Ello, a pesar de que una brecha cambiaria superior a 25% se reveló como como un obstáculo para la decisión de plantear las inversiones de este año para 75% de los 314 encuestados. Solo 9,7% la juzga positiva a tal fin y casi 10% declara no saberlo.
Aunque parecerían no estar dadas las condiciones de mercado para una corriente inversora en las Pyme, ni tampoco contribuya la multiplicación de las dificultades macroeconómicas, se infiere en las respuestas que las decisiones están vinculadas a la necesidad de mantener su nivel de actividad, reponiendo la maquinaria y manteniéndola por sobre cualquier otra demanda de servicios.
Se ve claramente en la información que brindan acerca de que los bienes tangibles absorberán 53,8% de las compras previstas a tal efecto, y en la concreción predominará el corto plazo, mientras que más de la mitad aseguró que serán financiadas con recursos propios.
Es la principal conclusión del estudio realizado por Mercado y San Martín, Suárez y Asociados, y llevado adelante por la consultora Oh! Panel, a partir de consultas a 314 entrevistados, preponderantemente masculinos. La mayor parte son mayores de 50 años y le sigue el rango de 35 a 49, distribuidos, en este orden, entre jefes, directores y titulares de las firmas, más de la mitad de las cuales tienen menos de 30 empleados y 27%, entre 31 y 200. De ese tope a 1.000, se contaron 12% de las respuestas.
El contexto en el que se dan estos resultados no pareció ser el más propicio. 72,6% reconoció que la inflación impactará negativamente sobre la rentabilidad de las inversiones, que 39,3% de los encuestados estima que superará 10% anual, mientras 30,8% expresó que esa tasa podrá darse como máximo.
El año pasado, además de la inflación, una eventual eliminación o reducción de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos atraían las preocupaciones de seis de cada 10 consultados. Sensación térmica En este tercer año consecutivo de la investigación cuantitativa online efectuada, en exclusiva, para Mercado y SMS (San Martín, Suárez y Asociados) a fin de generar información confiable para la comunidad de negocios, el panorama resultante del estado del proceso de inversión de las empresas Pyme en la Argentina, así como de sus perspectivas a corto y mediano plazo, contradice de algún modo la sensación térmica que existía en cuanto a las expectativas empresariales en marcha.
El año pasado, se había detectado claramente una caída en evolución esperada de las inversiones, tanto en los casos particulares como en la actividad general, si bien el porcentaje de quienes estimaban realizar inversiones ese año continuaba siendo alto (40,1%).
Pero se había duplicado el porcentaje de quienes preveían realizar menos inversiones que el año anterior (de 14,4% de la medición 2011 cayó a 26,4%). En consonancia, 34,7% opinaba que las inversiones en su sector de actividad disminuirán en los próximos 12 meses, porcentaje que solo alcanzaba a 9% en la primera edición de la muestra.
Continúa sin embargo en los planes de inversión de las Pyme en el país la tendencia al corto plazo y al financiamiento con recursos propios, sin acudir a planes de estímulo gubernamentales.
En tanto, la inflación, los controles a la importación y la quita o disminución de subsidios pasaron de ser grandes temores entonces percibidos por gran parte de los entrevistados a convivir con la realidad e inclusive influir más negativamente en el desarrollo de las inversiones.
Y cuando en los aprestos de la encuesta todo parecía indicar que se verían afectados los planes de inversión para este año, campeó la “renovación de la apuesta”.
Bienes o servicios
Dentro del panorama general sobre las expectativas de los empresarios Pyme respecto de las inversiones y los distintos factores que las incentivan o retraen, se trató de indagar sobre las decisiones mediante las cuales se adquieren ciertos bienes (tangibles y/o intangibles) a ser utilizados en procesos productivos, sea en renovación o sustitución del equipo ya utilizado, expansión y modernización.
No incluye esta ponderación los gastos corrientes de mantenimiento (que se agotan en el mismo período en que se realizan), ni las denominadas inversiones financieras (depósitos bancarios, compra de títulos y valores, y demás instrumentos financieros), ni las variaciones de existencias (stocks). Y se hace referencia por otra parte, a algunos ejemplos de bienes intangibles, que comprenden: licencias, software, patentes, fórmulas, etc.
