La dinámica de las habilidades laborales se acelera y pone en tensión a los esquemas tradicionales de capacitación dentro de las organizaciones. Un análisis de EY advierte que las capacidades requeridas cambian a un ritmo que los sistemas de formación no logran acompañar, lo que empuja a replantear el aprendizaje como un proceso permanente.

La consultora sintetiza el desfasaje con una comparación temporal: “Los sistemas de aprendizaje que se actualizan en 18 meses no pueden seguir el ritmo de unos requisitos que evolucionan en 18 semanas”. En ese marco, EY calcula que el 13 % de los trabajadores del mundo cree que sus habilidades no alcanzan para los próximos tres años y, además, no encuentra oportunidades para desarrollarlas dentro de su empleo.

IA y brecha de talento

La distancia entre demanda y oferta de capacidades también aparece en la adopción de inteligencia artificial (IA). Según un relevamiento de Gartner publicado en septiembre, el 95 % de los directores de Recursos Humanos reporta iniciativas de IA activas en sus organizaciones. En paralelo, el 51 % de los CIO y líderes sénior de TI considera que las habilidades requeridas evolucionan más rápido que el talento disponible.

En empresas de base tecnológica, la actualización permanente forma parte de la operación diaria. Cada nueva generación de equipos y cada actualización de partners tecnológicos exige poner al día perfiles técnicos. “Antes podíamos pensar en un puesto, definir qué conocimientos necesitaba esa persona y capacitarla para ese rol. Hoy eso cambia mucho más rápido. El desafío es saber si esa persona tiene capacidad de aprender, adaptarse y acompañar lo que el negocio va necesitando”, señaló Soledad Tolosa, gerente de RR.HH. de Toltech Group.

Trayectorias internas y aprendizaje en el trabajo

En Toltech Group, integrador argentino de infraestructura crítica especializado en videovigilancia, comunicaciones críticas y conectividad, se describen trayectorias internas que combinan certificaciones, formación técnica y cambios de responsabilidades. Uno de sus técnicos ingresó en enero de 2023 como técnico operativo de campo, a cargo del mantenimiento de sitios. En 2025 se certificó como técnico torrista, una acreditación anual que debe revalidar cada año, y hoy suma tareas de fusiones y mediciones de fibra óptica. En septiembre fue postulado para la certificación HCSA-VMS de Hikvision y ya da soporte al área de preventa en relevamientos técnicos.

Otro colaborador ingresó en septiembre de 2022 como técnico de mantenimiento en los sitios de Concordia. Por su cuenta, cursó una tecnicatura universitaria en redes y telecomunicaciones, mientras la compañía lo formó en fibra óptica con Furukawa y en la plataforma ASTRO 25 de Motorola. En agosto de 2025 asumió como project manager: en su primer proyecto planificó durante tres meses tareas y recursos, coordinó a los contratistas y fue el nexo con el cliente; ahora será uno de los PM de un nuevo proyecto cuatro veces más grande.

Tolosa planteó que el cambio no siempre implica un salto de puesto y que el aprendizaje excede la agenda formal. “Ya no podemos pensar la capacitación solamente como una agenda de cursos. Muchas veces el aprendizaje necesario está en el día a día”, aseguró la ejecutiva.