Por Rubén Chorny

“Va una mujer al hospital, la atiende el jefe del servicio, un médico de primer nivel, y le indica operación de hernia, pero recién le dan turno para dentro de dos años. Como ese mismo profesional está en la cartilla de la obra social, logra acortar la espera a un mes, pero como no la conforma la prestadora que le toca acude a la prepaga en la que también está asociada,que no le cubre los honorarios de ese cirujano. Y así, para conjugar mano confiable e internación que la convenzan, desembolsa $15.000 al médico”, cuenta Federico Tobar, investigador principal del Programa de Salud de Cippec (Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento). Es la anécdota que desempolva cada vez que le piden analizar el sistema nacional de salud. Estado, seguridad social y prepaga privada se superponen en este y en otros miles de cacasos donde unas 4 millones de personas están afectadas, al mismo tiempo, a los tres subsectores que componen el sistema de salud. Aportan simultáneamente: al público, a través de la parte de sus impuestos que destina el presupuesto nacional; al privado, mediante la cuota que asume voluntariamente y a la seguridad social, por el aporte obligatorio que sale de su sueldo. Más un cuarto: su bolsillo. Después de esa “triple afiliación” vendría una doble: el padrón de obras sociales más Pami abarca 21.444.219 personas, las que de un modo u otro pueden converger en los 7.000 hospitales que existen en total para juntarse con las 11,8 millones que dependen directamente del Estado.
Y hay otro “doblete”: la posibilidad de que 2 millones más de asociados directos a las prepagas requieran de los servicios del hospital comunitario.
Salvo un respiro entre 2004 y 2007, el presupuesto nacional viene siendo generoso con el gasto público en salud, al que le destina lo mismo que a la educación: 5 puntos del PIB.
Key Market, especialista en investigación sobre mercados verticales, estima que este año será incrementado 29%, o sea superará en casi 10 veces al de 2002.
Los otros dos subsectores de la salud, obras sociales y Pami, insumen una cuarta parte del estatal, mientras que entre prepagas, mutuales y seguros de salud representan apenas una décima parte, altamente concentrada en Área Metropolitana de Buenos Aires, Rosario,
Córdoba y Mendoza.
La ley y la regulación
En los últimos años se incubó en la opinión pública un creciente malestar contra la atención de las obras sociales y las prepagas, así como por el aumento de las cuotas de estas últimas. No solo la Superintendencia recibió 190.000 denuncias el año pasado, sino que las defensorías del consumidor y del pueblo de todas las jurisdicciones, así como los estrados judiciales se atiborraron de reclamos. El Congreso no hizo más que tomar nota y traducirlos en una legislación regulatoria de la pata de la salud que aún no la tenía, como la medicina privada.
Apasionado y machacando cada sílaba, el presidente de Swiss Medical, Claudio Belocopitt (que personalmente viene predicando los defectos de la ley desde mediados del año pasado) remarca: “El espíritu de la regulación sancionada/ es que las empresas de medicina prepaga/ tengan el control necesario/ para que no puedan estafar a sus 4 millones 700.000 asociados (que es 11% de la población total)/, para que no puedan convertirlos en rehenes y destratarlos/, y para que el producto que se les ofrezca sea fijamente el que quieren.
¡No es para transformarla en una organización pública!”.
Tobar lo corrobora: “La ley 26.682, que reguregula a las prepagas, concibe la medicina privada como consumo, le da derechos al usuario como consumidor, pero no fue hecha con ningún concepto sanitario. Quien la formuló fue una diputada experta en derechos del consumidor, Patricia Vaca Narvaja, sin que hubiera consultas a expertos en salud”.
La expansión en estos años de las prepagas no se origina únicamente en los patrones de confort ofrecidos, ni en las comodidades para obtener turnos más accesibles por teléfono.
Incidió, y mucho, la escasez de camas en todo el sistema: tal es así que, aun contabilizándose 1.909 clínicas y sanatorios a escala nacional, con una cantidad total de 71.263 camas,90% de la capacidad siempre está cubierta. Pero fue la desregulación en las obras sociales de los 90 la que liberó a millones de afiliados para migrar entre gremios y a compartir
con prepagas el aporte obligatorio de la relación de dependencia, asumiendo la diferencia en la cuota.
