En Argentina, el 83% de las personas redujo al menos un gasto durante el último año para poder pagar la vivienda. El dato surge de “Un hogar, pero ¿a qué costo?”, una investigación global de Hábitat para la Humanidad que relevó opiniones de 30.758 personas en 22 países y de 1.400 encuestadas en distintos lugares del país. A escala mundial, el promedio de quienes recortaron gastos por este motivo fue 75%.

El ajuste se concentró en rubros esenciales. En el país, el 38% gastó menos en alimentos y compras esenciales, el 37% recurrió a sus ahorros o fondos de emergencia y el 35% asumió trabajos adicionales o más horas laborales. Además, el 34% tuvo que elegir entre pagar la vivienda o cubrir necesidades como alimentación, vestimenta o medicamentos.

El análisis internacional, encargado a Edelman Intelligence, vinculó la situación local con la “prolongada volatilidad económica”: años de alta inflación y crisis económica que erosionaron el poder adquisitivo, elevaron el costo de vida y redujeron el margen de los hogares para absorber imprevistos. En ese marco, aunque el 67% dice poder cubrir hoy los costos de su vivienda, casi cuatro de cada diez personas señalan que con frecuencia tienen dificultades para hacerlo y casi seis de cada diez temen que un imprevisto ponga en riesgo su capacidad de mantenerse en su hogar.

Energía y presión sobre el presupuesto

El costo de los servicios aparece como un factor adicional. En Argentina, casi una de cada cinco personas (19%) limitó el uso de calefacción o refrigeración en su hogar, casi el triple del promedio global (7%). Entre quienes alquilan, el 60% afirmó que las altas tarifas de energía afectan negativamente la asequibilidad de su vivienda.

Las presiones se intensifican entre inquilinos. El 49% de las personas que alquilan reconoció que con frecuencia tiene dificultades para afrontar los costos de su vivienda, frente al 31% de quienes son propietarias. A su vez, el 68% aseguró temer que un imprevisto afecte su permanencia en la vivienda (51% entre propietarios) y el 54% se declaró insatisfecha con su realidad habitacional.

Proyectos de vida y políticas habitacionales

La investigación también midió efectos sobre decisiones familiares y expectativas de mediano plazo. El 57% de las personas en Argentina dijo que los costos de vivienda dificultan pensar en formar una familia, mientras que el 60% de madres y padres temen que los costos habitacionales limiten las oportunidades de sus hijas e hijos. Además, el 84% consideró que el aumento de los costos habitacionales perjudica el acceso a la vivienda propia.

En el plano de políticas públicas, solo el 20% evaluó que las políticas habitacionales abordan eficazmente los problemas de vivienda; el 48% cree que el país avanza en la dirección equivocada y el 70% sostiene que no se hace lo suficiente para quienes buscan acceder a su primera vivienda. Pese a esto, el 75% vería con buenos ojos una mayor oferta de vivienda asequible o social en su comunidad.

“Un hogar es mucho más que una casa”, señaló Bárbara Bonelli, directora ejecutiva de Hábitat para la Humanidad Argentina. Por su parte, Jonathan Reckford, director ejecutivo de Hábitat para la Humanidad global, sostuvo:“No podemos aceptar un futuro en el que las personas tengan que reducir sus expectativas”.