El costo de cubrir las necesidades esenciales volvió a tomar impulso en agosto. La canasta básica alimentaria (CBA) y la canasta básica total (CBT) aumentaron ambas 2,6% mensual en el Gran Buenos Aires, según los últimos datos difundidos por el INDEC.
El movimiento tiene una particularidad: mientras las dos canastas avanzaron al mismo ritmo durante el mes, los alimentos continúan mostrando una presión mayor cuando se amplía la comparación. La CBA acumula un incremento de 23,2% desde diciembre y de 39,6% en los últimos doce meses. La CBT, que además de alimentos incorpora otros bienes y servicios esenciales, subió 22,7% en lo que va del año y 38,3% interanual.
Una familia necesita más de $1,6 millones
La traducción de esos porcentajes a los presupuestos familiares permite dimensionar mejor el problema. Para el hogar de referencia de cuatro integrantes —un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de seis y una hija de ocho— la canasta básica total alcanzó en agosto los $1.605.497.
Ese es el ingreso mensual que, de acuerdo con la metodología del INDEC, ese hogar necesitó para superar la línea de pobreza. Un mes antes eran $1.564.716 y en agosto de 2025, $1.160.780.
Para no caer debajo de la línea de indigencia, la misma familia necesitó $726.469 destinados a cubrir la canasta alimentaria. En julio eran $708.016 y un año atrás, $520.529.
Los montos cambian naturalmente según la composición familiar. Un hogar de tres integrantes necesitó $1.278.163 para superar la línea de pobreza y $578.354 para cubrir la alimentación básica. En una familia de cinco integrantes, los umbrales ascendieron a $1.688.630 y $764.086, respectivamente.
Los alimentos vuelven a ejercer presión
La evolución mensual permite observar un escenario que todavía dista de ser lineal. La canasta alimentaria comenzó 2026 con un salto de 5,8% en enero. Luego desaceleró hasta 1,1% en abril, repuntó a 2,4% en mayo, bajó a 1,3% en junio y volvió a subir 2,6% tanto en julio como en agosto.
La CBT mostró una trayectoria algo menos volátil. Después de avanzar 3,9% en enero, registró 2,7% en febrero, 2,6% en marzo, 2,5% en abril, 2% en mayo y 2,2% tanto en junio como en julio. Agosto quebró esa relativa estabilidad con un aumento de 2,6%.
El dato relevante no está solamente en la variación de un mes. La diferencia interanual entre ambas canastas muestra que los alimentos imprescindibles aumentaron 1,3 puntos porcentuales más que el conjunto de bienes y servicios que determina la línea de pobreza.
Dos umbrales que definen mucho más que una estadística
Para un adulto equivalente, la canasta alimentaria quedó valuada en $235.103 mensuales, mientras que la canasta total alcanzó $519.578.
La diferencia entre ambas mediciones es central. La CBA representa el conjunto de alimentos necesario para cubrir determinados requerimientos nutricionales. La CBT amplía ese universo para incorporar bienes y servicios no alimentarios y se calcula mediante la aplicación del coeficiente de Engel.
Por eso, la primera determina la línea de indigencia y la segunda, la línea de pobreza.
Los números de agosto dejan así una señal que excede la discusión sobre la velocidad general de los precios. Incluso en un escenario de desaceleración respecto de los máximos inflacionarios anteriores, el piso nominal que una familia necesita para cubrir sus necesidades esenciales continúa desplazándose rápidamente.
Para el hogar de cuatro integrantes utilizado como referencia por el INDEC, superar la pobreza ya exige más de $1,6 millones mensuales. Y casi $730.000 de ese umbral corresponden solamente al costo de la alimentación básica.
Es una diferencia importante entre que baje la inflación y que baje el costo de vida. Lo primero significa que los precios aumentan más lentamente. Lo segundo exigiría algo bastante más difícil: que dejen de subir o retrocedan. Los datos de agosto muestran que, para los hogares, esa distancia todavía sigue siendo considerable.












