La pobreza volvió a crecer en el primer semestre de 2026, después de tres semestres consecutivos de caída, y alcanzó al 32,3% de las personas, unas 15 millones. El salto implicó cerca de 1,9 millones de nuevos pobres respecto del semestre anterior, según el artículo de la Fundación Mediterránea titulado “La pobreza entró por otra puerta: el deterioro llegó por el mercado laboral”.
El trabajo, presidido por María Pía Astori y realizado por Laura Caullo y Federico Belich, sostiene que el deterioro social no estuvo impulsado principalmente por la inflación. En cambio, el análisis pone el foco en ingresos que quedaron rezagados frente a las canastas y en un mercado laboral con menos empleo formal y mayor peso de la informalidad y el trabajo por cuenta propia.
Cambio en la composición del empleo
Uno de los ejes del artículo es la modificación en la estructura del empleo en el último semestre. En ese período, se perdieron 101.000 empleos asalariados formales, mientras aumentaron en 177.000 los cuentapropistas y en 168.000 los asalariados informales.
La lectura del informe es que hubo creación de puestos de trabajo, pero con menores ingresos relativos. En esa comparación, el documento señala que los asalariados informales ganan 47% menos y los cuentapropistas 26% menos que un asalariado registrado.
Ingresos versus canastas
El segundo punto central es el desfasaje entre la evolución de los ingresos y el costo de vida medido por las canastas. En el primer trimestre, la Canasta Básica Total (CBT) aumentó 10,9% y la Canasta Básica Alimentaria (CBA) subió 13,3%. En el mismo período, los ingresos crecieron 4,1% entre los asalariados registrados, 5,6% entre los independientes y 7,8% en la Asignación Universal por Hijo (AUH).
El artículo plantea que esa brecha entre la dinámica de las canastas y la de los ingresos aparece como un factor relevante para explicar el aumento de la pobreza en el semestre.
En paralelo, el informe subraya que el deterioro alcanzó especialmente a quienes dependen del trabajo. De acuerdo con el relevamiento, siete de cada diez nuevas personas en situación de pobreza tienen entre 15 y 64 años. Además, los ingresos de los deciles medios crecieron por debajo de las canastas, lo que redujo el margen de los hogares más cercanos a la línea de pobreza.