Asimismo, proliferaron los convenios corporativos entre las principales prepagas y empresas líderes para abaratar los planes al personal. Así, aunque los registros oficiales indiquen que conviven en el país en la financiación y prestación de servicios médicos 568 entidades privadas, nada más que cinco: Osde, Swiss Medical, Galeno, Omint y Medicus, sea con centros propios o contratados a terceros, concentran más de dos tercios de la masa total de asociados.
Más allá de lo que cada plan incluya o excluya,la nueva regulación ratificó al programa médico obligatorio como mínimo común múltiplo de la prestación. Posee prestaciones de atención primaria y secundaria, internación,tratamientos ambulatorios, odontológicos, psiquiátricos y de drogadicción, el Plan Materno Infantil, prótesis, medicamentos y tratamientos muy costosos como los de HIV o los oncológicos, más los que se agregan cada vez que una empresa logra comprobación científica en alguna tecnología avanzada que incorpora.
La queja recurrente de los voceros del sector es que un programa médico tan completo y actualizado no deja demasiado margen para diferenciar rangos de cuotas y, hacia abajo,que la mayoría de las entidades colegas no lo cumple, a lo que la autoridad de aplicación responde que les darán tiempo para adecuarse.
Amesetamiento
El achatamiento resultante de la prestación media lo han podido apechugar mejor las prepagas que disponen de mayor capital; primero, mediante compras o fusiones de carteras de asociados que le ampliaran la escala a costos más competitivos, y luego a través de la construcción de sanatorios, o la integración de tecnología avanzada, como resonadores o equipos de diagnósticos por imágenes.
En estos últimos años, incorporaron además otros renglones afines, como el de los accidentes de trabajo. Así, con la suma de secciones laborales y planes de salud, Galeno llegó al millón y medio de socios. Swiss ya lo había hecho con la aseguradora Liberty ART y agregó 270.000 de un plumazo.
En todo caso, la meseta en que entró la medicina prepaga acortó las oportunidades de generar rentabilidad, que según las estimaciones va de 5% negativo a 5% positivo.
Por ello, el titular de Galeno, Julio Fraomeni,advierte que: “es altamente sensible en la administración de las prepagas el equilibrio entre sanos y enfermos, y nada más que estos últimos avanzaran 1% más que los otros, nos podrían hacer quebrar. La ley abre el ingreso a todos los que no tienen cobertura privada y quieren tenerla. No hay techo para el valor asegurado”.
El superintendente de Servicios de la Salud,Ricardo Bellagio, avisa que ya les establecieron mecanismos para que acepten las preexistencias empezando por las temporarias.
Pone como ejemplo que, si bien están obligadas a recibir a una embarazada, es a condición de que se quede tres años y pague el parto dividido en cuotas, aparte de la correspondiente a su plan.
También preparó un coeficiente asignado a cada enfermedad crónica que declare el nuevo abonado para adicionar a la cuota. En las llamadas “catastróficas”, como las operaciones de US$ 300.000 o los tratamientos de US$20.000 mensuales, piensa en un fondo para que puedan acudir las entidades.
Entre sumas y restas de riesgos en los costos, el foco principal del empresariado se ubica en julio/agosto, cuando se discutan las paritarias con el gremio de sanidad. Esperan alguna cuota extraordinaria previa que les facilite empezar a pagar el aumento que se pacte y que el mecanismo de ajuste en las cuotas contemple darle cabida, habida cuenta de la incidencia de la mano de obra intensiva que caracteriza a la actividad.
Pero más allá de estos escarceos, el lugar que le toque ocupar a la medicina prepaga en el contexto general de la salud parece depender ahora de que “el subsector público levante la puntería y gaste mejor”. Jorge Aufiero,titular de Medicus y de la cámara sectorial, reconoce que no dejar grupos poblacionales sin cobertura médica es una tendencia global,lo mismo que el Estado se asuma como financiador. Y recién a partir de esa línea, el privado podrá diferenciarse y cobrar el servicio superador que ofrezca. M
Julio Fraomeni, de Galeno
Servicios que se agregan al crecimiento conjunto
La aún fresca adquisición de Consolidar ART le suma 850.000 afiliados a los 650.000 que traía su grupo en el renglón salud, luego de 30 años de conquistas propias e incorporaciones de padrones. Este año prevé facturar $7.000 millones y alcanzó la cobertura nacional con una red propia de sucursales.

