En Europa del Este, la transición de un régimen socialista a una economía de mercado ha sido una experiencia penosa para muchos trabajadores y jubilados. Por eso, cuando Aniko Makkai, una contadora de unos 50 años que trabajaba para Mol, la compañía húngara de petróleo y gas, escuchó por primera vez la palabra tercerización se inquietó.
“Reestructuramos durante los últimos cinco años, y después nos hablan de enviarnos a otra empresa. ¿Cómo me pude haber sentido?”, evoca Makkai.
Como delegada gremial con más de 20 años en Mol, vio la crueldad con que despedían a sus compañeros, mientras la gerencia procuraba aumentar la productividad para alcanzar el nivel de las empresas occidentales. Los nuevos directivos, que ingresaron en 1999, advirtieron sobre la necesidad de recortar aún más.
Cuando Alison Peden, socia de la consultora Accenture, les sugirió a los gerentes de Mol que tercerizaran las tareas contables, se encontró con un grupo de personas dispuestas a escucharla.
Después de quince meses y varias reuniones de planeamiento, surgió el mayor proyecto de tercerización jamás visto hasta ahora en el ex bloque socialista. En enero, alrededor de 400 contadores y empleados administrativos de Mol fueron trasladados a Accenture.
Ahorro y convivencia
La tercerización no es una novedad en Europa central, pero las dimensiones y la naturaleza del acuerdo Mol-Accenture resultan singulares.
“Excede todo lo conocido”, afirma Peden. “En esta región, cuando se habla de tercerizar, por lo general significa que una empresa crea una subsidiaria propia. En cambio, Mol no es dueña de esta empresa. Es la primera vez que una empresa de servicios profesionales absorbe una operación interna.”
Accenture acordó recortar los costos contables de Mol en 40%, en términos reales, para el quinto año del contrato, que se extiende hasta el 2007. Los ahorros previstos rondan los US$ 3,5 millones. El acuerdo de participación de beneficios contempla que ambas empresas tengan un incentivo para lograr los objetivos.
Pero algo más que el cuadro de resultados impulsó a Mol a concretar este acuerdo. Para mantener su independencia, la compañía busca nivelar el proceso de reestructuración y liderar la consolidación de petróleo y gas de la región.
El año pasado, con la adquisición de 36% de participación en Slovnaft, el refinador eslovaco, Mol demostró que el acuerdo servía para hacer negocios. Pero estas adquisiciones, por más amistosas que sean, pueden generar problemas que absorben el tiempo y la energía de los ejecutivos.
“En muchos acuerdos, la empresa A considera que sus sistemas son mejores y que, por tanto, deberían imponerse sobre los de la empresa B. La tercerización de las actividades de back office resuelve (al menos en parte) esta cuestión y permite que la empresa se concentre en la expansión de su negocio principal”, sostiene Daniel Stewart-Roberts, director de Mol y responsable de la transferencia.
Grandes oportunidades
Makkai cuenta que, aunque ahora su empleador es una multinacional estadounidense, ha experimentado pocos cambios en su trabajo diario.
“Este contrato se cerró con mucha rapidez. Recién pudimos empezar a contemplar los detalles en septiembre pasado, por eso ahora estamos frente a una transición que demorará unos seis meses”, explica Peden.
En ese tiempo, Accenture tendrá que acordar con Mol cómo proporcionar y mejorar una gama de servicios, además de evaluar las necesidades y recursos del personal. Luego, apuntará a cerrar negocios con otros clientes.
En una región donde abundan ex empresas estatales empeñadas en reducir personal, el mercado potencial parece inmenso.
“Tendremos una oficina, un programa de capacitación, un negocio. Hay una gran cantidad de organizaciones en la región: por ejemplo, ferrocarriles y empresas de servicios públicos. Estas compañías se enfrentan a la necesidad vital de ordenar las finanzas para poder concentrarse en los trenes o la electricidad”, destaca la contadora.
Si este diagnóstico es correcto, Makkai seguramente nunca se quedará sin trabajo. Por el momento, se muestra cautelosa. “Pienso, ahora, que es un éxito. Nos sentimos más seguros, pero el futuro todavía es incierto”, reflexiona.
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