Cuando se preguntó si planea realizar inversiones en su empresa en los próximos 12 meses, 59,7% de las respuestas fue sí, y en cuanto a si estas serán mayores, similares o menores a las efectuadas el año anterior, sobre 187 casos, 41% dijo que no variarían, mientras 32,5% que serían mayores, contra 26,5% que las estimó menores.
Respecto de los resultados de 2012, se nota un decrecimiento del nivel previsto, ya que en 2012, 41% había identificado que las inversiones iban a ser mayores a 2011, año en que, por su parte, se preveían subir 46,7% respecto del año anterior (2010).
En el otro extremo, un porcentaje similar al de 2012 (26,5%) sostiene que las inversiones serán más bajas que el año previo, mientras que en 2011 solo 14,5% estimaba reducirlas respecto del año anterior.
Así como fueron más las respuestas de este año a favor de hacer inversiones, campeó el mantenimiento de los niveles anteriores, ya que 41% indicó que sería similar al año pasado, cuando se venía de 32,5% desde el 38,6% de 2010.
Según los bienes que se piensan comprar, en 187 casos prevalecieron los llamados tangibles (maquinarias, equipos, repuestos), con 53,8% de las respuestas, en tanto que 38,5% mezclaron en la decisión a los intangibles (servicios). Estos últimos fueron mencionados por 7,7% del listado.
El año pasado había habido menos tangibles y más intangibles. Sustitución de importaciones
Se repite la preeminencia de los bienes de origen nacional a la hora de invertir, con 52,1% de adhesiones en la nómina consultada. Son un poco más bajas que las del año pasado y mucho más que las de 2010, lo cual revelaría que la sustitución de importaciones habría perforado su techo. El porcentaje de importados se mantuvo en 11% respecto de 2012, cuando un año antes había sido de 17,4%. Pero la mezcla entre nacional e importado viene subiendo, y de 29,6% en 2011, fue a 32,8% en 2012 y ahora está en 36,8%.
Sin embargo, se aduce en 60% que los planes de inversiones están contaminados por la normativa en materia de permisos de importación, a los que se suma 16% de desconocimiento, contra 24% que afirma no sentirse afectado.
En la encuesta del año pasado, aquel porcentaje negativo era el mismo, mientras que 30,2% declaraba no saber cuáles serían las consecuencias (el doble que ahora) y un mínimo 10% preveía un efecto positivo. Obviamente, sobresaldrían en esta posición frente a las trabas comerciales los que utilizan exclusivamente insumos nacionales. Rentabilidad
En la averiguación sobre la rentabilidad esperada sobre el capital invertido, se esconde una de las claves para explicar por qué con expectativas negativas en cuanto a la inflación, las ganancias y el desenvolvimiento aduanero hubo este año mejor predisposición a invertir que en el anterior.
Que la tasa esperada sea mayor o igual a 10% reunió 70% de las respuestas, las que si bien son menos de las que el año pasado aguardaban ese rendimiento (casi 80%) en un contexto económico como el actual, sin demasiadas alternativas financieras de esa índole y con inflación sostenida, asomarían como la variante menos mala.
Precisamente, la inflación es un factor ascendente que los encuestados afirman que condiciona las inversiones, porque 72% cree que afecta negativamente la rentabilidad, cuando el año pasado 67% había considerado ese efecto y en 2011, 60%. A la vez, el proceso inflacionario deja cada vez menos dudas en cuanto a su impacto en la rentabilidad de la inversión, ya que este último registro es de 15%, de 20% que venía el año pasado.
No extraña entonces que los plazos para la ejecución de las inversiones previstas se concentran entre los 6 y 12 meses, a lo que cabría añadir las de menos de 6 meses para concluir que más de 80% está debajo del año. Se repite también en torno de 18% las que exceden los 12 meses.
Si bien una insistente propaganda política del Gobierno a través del Ministerio de Industria destaca los incentivos crediticios y fiscales excepcionales de que gozarían las Pyme, las respuestas del sector no registran un real aprovechamiento. La mitad de los entrevistados insiste, al igual que en 2012, en que aplica recursos propios al financiamiento de sus inversiones. La novedad es que son 10% menos que el año anterior.