La oficina del presidente y dueño de Galeno,Julio Fraomeni, ocupa el hiperluminoso ángulo de los dos frentes curvos del piso 12 del edificio Malecón, el mojón sur del Puerto Madero de los rascacielos (el norte sería la torre de Telecom).
A partir de que empezó desde el quirófano del sanatorio Quilmes y la piedra fundacional en prepagas que puso con Samed, en 1985, emprendió el ascenso: armó su propia gerenciadora orientada a la desregulación de las obras sociales en los 90, le agregó Ceprimed Mediplan del grupo chileno ECSA y en 2001 pegó el gran salto, cuando añadió 513.000 cápitas al quedarse con el Sistema de Protección Médica, que tenía en su poder el fondo Exxel Group, integrado por Tim y Galeno Life,más los sanatorios De la Trinidad Palermo y San Isidro. Y la frutilla del postre era la obra social de personal de dirección Amsa, hasta que abrió la veta de los riesgos de trabajo con Consolidar.
“No estamos hablando solo de cantidades, sino de servicios que se agregan para el crecimiento conjunto, porque si bien nuestro core business es la salud más que la actividad aseguradora, a los asegurados les aportamos nuestra expertise integrándolos”, aclara Fraomeni. La contabilidad consolidará este mismo año la nueva dimensión de Galeno: “Prevemos facturar $7.000 millones, de los que 20% será incidencia de la inflación, mientras que de la ART provendrán $2.000 millones de los 850.000 afiliados que tiene en estos momentos. Sumados a los 650.000 de Galeno Salud nos darán el millón y medio de prestaciones en total”, afirma su número uno.
Inversiones y expansión
Galeno concretó la reposición de equipos de diagnósticos por imágenes en todos los sanatorios y ya completó las obras en la zona sur la torre 3 del sanatorio de Quilmes. Este,
junto con los de Palermo, Mitre y San Isidro,conforma el cuarteto de Trinidades, al que este año se agregará un quinto en la zona Oeste, en Ramos Mejía, similar al realizado
hace tres años en San Isidro.
“Hemos alcanzado la cobertura nacional de salud con una red propia de sucursales en todo el país que venimos abriendo desde hace 10 años. De posiciones alquiladas en
Mar del Plata, Nueva Córdoba y Rosario pasamos a desarrollar sucursales propias, con más comodidades y de mayor envergadura.
A las 65 que ya funcionan se agregan las de la ART, con lo cual cumplimos con el objetivo de llegar a las 100. Y estamos proyectando inaugurar nuevas oficinas en San Isidro”,
enumera Fraomeni, quien pone de relieve que el sanatorio Dupuytrén (de traumatología y ortopedia) estará afectado principalmente al nuevo renglón de accidentes de trabajo.
Al respecto, la tendencia de las empresas líderes de medicina prepaga a construir una avenida de negocios con actividades conexas,como la cobertura vinculada al trabajo, la
había iniciado hace más de dos años Swiss Medical Group, con la compra de Liberty, que le reportó 270.000 afiliados más.
La explicación es que “la evolución de la medicina prepaga se estancó y ahora dependería del nivel de actividad económica general y el de empleo poder mover la aguja estadística”.
Es que “en los últimos 15 a 20 años el subsector privado de la salud había duplicado la cantidad de abonados, al recibir la adhesión voluntaria de parte de afiliados de obras sociales,
cuyo aporte a ellas es obligatorio. Pero también agotó el ciclo de incorporaciones de carteras por compras y fusiones y algunas migraciones entre las empresas”, afirma el líder
de Galeno.
“La tendencia global en salud es no dejar grupos poblacionales sin cobertura. El Estado asume en la mayoría de los países el rol de gran financiador. Obama aplicó una política
inclusiva con financiación pública para 40 millones de habitantes que estaban fuera de la cobertura, lo cual significa mayores costos, que en 10 años se traducirán en un gasto de 1 billón (millón de millones) de dólares en salud”, sostiene. Observa asimismo que “el desagregado de prestaciones contemplado difiere del argentino, cuya base es integral: ambulancia, internaciones, medicamentos, odontología”.
En la Argentina el panorama es distinto para la salud: “Está faltando mejorar la organización en torno del hospital público y también de la seguridad social. No hace falta gastar

