La pobreza subió a 32,3% y volvió al nivel de hace un año: los ingresos corrieron detrás de las canastas

El INDEC informó que en el primer semestre de 2026 el 32,3% de las personas en los 31 aglomerados urbanos estaba bajo la línea de pobreza, 4,1 puntos más que en el semestre anterior. La indigencia llegó a 7,5%. Los ingresos por persona crecieron 11,5%, frente a un aumento de 19,6% de la canasta básica total. El dato interrumpe tres semestres de baja y coincide con una economía que perdió impulso: el PIB cayó 0,6% en el segundo trimestre y el consumo privado retrocedió 2,4%.

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El INDEC difundió el 24 de septiembre los resultados de la Encuesta Permanente de Hogares correspondientes al primer semestre de 2026. En los 31 aglomerados urbanos relevados, que reúnen a 30,1 millones de personas y 10,2 millones de hogares, la pobreza alcanzó al 32,3% de las personas (unos 9,7 millones) y al 24,4% de los hogares (2,5 millones). Dentro de ese grupo, 2,2 millones de personas, el 7,5% del total, no lograron cubrir siquiera la canasta básica alimentaria.

¿Se agotó la mejora social que había acompañado a la desinflación? ¿Cuánto de lo ganado desde el pico de 2024 se perdió en seis meses? ¿Qué relación tiene este resultado con una economía que dejó de crecer y con un consumo que no repunta? Los números del informe permiten responder buena parte de esas preguntas.

La serie reciente, según el INDEC:

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  • Pobreza en personas: 32,3%, contra 28,2% del segundo semestre de 2025, 31,6% del primer semestre de 2025 y 52,9% del primer semestre de 2024.
  • Pobreza en hogares: 24,4%, frente a 21,0% del semestre anterior y 24,1% de un año atrás.
  • Indigencia en personas: 7,5%, contra 6,3% y 6,9% en los mismos períodos.
  • Indigencia en hogares: 5,6%, frente a 4,8% del semestre anterior y 5,6% de un año atrás.

Un rebote que devuelve la serie a mediados de 2025

Frente al segundo semestre de 2025, que había marcado el piso de la serie reciente, la pobreza aumentó 4,1 puntos porcentuales en las personas y 3,4 en los hogares; la indigencia, 1,2 y 0,8. La suba fue mayor en los aglomerados de menos de 500.000 habitantes (4,9 puntos) que en los de 500.000 o más (3,9).

La comparación con el primer semestre de 2025 relativiza el salto. La diferencia es de 0,7 puntos y el propio INDEC aclara que no se observan cambios significativos respecto del mismo semestre del año anterior: los intervalos de confianza del 90% de ambos períodos, entre 30,1% y 33,1% en 2025 y entre 30,8% y 33,7% ahora, se superponen. La indigencia en hogares quedó exactamente donde estaba, en 5,6%. En otras palabras, la pobreza no volvió a los niveles de 2024, pero borró la mejora del segundo semestre de 2025.

El resultado quedó por encima de las proyecciones privadas previas, que rondaban entre 30%, según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA, y 31,6%, según la Universidad Torcuato Di Tella.

Los ingresos, por detrás de las canastas

La explicación del organismo es directa: “Los ingresos en el período estudiado aumentaron menos que lo que aumentó la CBT y la CBA”. El ingreso per cápita familiar promedio creció 11,5% frente al semestre anterior, mientras que las canastas regionales promedio subieron 21,4% (alimentaria) y 19,6% (total). Con esos datos, el ingreso por persona perdió alrededor de 7% frente a la línea de pobreza, según un cálculo de Mercado.

El golpe fue mayor en la base de la pirámide. El ingreso total familiar de los cuatro deciles de menores ingresos aumentó 9,6%, lo que implica una pérdida cercana a 8% contra la canasta total. Los ingresos laborales de los hogares subieron 10,8% y los no laborales, entre ellos jubilaciones y transferencias, 16,3%: ninguno alcanzó a las canastas. La tasa de empleo bajó de 45,2% a 44,9%.

La brecha entre ingresos y línea de pobreza se amplió respecto del segundo semestre de 2025. Los hogares pobres tuvieron un ingreso promedio de $922.755, frente a una canasta básica total de $1.440.395 para ese mismo grupo: les faltaron $517.640, un 35,9%. En los hogares indigentes el ingreso fue de $442.443 y la canasta alimentaria de $669.098, una distancia de $226.655, equivalente a 33,9%.

