La expansión de exportaciones de nicho abre oportunidades para que PyMEs y productores argentinos lleguen a mercados internacionales sin contar con estructuras exportadoras propias. En ese mapa, Mendoza concentra una parte relevante del fenómeno por el peso de su matriz productiva y por la diversificación de su oferta, con el vino como producto emblemático y un conjunto de alimentos gourmet que suman demanda externa.
Según datos del Gobierno de Mendoza, la provincia reúne más del 80% de la elaboración de vino del país y el 93% de las exportaciones de vino argentino. A esa base se agregan bodegas boutique, productos gourmet, aceites de oliva y otros segmentos que encuentran consumidores en distintos países, con propuestas de valor agregado e identidad local.
El cambio no se limita a qué se exporta, sino también a cómo se exporta. Muchas de estas empresas operan con envíos más pequeños, productos *premium* o pedidos específicos para distribuidores y clientes internacionales, sin áreas especializadas de comercio exterior. En ese contexto, la logística pasa a ocupar un rol estratégico: asegurar tiempos de entrega, trazabilidad, documentación adecuada y condiciones de transporte acordes al valor de los productos se vuelve determinante para sostener la operatoria.
Además de la vitivinicultura, Mendoza se consolidó como uno de los principales centros olivícolas del país. En 2024, la provincia exportó más de US$ 44 millones en aceites de oliva, en línea con el posicionamiento de productos gourmet y alimentos con valor agregado.
También aparecen oportunidades por fuera de los canales tradicionales, vinculadas a la comercialización directa hacia consumidores finales. En el caso del vino, el crecimiento del enoturismo y el reconocimiento internacional de las etiquetas argentinas habilitan modelos de venta directa que complementan la distribución habitual. Así, una experiencia iniciada durante una visita a Mendoza puede continuar cuando el turista regresa a su país, a partir de compras de botellas o cajas.
Ese esquema exige servicios de envíos internacionales y embalaje especializado para garantizar que las botellas lleguen en condiciones óptimas y cumplan requisitos de transporte y documentación internacional. La posibilidad de desarrollar estos canales sin inversiones adicionales en infraestructura o comercio exterior se vuelve un factor operativo central.
En ese escenario, Mail Boxes Etc. (MBE) trabaja con procesos orientados a simplificar la operatoria internacional para PyMEs y emprendedores, con servicios de gestión de envíos nacionales e internacionales, embalaje, almacenamiento y acompañamiento en procesos aduaneros. “Las economías regionales están ganando protagonismo en mercados internacionales gracias a productos que compiten por calidad, diferenciación e identidad”, dijo Santino Rebuffo, country manager de Mail Boxes Etc. Argentina.
La tendencia no se limita a Mendoza: más provincias buscan posicionar productos regionales en mercados internacionales, impulsadas por herramientas digitales, regímenes simplificados para exportar y una demanda global por productos con valor agregado y trazabilidad. En paralelo, MBE opera una red de más de 1.800 centros en más de 45 países y abrió sus primeros centros en la Argentina con una inversión proyectada de US$ 6 millones y planes de expansión hacia otros puntos, tanto de la ciudad como del interior del país.












