tiempo en maximizar el retorno sobre las
inversiones realizadas más que en la planificación de nuevas iniciativas.
En tercer lugar, globalmente existe una marcada incertidumbre sobre la evolución
de la economía y, al igual que en la Argentina, los empresarios han respondido
con presupuestos de inversión conservadores, lo que indica que la crisis
local tiene un gran reflejo en la situación internacional del sector.
Veranito tech, temporada 2003
No obstante lo expuesto, la TI comenzó a vislumbrar cierta recuperación
de su nivel de actividad durante el último trimestre de 2002, en sintonía
con la tenue reactivación que el Gobierno y cierto sector de la prensa
dieron en llamar veranito económico. Junto a la quietud del dólar,
este veranito permitía al sector pensar en un 2003 definitivamente mejor
que el año que pasó.
Es que de octubre a diciembre, comenzaron a aparecer señales que justificaron
el optimismo –tenue– que comenzaban a manifestar los actores del
segmento.
“Las empresas no se están retirando sino que, por el contrario,
están llegando”, observa en este sentido María Luisa Kun,
Analyst Director de Gartner. “Y lo hacen por una cuestión estratégica”,
subraya, dando lugar a lo que parece ser una nueva tendencia para la TI a corto-mediano
plazo que ya resulta evidente: el ingreso de nuevos jugadores. Según
razona la analista, el capital humano con que cuenta el país y su capacidad
en materia de telecomunicaciones traerán aparejada la llegada de nuevas
firmas del sector a la Argentina. “Además –señala
Kun– es posible pensar, por ejemplo, en brindar servicios de call center
a toda la región y a Estados Unidos, no sólo debido a la infraestructura
disponible en el país sino, también, al buen nivel de inglés
que se habla en la Argentina”, puntualiza.
En lo que se refiere a mercados verticales, las predicciones coinciden en que
los sectores exportadores continuarán invirtiendo en TI, como forma de
mejorar su productividad. Es que, en este sentido, otra de las tendencias para
2003, descansa en el cambio de objetivo por parte de las empresas: mientras
que hasta no hace mucho tiempo la consigna que las compañías bajaban
a sus departamentos de sistemas y/o consultores externos pasaba por reducir
los costos, hoy el mandato es mejorar la producción utilizando a la tecnología
como aliada.
Otra área que promete inversión para las empresas del sector está
representada por el Gobierno. Según la analista de Gartner, durante este
año las autoridades intentarán saciar la demanda de transparencia
por parte de la sociedad apelando a la TI.
Si bien nadie sabe a ciencia cierta qué pasará en la Argentina,
las variables planteadas permitirían al sector proyectar cierta estabilidad
para los próximos 12 meses. Y no faltan quienes, como María Luisa
Kun, se animan en este contexto a arriesgar un vaticinio: el crecimiento en
cerca de 30% del mercado total de TI para 2003. M
María Victoria Aranda
| El mercado argentino de cara al futuro “Lo peor ya pasó” Por Diego Dzodan (*) Debido a que el volumen de negocios del mercado de la
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