Y también la mitad niega solicitar incentivos fiscales ante las autoridades nacionales, provinciales y/o municipales, lo mismo que algún tipo de beneficio para concretar las inversiones programadas.
Hay sí, 42% que señala la combinación de varias fuentes de financiación, un punto menos que el año pasado. El préstamo bancario y el crédito de proveedores no se modificó de sus exiguos 13 y 10%, respectivamente.
Otro tanto sucede con la estratificación del acceso a los beneficios fiscales para llevar a cabo las inversiones, ya que 21% sí lo hace. Bastante menos que los que directamente no saben (casi 30%), una incertidumbre que repite la de 2012 y es 5 puntos mayor que la de 2010.
Asoma contradictorio que la encuesta dé cuenta de una intención individual de aumentar las inversiones en los 314 casos compulsados, por un lado, mientras por otro la expectativa es que el conjunto del sector industrial al que pertenece cada uno las disminuya o mantenga. Sumando ambas, se llega a 90% de escepticismo.
¿Serán decisiones que si no responden a un contexto general favorable se basarían en la intención de avanzar frente a la competencia? Perfil metodológico A través de Oh! Panel, bajo la dirección de Gonzalo Peña, se llevó a cabo una encuesta por muestreo, que reunió 314 casos efectivos. El universo de consulta estuvo integrado por lectores y suscriptores de Mercado y bases de clientes de SMS.
El instrumento de recolección utilizado fue un cuestionario estructurado con preguntas cerradas y escalas de opinión de 10 minutos de extensión (estimado). Se efectuó una prueba piloto in house de la pieza. La técnica fue una entrevista online, utilizando la plataforma Oh!. La actividad de campo se extendió del 20 de1abril al 16 de mayo de 2013. Temas de estudio El estudio se concentró en estos ítems en torno de la realización de inversiones en los próximos 12 meses:
• Variación anual de la inversión
• Tipo de bienes donde se canalizarán las inversiones
• Rentabilidad estimada que se pretende obtener
• Origen de los bienes donde se canalizarán las inversiones
• Plazo de ejecución de las inversiones
• Financiamiento de las inversiones
• Impacto de la inflación sobre las inversiones
• Perspectivas de evolución de las inversiones en la industria Algunas reflexiones Por Ricardo Proganó*
Los resultados que arroja la última Encuesta de Clima de Inversión permiten efectuar algunas comparaciones con respecto a la información que produjo el año 2012.
Como se recordará, desde el punto de vista del contexto macroeconómico nuestro país viene atravesando un período de bajo crecimiento: durante el año 2012, el PBI se incrementó solo 1,9% en términos reales, en tanto que la Inversión Bruta Interna Fija (IBIF) se redujo 4,8% con respecto al año inmediato anterior.
Reflejando esta situación general, los datos de esta encuesta señalan que solo 32,5% de los encuestados prevé ejecutar inversiones mayores a las llevadas a cabo en los 12 meses pasados, contra 41,1% en la encuesta 2012. Este deterioro puede también apreciarse en las contestaciones vinculadas con las expectativas sobre las inversiones del sector económico al que pertenece el encuestado: 55,1% de las respuestas indican que las mismas disminuirán, contra 34,7% de la encuesta 2012.
Por otro lado, el impacto de la inflación sobre los planes de inversión empresarios sigue exhibiendo un elevado porcentaje de opiniones desfavorables: 72,6% en esta última encuesta versus 67,2% de la encuesta del año previo.
En el plano normativo, los eventuales efectos de las limitaciones impuestas a las importaciones de mercaderías (DJAI) continúan, asimismo, obteniendo una alta proporción de respuestas negativas: 60,2% ahora contra 59,6% de la encuesta 2012.
Para finalizar, cabe destacar que un notable 75,5% de los encuestados respondió que una brecha cambiaria significativa (de más de 25%) afectará negativamente sus planes de inversión. En dicho sentido, la opinión de los encuestados no hace más que llamar la atención sobre las potenciales consecuencias de la evolución de una variable hasta ahora casi ausente, y que deberá ser más estrechamente monitoreada en el futuro. *Ricardo Proganó es director del Departamento Finanzas Corporativas
SMS – San Martín, Suarez y Asociados



