AgroFides presentó la Guía para Inversores del Proyecto “La Memita”, un documento orientado a explicar qué se adquiere al invertir en un esquema productivo de largo plazo, qué activos respaldan la participación y qué riesgos deben evaluarse. La iniciativa toma como referencia La Memita, un proyecto destinado a desarrollar y gestionar un establecimiento de pistachos en la provincia de San Juan.
El material se dio a conocer en el marco de la Semana Mundial del Inversor, que se celebra del 5 al 9 de octubre. En ese contexto, el documento aborda la lógica de las inversiones en activos productivos reales y busca ordenar las preguntas previas a la colocación de capital.
Juan Ignacio Ponelli, fundador y CEO de AgroFides, planteó que el análisis inicial debe centrarse en el activo y su administración antes que en la rentabilidad esperada. “La primera decisión de un inversor no debería ser cuánto espera ganar, sino comprender dónde está colocando su capital”, dijo Ponelli.
Expansión del cultivo y estructura de participación
La Memita se inscribe en un contexto de crecimiento del cultivo. La superficie implantada con pistacho en Argentina creció más de 20% entre 2024 y 2025, con más de 1.800 hectáreas nuevas, principalmente en San Juan y Mendoza, y San Juan concentra la mayor superficie implantada del país. Además, el área plantada acumula un crecimiento de más de 500% en los últimos cinco años, en un mercado global cuya demanda crece 6,5% anual.
El proyecto está estructurado mediante un fideicomiso, una figura que permite que personas, familias e instituciones participen de un patrimonio productivo administrado como una unidad. En esa línea, Ponelli precisó el alcance del esquema: “El inversor no compra una hectárea individual ni un lote determinado, y tampoco otorga un préstamo a AgroFides; sino que adquiere una participación en un patrimonio común”.
Activos, reportes y evaluación de riesgos
Los aportes se aplican al desarrollo de la tierra, la implantación, los sistemas de riego, las perforaciones, el reservorio de agua, la infraestructura eléctrica, las instalaciones, la maquinaria y el equipamiento. Esos bienes integran el patrimonio del fideicomiso y son reinvertidos en el mismo, por lo que la inversión tiene como contrapartida un conjunto de activos tangibles.
La guía detalla que, durante la etapa inicial de desarrollo e infraestructura, los inversores reciben reportes mensuales, que pasan a ser trimestrales cuando el proyecto ingresa en una etapa operativa más estable. El modelo contempla auditorías externas y la incorporación progresiva de estándares internacionales, con el objetivo de avanzar hacia la certificación GLOBALG.A.P.
El manual también repasa factores de riesgo propios de la actividad agrícola —productivos, hídricos, de mercado, operativos y de liquidez— y aclara que las proyecciones de producción, precios y retornos son estimaciones sujetas a condiciones productivas y de mercado. “Cada afirmación debe poder sostenerse con hechos”, dijo Ponelli.












