Crystal Lagoons presentó Small Lagoons by Crystal Lagoons de 500 m², el formato más pequeño de su tecnología de lagunas cristalinas. La propuesta se posiciona, por primera vez, en una superficie que compite directamente con las piscinas comerciales y se orienta a desarrolladores inmobiliarios y hoteleros que buscan incorporar una experiencia de playa en proyectos de menor escala.
El modelo se integra a un portafolio con formatos estandarizados que van de 1.000 m² a 4.000 m². Esa estandarización apunta a reducir tiempos de diseño, agilizar permisos y acelerar la ejecución, con el objetivo de llevar aguas turquesas y playas de arena blanca a proyectos de distinta escala.
“Las piscinas son cosa del pasado”, dijo Jean Pierre Juanchich, director global de negocios de Crystal Lagoons. “Por primera vez, los desarrolladores pueden acceder a nuestra tecnología en un tamaño pensado para proyectos pequeños”, agregó.
Entre las ventajas frente a piscinas tradicionales, Small Lagoons by Crystal Lagoons plantea un costo de construcción de hasta cuatro veces menor que el de una piscina del mismo tamaño y un costo de mantenimiento de hasta un tercio. También estima un plazo de obra de tres meses, frente a 6+ meses de una piscina, y señala que no requiere sala de máquinas. En el apartado de reposición de equipos, indica costos de reemplazo de equipos hidráulicos “prácticamente insignificantes” en comparación con las piscinas, con la aclaración de que los valores y características son referenciales y pueden variar según las especificaciones y la ubicación del proyecto.
El concepto se presenta como una alternativa que amplía el uso más allá del nado, con actividades como deportes náuticos, bares dentro del agua, paseos, matrimonios y eventos. Dentro de esa propuesta, incluye el Lagoon Lounge, definido como un borde en “L” con asientos sumergidos.
En el plano técnico, Crystal Lagoons describe su tecnología sustentable con un consumo de hasta 100 veces menos energía de filtración que una piscina tradicional. Además, señala que sus lagunas se llenan una sola vez y operan en circuito cerrado, y que pueden utilizar distintos tipos de agua, incluida agua salada, dulce o salobre.
La operación contempla la aplicación de pulsos de aditivos seguros controlados por algoritmos, con monitoreo telemétrico y gestión remota a través del Centro de Control Crystal Lagoons (CLCC). La compañía también informó que cuenta con 1.000 proyectos en distintas etapas en más de 60 países.












