El turismo cambió de dirección: subieron 9,1% las llegadas y cayeron 17,3% los viajes al exterior

En julio ingresaron a la Argentina 466.200 turistas extranjeros y salieron 697.200 residentes. El país mantuvo un saldo turístico negativo de 230.900 personas, pero la brecha se redujo casi a la mitad frente al mismo mes de 2025. El turismo receptivo creció por sexto mes consecutivo y el emisivo cayó por tercer mes seguido. Brasil explica buena parte de la recuperación de las llegadas.

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El turismo internacional argentino empezó a mostrar en julio una configuración diferente de la que había dominado durante buena parte de 2025 y comienzos de 2026.

Todavía salen del país muchos más turistas de los que ingresan. Pero las dos corrientes comenzaron a moverse en direcciones opuestas.

En julio llegaron 466.200 turistas no residentes, 9,1% más que un año antes. En sentido contrario viajaron al exterior 697.200 residentes, 17,3% menos. El resultado fue un déficit de 230.900 turistas. 

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La comparación interanual permite medir mejor el cambio. En julio de 2025 habían ingresado 427.200 turistas y salido 843.100, con un saldo negativo de 415.900. Un año después, el rojo se redujo a 231.000. Es decir, la brecha turística se achicó aproximadamente 44,5%. 

No es todavía un equilibrio. Pero sí una corrección considerable respecto del escenario que se había instalado durante 2025.

Dos movimientos simultáneos

El dato de julio tiene una particularidad: la mejora no provino solamente de que menos argentinos viajaron al exterior.

También llegaron más extranjeros.

El turismo receptivo creció 9,1% interanual y alcanzó los 466.200 turistas. Si se suman los excursionistas —visitantes que no pernoctan—, ingresaron 830.200 visitantes no residentes, 17,9% más que en julio del año pasado. 

El turismo emisivo recorrió el camino inverso. Salieron 697.200 turistas, 17,3% menos, mientras el total de visitantes residentes que cruzaron las fronteras cayó 21,2%, hasta 1,228 millones.

La diferencia resulta todavía más marcada en algunos pasos terrestres. Los viajes de turistas residentes por esa vía disminuyeron 34,6% interanual. Por vía aérea, en cambio, la caída fue de apenas 1,3%. 

Eso sugiere que el ajuste no fue homogéneo. El viaje internacional de mayor distancia y costo resistió mucho más que el turismo fronterizo.

Brasil empuja las llegadas

Brasil volvió a ser el mercado decisivo para el turismo receptivo argentino.

En julio llegaron 168.300 turistas brasileños, 22,1% más que un año atrás, y representaron 36,1% de todos los turistas extranjeros. También aumentaron con fuerza las llegadas desde Chile, 22,5%; desde el resto de América, 23,1%; desde Estados Unidos y Canadá, 17,8%; y desde Europa, 14,3%. 

La excepción más visible fue Uruguay: los arribos cayeron 18%.

Del lado argentino ocurrió casi lo contrario. Los viajes a Brasil disminuyeron 20,8%; a Chile, 47%; a Paraguay, 16,3%; y a Europa, 14,2%.

Sin embargo, aumentaron 8,3% los viajes hacia Estados Unidos y Canadá y 10,3% hacia el resto de América.

La composición vuelve a mostrar que la contracción del turismo emisivo no afectó por igual a todos los segmentos.

El avión cuenta otra historia

La vía aérea ofrece probablemente la señal más interesante del informe.

Por avión llegaron 252.500 turistas extranjeros, 21,2% más que en julio de 2025. Las salidas de argentinos alcanzaron 388.700 y disminuyeron apenas 1,3%. 

Además, la serie desestacionalizada de turistas extranjeros que ingresaron por vía aérea creció 7% respecto de junio y la tendencia-ciclo avanzó 0,2%.

En los viajes de residentes, la fotografía mensual es más compleja: la serie desestacionalizada aumentó 10,9% frente a junio, aunque la tendencia-ciclo cayó 1,1%. 

Es una distinción importante. El derrumbe interanual del turismo emisivo total convive con una recuperación mensual de los viajes aéreos. Por eso todavía resulta prematuro interpretar julio como el comienzo de una caída generalizada y persistente de los viajes de argentinos al exterior.

El déficit sigue siendo grande

Los primeros siete meses del año permiten poner el movimiento de julio en perspectiva.

Entre enero y julio de 2026 ingresaron 3,364 millones de turistas y salieron 7,081 millones. El saldo acumulado fue negativo en 3,717 millones de turistas.

En igual período de 2025 el déficit había alcanzado 5,071 millones. 

La mejora, por lo tanto, es sustancial: el desequilibrio acumulado se redujo aproximadamente 27%.

Pero las magnitudes también muestran cuánto falta para revertirlo. Por cada turista que llegó a la Argentina durante los primeros siete meses de 2026, viajaron al exterior algo más de dos residentes.

El problema no desapareció. Cambió su velocidad.

Qué turista está llegando

La Encuesta de Turismo Internacional permite observar algo que los datos migratorios por sí solos no muestran: qué hacen quienes llegan.

Entre los turistas extranjeros ingresados por Ezeiza y Aeroparque, el 64,5% viajó por vacaciones u ocio. La estadía promedio general fue de 10,8 noches. Los europeos permanecieron mucho más: 24,2 noches en promedio. 

Más de la mitad utilizó hoteles como principal alojamiento. Y las dos actividades más mencionadas fueron las gastronómicas, realizadas por 61,1% de los visitantes, y la asistencia a espacios culturales, con 56,8%. 

Son datos relevantes porque el efecto económico del turismo receptivo no depende únicamente de cuántas personas cruzan la frontera. Importan también la duración de la estadía, el alojamiento elegido y el tipo de consumo que realizan.

Una brecha que empieza a cerrarse

Durante buena parte de 2025, la discusión sobre turismo internacional estuvo dominada por una imagen muy clara: argentinos viajando masivamente al exterior y un turismo receptivo que no alcanzaba a compensar esas salidas.

Julio no elimina esa fotografía. Pero empieza a modificarla.

El saldo continúa siendo ampliamente negativo y el acumulado de siete meses todavía supera los 3,7 millones de turistas. Al mismo tiempo, las llegadas crecen, las salidas retroceden frente a los niveles extraordinariamente elevados del año anterior y el déficit mensual se redujo casi 45% en doce meses.

Hay además una señal especialmente favorable para el sector: la recuperación del turismo receptivo no se limita a los países limítrofes. Las llegadas aéreas aumentaron 21,2%, Europa creció 14,3% y Estados Unidos y Canadá, 17,8%.

La pregunta para los próximos meses ya no es solamente cuántos argentinos seguirán viajando afuera. Es si la recuperación de las llegadas puede sostenerse cuando termine la comparación contra una base particularmente débil.

Si eso ocurre, 2026 podría marcar algo más importante que una reducción del déficit turístico: el comienzo de una recomposición del turismo receptivo argentino después de dos años en los que viajar al país había perdido competitividad frente a viajar desde él.

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