“El uso de la bicicleta crece año tras año lo que contribuye a proteger el ambiente, reducir la congestión de la ciudad y disminuir la siniestralidad, aunque también exige reforzar el respeto y la protección entre los distintos actores del tránsito”, sostuvo Rodrigo Castia, gerente Portafolio Non Motor de Galicia Seguros.
- Solo el 33% de los ciclistas relevados utilizó casco, una cifra que expone la necesidad de reforzar la protección ante caídas o impactos que pueden provocar lesiones en la cabeza.
- El 73% de los peatones observados no miró hacia ambos lados al cruzar, el 70% conversaba y el 32% observaba el celular. Estas conductas pueden generar cruces imprevistos, frenadas repentinas, maniobras bruscas y conflictos. Frente a este escenario, quienes circulan en bicicleta deben reducir la velocidad en los cruces, anticipar movimientos y mantener una distancia de seguridad.
- La baja visibilidad también dificulta que los ciclistas sean detectados, especialmente de noche o con poca luz. Utilizar luces y elementos reflectantes ayuda a hacerse visible.
- Las fallas mecánicas también pueden causar pérdida de control o disminuir la capacidad de frenado. Antes de cada salida, se recomienda revisar los frenos y las cubiertas.
- Por último, el tránsito intenso y los trayectos inseguros reducen el margen de reacción y aumentan la exposición a incidentes. La prevención incluye priorizar bicisendas y vías seguras, circular por la derecha y respetar los semáforos y las prioridades de paso.
Frente a estas situaciones, la prevención debe combinar conductas responsables, mantenimiento de la bicicleta y una adecuada planificación del recorrido. Además, contar con un respaldo ante un incidente permite acompañar los desplazamientos propios y contemplar eventuales daños a terceros.












