Los sistemas de pago fragmentados a nivel mundial profundizan la exclusión financiera y afectan con mayor fuerza a quienes dependen de envíos de dinero internacionales, por demoras y costos que operan como un “impuesto de fricción”. El Índice de interoperabilidad de pagos transfronterizos de Thunes, producido junto con Juniper Research, relevó que uno de cada tres (33%) receptores de envíos de dinero tuvo dificultades para pagar alimentos, alquiler o servicios públicos porque los fondos quedaron atrapados en sistemas fragmentados.
La investigación describió un “punto muerto” estructural: mientras los sistemas de pago nacionales se volvieron inmediatos, las redes que los conectan a través de fronteras no mantuvieron el ritmo. En ese contexto, las demoras y la falta de previsibilidad se traducen en estrés financiero, inestabilidad y oportunidades perdidas para quienes reciben transferencias desde otros países.
Entre las personas que dependen de pagos internacionales, el 82% reportó al menos un problema asociado a retrasos, tarifas o incertidumbre respecto de los envíos. Las situaciones incluyeron falta de alimentos, dificultades para afrontar alquileres o facturas de servicios públicos, estrés o la necesidad de rechazar trabajo. En paralelo, el 42% de los usuarios indicó haber experimentado estrés o ansiedad por la falta de transparencia y velocidad en sus transacciones transfronterizas.
El relevamiento también puso el foco en el déficit de claridad sobre los costos finales. Entre quienes envían dinero, el 41% afirmó verse afectado por montos finales “sorpresa”. Esa falta de claridad se acentúa entre los usuarios más jóvenes: en el grupo de 18 a 24 años, el 49% informó ausencia total de claridad sobre los costos iniciales.
En los segmentos más vulnerables que dependen de los envíos de dinero, el 33% tuvo dificultades para cubrir gastos esenciales, otro 33% recurrió a préstamos de corto plazo para afrontar pagos y el 23% reportó relaciones tensas por problemas vinculados a los pagos. “Estos datos exponen una verdad brutal: el ‘impuesto de fricción’ transfronterizo es un abuso en la economía mundial”, dijo Chloe Mayenobe, vicedirectora ejecutiva de Thunes.
Nick Maynard, vicepresidente de investigación de Juniper Research, sostuvo: “La fragmentación de pagos ya no es simplemente un desafío de infraestructura; es un problema social y económico con consecuencias humanas reales”. La encuesta online fue realizada por Juniper Research en abril de 2026 y reunió 6.763 respuestas de Estados Unidos, Brasil, Reino de Arabia Saudita, China, India, Filipinas, Reino Unido, Alemania, Sudáfrica y Nigeria.
Junto con la encuesta, se desarrolló un índice para evaluar la facilidad de los pagos transfronterizos en cinco ámbitos principales, con indicadores de fuentes como la Base de datos Global Findex 2025 del Banco Mundial y el indicador trimestral SmaRT, que rastrea el costo de enviar US$ 200 a nivel internacional.












