Naty Alterman fundó Editorial Libella en pandemia y ya suma casi 700 títulos

Tras más de veinte años de oficio en una empresa familiar, la editora creó en 2021 un sello orientado a acompañar a autores con manuscritos en un mercado atravesado por incertidumbre y fluctuación de costos, con un catálogo que reúne casi 700 títulos y un ritmo promedio de 20 lanzamientos mensuales

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Naty Alterman cerró en 2020 un ciclo de más de veinte años de trayectoria en el mundo gráfico y editorial dentro de una empresa familiar, tras la muerte de su padre, y encaró una reinvención en un contexto de incertidumbre para el mercado del libro en Argentina. Con una experiencia técnica acumulada en más de 2000 títulos publicados, decidió volcar ese oficio en un proyecto propio y, en 2021, fundó Editorial Libella.

El sello se pensó para responder a un vacío que Alterman observaba en el circuito tradicional: autores o profesionales con un manuscrito que buscan plasmar su conocimiento, pero se sienten desorientados frente a exigencias que perciben como impersonales en grandes estructuras editoriales. En ese marco, la editorial estructuró un modelo de acompañamiento integral que guía al escritor desde el texto inicial hasta la llegada del ejemplar a manos del autor o del lector.

Un nombre con sentido personal

La identidad del proyecto incluye una dimensión simbólica ligada a ese nuevo comienzo. “El nombre proviene de la raíz en latín de libélula, que para mí representa volver a empezar”, dijo Naty Alterman, fundadora de Editorial Libella. En la misma explicación, agregó que ese nombre también remite a “la presencia de mi papá que me acompaña en cada paso”.

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En el trabajo cotidiano, la editorial aborda proyectos de diversa índole, desde literatura infantil hasta obras técnicas de especialistas que buscan validar su recorrido en formato físico. La metodología se apoya en conversaciones para ordenar objetivos y recursos. “Lejos de imponer recetas estandarizadas, el método de trabajo parte de conversaciones honestas”, afirmó Alterman.

En esa lógica, la editora sostuvo que cuidar la calidad textual “implica marcar con franqueza qué correcciones son necesarias”, y vinculó la viabilidad económica con decisiones de producción y comercialización. En particular, planteó que cuidar el presupuesto del autor exige ajustar tirajes y canales de distribución a la escala real de cada título, y que los creadores conserven la totalidad de sus derechos mediante acuerdos no exclusivos.

Catálogo y ritmo de lanzamientos

Desde su fundación hasta hoy, Editorial Libella reúne casi 700 títulos publicados en su catálogo y mantiene un ritmo productivo que promedia 20 lanzamientos mensuales. Al frente del sello, Alterman describe el desafío de emprender en el país con presupuestos atravesados por la fluctuación de costos y la incertidumbre para proyectar a largo plazo, mientras equilibra la gestión ejecutiva con la crianza de sus tres hijos.

El motor del proyecto, según la fundadora, se concentra en el instante en que un autor sostiene por primera vez el libro encuadernado. “En ese objeto tangible que condensa años de esfuerzo y anhelos personales, encontramos el sentido original del sello”, concluyó Alterman.

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