Quien registre una dirección Web deberá entregar al proveedor del servicio nombre completo, teléfono y domicilio real. No parece mucho, pero pocos se dan cuenta de que esta información puede ser obtenida por cualquier vía en una base de datos pública llamada whois (“quién es”), fácilmente accesible vía los propios registros en la Red o sitios independientes. Por ejemplo, betterwhois.com.
En la práctica, la gente suele dar datos falsos. Así, aparecen direcciones estilo “Jacinto Chiclana, Boedo 3224, Buenos Aires” o identidades protegidas por encriptación. A menudo, esto se hace para burlar a los marketineros que rastrean regularmente la base whois en pos de direcciones y teléfonos para añadir a su lista de futuros receptores de spams (avisos no requeridos, deslizados subrepticiamente, disfrazados, etc.).
La disparidad de motivaciones define dos grupos genéricos de intereses, trabados en interminables debates sobre whois. Hay un tema común y tres preguntas al respecto: ¿cuánta información debe ser accesible al público sobre individuos y empresas que han registrado más de 35 millones de direcciones Web (“nombres de dominio”, les dicen en el ambiente)?, ¿debe haber restricciones?, ¿cuáles?
Por una parte, están la justicia, los titulares de derechos intelectuales y la gente de marketing. Todos quieren un registro más preciso y abierto, aunque por motivos diferentes. Fiscales, jueces y autoridades sostienen que es muy fácil para terroristas, traficantes, evasores, estafadores y piratas ocultarse bajo datos falsos. En verdad, algunos registros ni siquiera verifican tarjetas de crédito, por lo cual un sitio inscripto con un plástico robado funciona meses antes de que alguien se dé cuenta y lo cancele.
Para el marketing, las bases de datos que se les compran a los registros son minas de oro. Aunque se comprometan a no entrar en contacto con clientes potenciales por e-mail o teléfono, este acuerdo generalmente se rompe. Aparte, hay emprendedores capaces de obtener gratis los mismos datos tamizándolos en la Web, mimetizándose como registradores, etcétera.
En el bando opuesto militan los defensores de la privacidad, muchos usuarios y negocios con dominios registrados. Por lo común, estos grupos prefieren restricciones en cuanto a quiénes tendrían acceso a información de contacto. En lo tocante a los administradores de registros, son ambivalentes: no quieren afrontar clientes enojados ni hacerse responsables de verificar que los datos asentados sean verídicos. Entretanto, como los ingresos por registro de dominios están aflojando, vender datos es una fuente complementaria de ingresos.
Estos debates pueden recalentarse pronto, ya que Congreso, la entidad que supervisa dominios, y los defensores de la intimidad tienden a converger. En diciembre, el subcomité de la cámara sobre propiedad intelectual en Internet pidió a 50 registros en Estados Unidos información sobre cómo verifican datos de clientes y qué hacen cuando descubren fraudes. El plazo para responder expiró el 1º de febrero; pero dos meses y medio después, muchos registros no habían contestado.
Los registradores son pesimistas sobre posibilidades reales de verificación. Por ejemplo, los clientes podrían luego cambiar fácilmente sus datos identificatorios y, dado el estrecho margen de rentabilidad, los registros no pueden solventar filtros más estrictos.
Entretanto, el Electronic Privacy Information Center (Epic, grupo que aboga por derechos individuales) ve con inquietud la “superbase” de datos que arma VeriSign, la firma que solía tener monopolio oficial sobre el negocio de registros. A diferencia de los whois normales (punto com), el repositorio universal en desarrollo podrá buscar en las ocho categorías de dominios existentes.
A criterio de Epic, el proyecto comprometerá la libertad de expresión, especialmente bajo regímenes totalitarios o autoritarios (el caso chino es emblemático). Este grupo propone distinguir entre personas físicas y corporativas o jurídicas al registrar direcciones. Los individuos, entonces, no tendrían que proveer información expuesta a contactos e intromisiones. Por su parte, VeriSign afirma que su whois universal resulta de un contrato con Internet Corporation for Assigned Names and Numbers (ICANN).
¿Datos por teléfono y líneas eléctricas?
Pese a los atractivos del acceso ultrarrápido a la Red, el público no responde con el impulso y la celeridad esperada por telcos y emprendedores. Uno de los problemas que alejan al consumidor es el de conectar aparatos, adaptadores, conversores, cajas, etc., para que toda la casa se conecte al mundo.
Ahora, dos grupos HomePlug Powerline Alliance, Home Phoneline Networking Alliance (HomePNA) se lanzan a promover tecnología para transmisión de datos vía canales de alta frecuencia en instalaciones hogareñas que no los aprovechan (teléfonos, por ejemplo). Por supuesto, existen trabas técnicas asociadas al uso simultáneo de líneas, pero las 150 firmas que integran HomePNA (incluso Broadcom, 3Com y Hewlett-Packard) o las 90 en HomePlug (entre ellas, Cisco Systems, Texas Instruments y Panasonic) afirman tener soluciones.
El grupo HomePNA tiene productos en el mercado desde 1999 y HomePlug los pondrá en plaza el trimestre entrante. En tanto el primero tiene el apoyo de prestadores de servicios informáticos (PSI) como Earthlink y SBC Communications, el segundo cuenta con líneas Panasonic y Motorola, más la fuerza de ventas de RadioShack. En este momento, un dispositivo de acceso que cuesta US$ 150 permite transmitir por tomas eléctricas o telefónicas datos enviados vía ethernet o protocolos inalámbricos (WAP).
La idea suena muy bien, pero ¿prenderá? Apenas 6,5% de los 60 millones de hogares estadounidenses con PC tienen capacidad de esos tipos. Una conexión ethernet puede costar US$ 225 por familia, en tanto una WAP no baja de US$ 500. En la otra punta, las versiones actuales de HomePlug y Home PNA no dan para más de ocho megabytes por segundo en un entorno ideal y garantizan sólo uno. Etherner, empero, transmite normalmente 10 mB/s y algunos protocolos WAP implican hasta 400.
Naturalmente, ambos consorcios prometen parámetros futuros muy superiores. Así, HomePlug sostiene que las línea telefónica y eléctricas hogareñas pueden manejar datos a velocidades comparables con las de redes inalámbricas. Es posible pero, cuando la gente baje música, video o imágenes grandes, ese ancho de banda se agotará rápido. Ahí, ethernet o un WAP como el 1394 serán preferidos por el usuario serio.
Allí reside la clave, porque el mercado está en manos de esa clase de consumidor y seguirá estándolo por bastante tiempo.
| MERCADO On Line le amplía la información: • "Special Report: Have you protected your domain from cybersquatters?" Homepage Better-Whois.com http://www.betterwhois.com/cybersquatters.htm • "IBM-VeriSign security pact. • “INS Purchases Personal Information |