En doce meses, en cambio, la diferencia es menor: el ingreso per cápita creció 31,3% y la canasta total 33,1%. Esa brecha de menos de dos puntos es compatible con una pobreza que no cayó.

Más pobreza entre los chicos y en el Noreste

El 44,5% de las personas de 0 a 14 años vive bajo la línea de pobreza. Entre los 0 y los 17 años la proporción es de 45,2%, y 10,9% son indigentes. Le siguen los jóvenes de 15 a 29 años (36,9%), los adultos de 30 a 64 (28,8%) y los mayores de 65 (14,8%).

En las regiones, el Noreste registró la mayor incidencia, con 41,5% de pobreza y 10,5% de indigencia. Después aparecen Cuyo (36,7%), Gran Buenos Aires (32,1%), Noroeste (31,5%), Pampeana (30,3%) y Patagonia (28,4%). Todas las regiones aumentaron frente al segundo semestre de 2025; el Noreste lo hizo en casi nueve puntos, desde 32,7%. Entre los aglomerados, Concordia tuvo la pobreza más alta (56,2%), seguida por Gran Resistencia (48,6%, seis puntos y medio más que en el semestre anterior), Posadas (42,2%) y Corrientes (41,0%). En los partidos del Gran Buenos Aires la tasa fue de 36,9%.

Lo que ya mostraban los datos de actividad y empleo

El informe confirma, desde los hogares, lo que Mercado venía describiendo desde las cuentas nacionales. En la nota “El PIB confirma la paradoja: la economía crece, pero la demanda interna se contrae“, publicada el 21 de septiembre, se señaló que el PIB creció 2% interanual en el segundo trimestre pero cayó 0,6% frente al primero; que el consumo privado, que había avanzado 0,4% interanual, retrocedió 2,4% en la comparación trimestral; y que la inversión se contrajo 11,1%. Consumo privado, gasto público e inversión cayeron a la vez.

El mercado laboral completa el cuadro. La informalidad llegó a 45% en el segundo trimestre, con 348.000 trabajadores informales más que un año atrás, según la nota publicada el 23 de septiembre. Los salarios registrados acumularon 15,5% en el primer semestre contra una inflación de 16,8%, una pérdida real de alrededor de 1,1%, como informó Mercado el 28 de agosto. Y en el análisis de la Fundación Mediterránea que este medio publicó el 26 de septiembre se atribuye el aumento de la pobreza, sobre todo, al deterioro del empleo: en el último semestre se perdieron 101.000 empleos asalariados formales, mientras aumentaron en 177.000 los cuentapropistas y en 168.000 los asalariados informales.

El consumo y el riesgo de recesión

Los datos posteriores al período que mide la EPH indican que la presión sobre los hogares no cedió. Las ventas de supermercados cayeron 2,1% interanual en julio y acumulan una baja de 2,7%; ninguno de los primeros siete meses del año superó el nivel de 2025 y el empleo del panel relevado fue 4,6% menor que un año antes. El Indicador de Consumo de la Cámara Argentina de Comercio y Servicios bajó 1,1% interanual en agosto y 0,8% frente a julio, y quedó 2,1% por debajo del máximo de comienzos de 2025. El EMAE de julio cayó 2,9% mensual y 1,4% interanual, con retrocesos de 5,1% en el comercio, 4,6% en la industria y 4,5% en la construcción.

Estos datos no explican el primer semestre, que es anterior, pero sugieren que el segundo arrancó con la misma tendencia. La canasta básica total del hogar de referencia de cuatro integrantes llegó a $1.605.497 en agosto, 38,3% más que un año atrás y 4,8 puntos por encima de la inflación interanual de 33,5%.

En términos técnicos, una recesión requiere dos trimestres consecutivos de caída del PIB. El segundo ya cerró en negativo y Mercado señaló, al analizar las cuentas nacionales, que por sí solo no alcanza para hablar de recesión. Federico González Rouco, economista de Empiria, sostuvo que con el dato de julio “es muy difícil que la economía no entre en recesión técnica”.

Los próximos datos serán el EMAE de agosto y septiembre y el PIB del tercer trimestre, que mostrarán si la caída del segundo se repite. Los resultados del primer semestre de 2026 son provisorios hasta 60 días después de la publicación definitiva de la base usuaria, y la medición del segundo semestre se conocerá a comienzos de 2027.

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