Grupo Gaman advierte por riesgos no cubiertos y pide revisar pólizas empresarias

La complejidad operativa y el avance tecnológico empujan a las compañías a recalibrar sus coberturas de seguros frente a ciberataques, interrupciones del negocio y catástrofes naturales, con brechas que en países emergentes dejan sin cobertura entre el 80% y el 90% de las pérdidas, según Swiss Re Institute

spot_img

La creciente complejidad de los entornos industriales, el avance tecnológico y el aumento de la exigencia operativa están llevando a las empresas a revisar la calidad efectiva de sus coberturas de seguros. En ese marco, Grupo Gaman advirtió que una parte relevante del tejido corporativo opera con pólizas no actualizadas o diseñadas sobre escenarios que ya no representan los riesgos actuales del negocio.

El diagnóstico se apoya en tendencias que vienen ganando lugar en la agenda de riesgos empresariales. El Allianz Risk Barometer ubicó a los ciberataques como la principal preocupación (38%), seguidos por las interrupciones de negocio (31%) y las catástrofes naturales (29%). Aun así, desde el punto de vista asegurador, el nivel de respuesta adoptado por muchas organizaciones resulta insuficiente para cubrir el impacto económico real de eventos que ya no son excepcionales.

Cuando ocurre un incidente, la distancia entre el riesgo operativo y la cobertura contratada suele materializarse en problemas concretos. Entre ellos, aparecen el infraseguro, exclusiones no previstas, interrupciones operativas no contempladas o límites de cobertura que no alcanzan para responder al daño económico. En sectores industriales y productivos, ese descalce puede derivar en pérdidas millonarias, parálisis operativa, conflictos contractuales y dificultades para retomar la actividad luego de un siniestro.

Publicidad

La brecha se observa con claridad en el caso de las catástrofes naturales, un escenario “históricamente atípico pero hoy frecuente”. Una estimación de Swiss Re Institute indicó que, en países emergentes, entre el 80% y el 90% de las pérdidas no está cubierta. El dato funciona como parámetro de un problema más amplio: la cobertura no siempre acompaña el ritmo de cambio de la exposición real al riesgo.

El impacto también se traslada a la logística y al abastecimiento. La entidad ejemplificó que cada interrupción en una cadena de suministro provoca daños económicos que oscilan entre el 5% y el 10% de los costos del producto, además de los efectos asociados a los tiempos de inactividad.

En este contexto, empieza a consolidarse una mirada más estratégica de la gestión del riesgo. Las empresas ya no buscan solamente “tener una póliza”, sino construir esquemas de protección alineados con su realidad operativa, financiera y tecnológica.

“La gestión inteligente del riesgo debe abordarse desde una perspectiva proactiva y estratégica”, dijo Daniel Mancini, director comercial del segmento Seguros de Grupo Gaman. “Es fundamental que las empresas comprendan los riesgos reales a los que se enfrentan y se aseguren de que sus coberturas estén adecuadamente preparadas para responder ante escenarios cada vez más complejos”, agregó.

spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img
spot_img

CONTENIDO RELACIONADO