Servicios públicos: la actividad volvió a caer en junio y confirma una economía prácticamente estancada

El Indicador Sintético de Servicios Públicos aumentó apenas 0,8% interanual en junio, pero retrocedió 0,7% frente a mayo. Detrás del promedio aparece una economía partida: crecen con fuerza el transporte de cargas y la recolección de residuos, mientras caen el transporte de pasajeros y, especialmente, el correo postal. La tendencia general dejó de crecer.

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El nivel de actividad de los servicios públicos volvió a ofrecer en junio una señal incómoda sobre el estado de la economía argentina. No hay un derrumbe generalizado, pero tampoco aparece una dinámica suficientemente fuerte como para hablar de una recuperación consolidada.

El Indicador Sintético de Servicios Públicos (ISSP) elaborado por el INDEC aumentó 0,8% respecto de junio de 2025, pero la serie desestacionalizada —más útil para observar qué ocurrió de un mes al siguiente— cayó 0,7% frente a mayo. La tendencia-ciclo, por su parte, mostró una variación prácticamente nula.

Es una combinación que merece atención. La comparación interanual todavía permanece en terreno positivo, pero perdió fuerza: en marzo los servicios habían aumentado 2,4%; en abril, 2%; y en mayo, nuevamente 2,4%. En junio el crecimiento se redujo a apenas 0,8%. Al mismo tiempo, la serie desestacionalizada acumula dos meses consecutivos de caída: -0,3% en mayo y -0,7% en junio.

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Una economía de velocidades muy diferentes

El promedio, además, esconde movimientos extraordinariamente dispares.

El sector con mayor crecimiento interanual fue el transporte de carga, con 10,6%, seguido por la recolección de residuos, con 8,7%. También aumentaron telefonía, 1,8%; peajes, 0,9%; y electricidad, gas y agua, 0,6%.

Del otro lado aparecen dos caídas significativas: el transporte de pasajeros retrocedió 5,6% y el servicio de correo postal se desplomó 14,1% respecto de junio del año pasado.

La dispersión es probablemente más reveladora que el 0,8% del índice general. Mientras algunos indicadores asociados al movimiento de mercancías muestran una expansión importante, otros relacionados con la movilidad de las personas y determinados servicios tradicionales continúan retrocediendo.

El transporte de cargas constituye el caso más llamativo. Después de caer 7,1% interanual en febrero, saltó 22,2% en marzo, 11,2% en abril, 12,4% en mayo y 10,6% en junio. Es decir, lleva cuatro meses consecutivos creciendo a tasas de dos dígitos.

El correo muestra exactamente el fenómeno contrario. Cayó 12,7% en enero, 23,4% en febrero, 12,5% en marzo, 18,1% en abril, 18,7% en mayo y 14,1% en junio.

No parece ya una oscilación mensual sino una contracción persistente de esa actividad.

Junio fue peor de lo que muestra la comparación anual

Cuando se elimina el efecto estacional, el panorama resulta más débil.

Entre mayo y junio, electricidad, gas y agua cayó 1,7%; transporte de pasajeros, 5,2%; transporte de carga, 1,4%; y peajes, 1,6%. Las excepciones fueron recolección de residuos, que aumentó 5,6%; correo, 1,4%; y telefonía, apenas 0,1%.

El resultado agregado fue la mencionada caída mensual de 0,7%.

Hay aquí una diferencia importante entre niveles y tendencias. Que un sector presente crecimiento respecto de un año atrás no significa necesariamente que esté creciendo ahora. El transporte de carga es el mejor ejemplo: se encuentra 10,6% por encima de junio de 2025, pero en junio retrocedió 1,4% frente a mayo una vez corregida la estacionalidad.

La señal más preocupante está en la tendencia

Quizás el dato menos espectacular sea también el más significativo.

La serie tendencia-ciclo del ISSP había avanzado 0,2% mensual en enero, febrero y marzo; desaceleró a 0,1% en abril y mayo y registró una variación cercana a 0% en junio.

La fotografía que surge es la de una actividad que consiguió recuperar parte del terreno perdido, pero comenzó a moverse lateralmente.

Incluso dentro de esa tendencia aparecen diferencias. En junio crecieron electricidad, gas y agua 0,2%; residuos 0,7%; transporte de carga 0,8%; y telefonía 0,1%. En cambio, continuaron descendiendo transporte de pasajeros, peajes y correo.

El ISSP no mide toda la economía. Es un indicador mensual de volumen físico que reúne electricidad, gas y agua, residuos, transporte de pasajeros y cargas, peajes, correo y telefonía, ponderados según su participación sectorial.

Pero precisamente por la diversidad de actividades que contiene funciona como un buen termómetro del movimiento económico.

Y la temperatura que marca junio es bastante clara: la economía no está detenida, pero perdió impulso. Hay sectores que todavía crecen con fuerza y otros que permanecen profundamente deprimidos. El 0,8% interanual permite conservar un signo positivo. La caída mensual de 0,7% y una tendencia-ciclo que dejó de avanzar cuentan una historia bastante menos confortable.

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