El presupuesto de defensa espacial de los Estados Unidos no solo se gasta en satélites: una porción creciente va a la infraestructura necesaria para probarlos y entrenar a quienes los operan. En ese segmento se anotó Redwire, que anunció su selección para el contrato NITE-STAR del Space Systems Command, la oficina de adquisiciones de la Fuerza Espacial.
- Techo del contrato: u$s 980 millones
- Proveedores seleccionados: 15
- Modalidad: contrato de entrega y cantidad indefinidas (IDIQ), sin ingresos garantizados
El nombre completo del programa, National Space Test and Training Complex Innovative Technology and Engineering – Space Test and Range, describe su alcance: diseño, desarrollo, integración, ensayo y mantenimiento de sistemas espaciales y terrestres que sostienen la infraestructura de pruebas y la preparación operativa de la seguridad nacional estadounidense.
Un contrato marco
Como en todo IDIQ de adjudicación múltiple, la selección no garantiza ingresos. Los 15 proveedores quedan habilitados para competir por órdenes de trabajo específicas dentro del techo de u$s 980 millones, y la facturación efectiva de cada uno dependerá de cuántas de esas órdenes obtenga. La propia York Space Systems había comunicado en agosto su inclusión en el mismo programa.
Mike Gold, presidente de Redwire Space, sostuvo que la compañía está “orgullosa de apoyar al Space Systems Command en la expansión de la infraestructura de ensayos y entrenamiento del país para las operaciones espaciales de próxima generación” y agregó que la selección “subraya el papel de Redwire como proveedor confiable de sistemas críticos para naves espaciales y de soluciones de ingeniería digital”.
La apuesta por la defensa
Redwire, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, construyó su negocio alrededor de la infraestructura orbital: paneles solares desplegables, estructuras, sensores y plataformas para naves. En los últimos años reforzó su perfil de defensa, un mercado que ofrece contratos plurianuales y una demanda menos sensible al ciclo que la del sector comercial.
La Fuerza Espacial estadounidense viene ampliando sus programas de ensayo en paralelo con el despliegue de nuevas constelaciones militares, lo que multiplica la necesidad de rangos de prueba, simuladores y entornos de entrenamiento.
El ángulo argentino
La infraestructura de ensayos es también un cuello de botella para la industria espacial argentina. El país cuenta con el Centro de Ensayos de Alta Tecnología (CEATSA), en Bariloche, creado por INVAP y ARSAT, donde se sometieron a pruebas ambientales los satélites geoestacionarios argentinos, y con las instalaciones de la CONAE en el Centro Espacial Teófilo Tabanera, en Córdoba.
La disponibilidad de ese tipo de instalaciones es la que permite a un país ensayar sus propios satélites sin depender de laboratorios extranjeros, un activo que se vuelve más valioso a medida que crece la demanda de pequeños satélites en la región.
Próxima instancia
La atención se desplaza ahora a las primeras órdenes de trabajo que emita el Space Systems Command dentro del contrato marco y a la proporción que logre capturar Redwire frente a los otros 14 seleccionados.












