Franco Valente completó un proceso de modernización integral de su planta industrial que le permitió quintuplicar su capacidad de producción de toallas, al pasar de 30.000 a 200.000 kilos mensuales. El proyecto incluyó una inversión cercana a US$ 3 millones y la incorporación de maquinaria de origen italiano, belga y alemán.
La firma opera con dos plantas industriales en San Martín, provincia de Buenos Aires, y un centro de distribución en Barracas, Ciudad de Buenos Aires. Produce toallas 100% de algodón fabricadas íntegramente en la Argentina y abastece a distribuidores, comercios, hoteles y empresas de todo el país. Con la ampliación de capacidad, la compañía apuntó a mejorar la eficiencia de abastecimiento, con mayor autonomía operativa y menores tiempos de respuesta para sus clientes mayoristas vinculados a blanquería, hotelería y merchandising corporativo.
En el recorrido histórico del proyecto, la empresa ubicó sus comienzos a fines de los años noventa, cuando José Ini, David Setton y Adolfo Setton iniciaron un emprendimiento de bordado para terceros bajo la marca La Bordadora. Con el tiempo orientaron su oferta hacia las toallas bordadas, un segmento que describieron como prácticamente inexistente en la Argentina de ese momento. La idea se consolidó tras un viaje a Italia, que inspiró el nombre Franco Valente y la premisa de “convertir la moda en toallas”.
En 1991, abrieron su primera planta en San Martín con una cartera de 90 clientes. Hoy la firma informó una cartera de 832 clientes activos en todo el país, con dos plantas productivas de 5.000 metros cuadrados destinados a producción y una planta de depósito, administración y venta de 2.000 metros cuadrados.
La renovación incorporó una línea de producción de generación 4.0, una de las primeras de este tipo en la Argentina. Esa tecnología utiliza hilado de primera calidad, hecho especialmente para la empresa, de fibra larga, que facilita un hilo más abierto, esponjoso y con mayor absorción. En ese esquema productivo, la compañía fabrica toallas, toallones, batas de baño, turbantes, repasadores y una línea de productos bordados.
“La innovación siempre fue parte de nuestra manera de trabajar”, dijo Adolfo Setton, miembro fundador de Franco Valente.
En materia de procesos y control de calidad, la empresa detalló que cada producto comienza con algodón producido en la Argentina, que atraviesa selección y transformación hasta convertirse en hilados procesados en tejedurías de rizo bajo controles de calidad. “La calidad empieza mucho antes del producto terminado”, dijo David Setton, miembro fundador de la firma.
En el plano ambiental, la planta productiva cuenta con certificación ISO9002 y con una planta de tratamiento formada por siete piletas para reciclar efluentes. En ese proceso se separan sólidos compuestos por fibras mediante coagulantes y floculantes, que luego se compactan para generar ladrillos y facilitar su retiro por empresas especializadas.












