Toyota Argentina y Veolia desarrollaron en el país un prototipo funcional de batería híbrida reacondicionada a partir de baterías híbridas retiradas de vehículos. La iniciativa se planteó como un proyecto piloto orientado a evaluar la recuperación y el reacondicionamiento de estos componentes, con el objetivo de extender su vida útil y valorizar los metales críticos y otros materiales de valor que contienen.
En un contexto de electrificación de la movilidad, el trabajo se enfocó en el desarrollo de capacidades locales para recuperar, reutilizar y eventualmente reciclar materiales asociados a baterías. En esa línea, el proyecto también apuntó a reducir la dependencia de materias primas vírgenes y a fortalecer la autonomía estratégica del país sobre recursos considerados esenciales para la transición energética y de la movilidad.
Cómo fue el proceso técnico
Para el piloto, Toyota Argentina entregó a Veolia tres baterías de níquel-metal hidruro (NiMH) provenientes de vehículos híbridos. El equipo técnico de Veolia avanzó con un proceso que incluyó la apertura segura y el acondicionamiento de las baterías, el diagnóstico eléctrico de sus módulos y la evaluación de parámetros como resistencia interna, tensión y capacidad remanente.
A partir de ese diagnóstico, se seleccionaron los módulos con mejores condiciones técnicas y se aplicaron ciclos controlados de carga y descarga. Como resultado, se logró recuperar una capacidad promedio de 4.250 mAh por módulo, lo que permitió reconfigurar los componentes de mejor desempeño y ensamblar un primer prototipo funcional de batería reacondicionada.
El enfoque del proyecto consideró a las baterías no solo como componentes a gestionar al finalizar su primera vida útil, sino también como una fuente de materiales y recursos. La iniciativa contempló posibles aplicaciones de “segunda vida” para módulos con menor capacidad funcional remanente, además de alternativas de reciclaje y recuperación de materiales para aquellos componentes que ya no puedan reacondicionarse. El objetivo operativo fue mantener en circulación metales críticos y otros materiales de valor.
Evaluación del INTI e impacto ambiental
El prototipo se encuentra en etapa de evaluación por parte de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), que analizan su seguridad, confiabilidad, desempeño y vida útil potencial. “Este proyecto representa un hito importante para avanzar hacia un modelo de movilidad electrificada más circular en Argentina”, dijo Ezequiel Vallejos, director de Asuntos Corporativos de Toyota Argentina.
La iniciativa también se vinculó con el impacto ambiental de la fabricación de baterías. Según un estudio de McKinsey & Company (2023), la extracción y el procesamiento de materiales representan entre el 40% y el 60% de las emisiones de CO₂ asociadas a la fabricación de baterías para vehículos electrificados.
“Desarrollar este proyecto en Argentina nos permite generar conocimiento y capacidades técnicas locales”, dijo Mauricio Debate, director Técnico y de Performance de Veolia Argentina. Con los aprendizajes del piloto, ambas compañías continuarán evaluando la viabilidad técnica y operativa de ampliar la escala y de explorar alternativas de reutilización, reacondicionamiento, aplicaciones de segunda vida, recuperación de componentes y reciclaje.












