Perez Companc
Golpe de timón
La salida de Oscar Vicente de la dirección general y ejecutiva de PeCom Energía representa el alejamiento de uno de los últimos históricos que quedaban en el grupo Perez Companc. Mario César Lagrosa, hasta el momento director ejecutivo financiero de los negocios energéticos y, aparentemente, la actual mano derecha de Goyo Pérez Companc, fue el elegido para ocupar su lugar.
Vicente, que había ingresado en la empresa hace poco más de 30 años como superindentente de operaciones de campo en Neuquén, había ascendido a la gerencia general de la petrolera en 1978 y a la vicepresidencia del directorio cuatro años después. El ejecutivo, que logró reconocimiento e influencia en el mundo empresarial argentino, ocupaba la vicepresidencia ejecutiva del grupo desde enero de 1997 cuando otro representante de la vieja guardia, Eduardo Casabal, presentó su renuncia.
Si bien Vicente conservará la vicepresidencia del directorio hasta el 2004, su retiro de la conducción ejecutiva cierra, según los analistas, un proceso de reconversión que apunta a reforzar la posición del grupo en el sector energético y petroquímico y a despejar el camino para que los hijos de Goyo tomen, en algún momento, el timón del grupo.
Poco después de su nombramiento, Lagrosa, la nueva cara visible del grupo, anunció con bombos y platillos una inversión de US$ 3.000 millones en tres años para convertir a Pecom Energía en una petrolera de peso en la región.
El avance de la familia en el grupo se concretó en enero del año pasado, cuando se canjearon en la bolsa porteña acciones de Pérez Companc por las de PC Holdings, la compañía controlante. De este modo, la familia Pérez Companc conservó la misma porción de capital (58%) pero aumentó a 80% su derecho a voto en la sociedad. Asimismo, la creación del Perez Companc Family Group diseñado a semejanza de un fondo de inversión que adquirió el control de Molinos Río de la Plata, la láctea Molfino y la bodega Nieto Senetiner, fue otra de las señales que marcó la escalada de posiciones de la familia dentro del negocio.
Oca-Correo Argentino
Postales rotas
El fracaso de la fusión de Oca con el Correo Argentino frustró más de un año de intensas negociaciones. Si bien la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC) rechazó la solicitud de la unión, las dos partes interesadas el Exxel Group y el grupo Macri se pusieron de acuerdo para anunciar con antelación que habían renunciado al proyecto.
Juan Navarro, número uno del Exxel, había comunicado en diciembre de 1999 su intención de comprarle a Sideco, empresa controlada por el grupo Macri, 69,23% del Correo Argentino. El empresario quería fusionarlo con OCA, el correo privado del grupo Yabrán, adquirido por el fondo de inversión en 1998.
A pesar de haber solicitado la autorización oficial para llevar a cabo la operación, los dos grupos empresarios involucrados presentaron un acuerdo de terminación anticipada poco antes de que la CNDC desautorizara la transacción ante la posibilidad de prácticas monopólicas. Las dos compañías combinadas se hubieran llevado 90% del mercado de envío de cartas simples.
Según las versiones oficiales del Exxel y del grupo Macri, la decisión de abandonar la transacción se tomó, justamente, ante la presunción de las restricciones que pondrían las autoridades regulatorias.
Ahora, tras el fracaso de la fusión, Franco Macri anunció que buscará un nuevo socio, preferentemente extranjero, que pueda inyectar capital y tecnología al Correo Argentino. La empresa postal privatizada le debe al Estado argentino unos US$ 104 millones en concepto del canon impago correspondiente al año 2000. A su vez, Correo Argentino le reclama al gobierno unos US$ 400 millones por incumplimientos de las condiciones del pliego de licitación.
