Más de 4.500 millones de personas usan Galileo, el sistema europeo de navegación por satélite, en general sin saberlo: sus señales llegan a la mayoría de los teléfonos inteligentes, junto con las del GPS estadounidense. Para sostener ese servicio, la Agencia de la Unión Europea para el Programa Espacial (EUSPA) informó el viernes 23 que pusieron en operación de rutina dos nuevas estaciones de telemetría, seguimiento y control, las instalaciones en tierra que se comunican con los satélites para monitorearlos y enviarles órdenes.
Los datos del caso:
- Estación TTCF-5: Redu, Bélgica (renovada)
- Estación TTCF-8: Fucino, Italia (nueva)
- Software: Monitoring & Control 7.2, el futuro estándar de la red
- Contratista principal del segmento de control: GMV
- Usuarios de Galileo: más de 4.500 millones
Quién hizo qué
La EUSPA, responsable de la gestión operativa de Galileo, puso en servicio las estaciones junto con la española GMV, contratista principal del segmento terreno de control, con el apoyo de Indra Espacio, la división espacial del grupo Indra, que cotiza en la Bolsa de Madrid. La Agencia Espacial Europea (ESA) desarrolló la infraestructura de monitoreo y control en coordinación con la EUSPA, y SpaceOpal, el operador del servicio Galileo, condujo la validación que confirmó que el sistema estaba listo. Las dos estaciones son las primeras de la red en usar la versión 7.2 del software de monitoreo y control, que se extenderá luego al resto de las estaciones.
Guerric Pont, jefe del departamento de Posicionamiento, Navegación y Tiempo de la EUSPA, sostuvo que “the successful deployment of these TTCF stations is an important milestone in the modernisation of the Galileo Ground Segment” (el despliegue exitoso de estas estaciones es un hito importante en la modernización del segmento terreno de Galileo), y agregó que el trabajo refuerza “the security, resilience and future readiness of the network” (la seguridad, la resiliencia y la preparación futura de la red).
Soberanía en tierra
La modernización del segmento terreno es menos visible que los lanzamientos, pero es la parte del sistema que Europa considera más sensible en un contexto de interferencias y bloqueos de señales de navegación, que se multiplicaron en las zonas de conflicto. El comunicado no informó el valor de los trabajos. Para Indra, que en los últimos años amplió su negocio espacial y de defensa y avanza en la integración del operador satelital Hispasat, la participación en Galileo refuerza su posición como proveedor de la infraestructura crítica de la Unión Europea.
Galileo es una de las constelaciones que usan a diario los receptores de navegación multisistema en la Argentina, desde los teléfonos hasta los equipos de agricultura de precisión que guían a las sembradoras y pulverizadoras en la región pampeana, donde la combinación de señales de varios sistemas mejora la precisión y la disponibilidad. En el segmento terreno, el país ya forma parte de la infraestructura espacial europea: la ESA opera en Malargüe, Mendoza, una de las tres grandes antenas de su red de espacio profundo. Las inversiones de Europa en la resiliencia de Galileo tienen así un efecto directo sobre la calidad de un servicio del que dependen usuarios y empresas argentinas.
La próxima instancia es la extensión del nuevo software al resto de las estaciones de la red de Galileo.












