La economía del espacio se encamina, según el Foro Económico Mundial y McKinsey, a pasar de u$s 630.000 millones en 2023 a u$s 1,8 billones en 2035. Buena parte de ese crecimiento depende de una variable que pocas veces aparece en los titulares: la capacidad de poner satélites en órbita con fecha cierta. Esa es la mercancía que Rocket Lab acaba de venderle a Synspective por más de una década.
El miércoles 30 de septiembre, tras el cierre de Wall Street, Rocket Lab anunció un contrato por 20 nuevos lanzamientos dedicados de su cohete Electron para la compañía japonesa, que cotiza en el segmento Growth de la Bolsa de Tokio. Las misiones, previstas entre 2028 y 2031 desde el Complejo de Lanzamiento 1, en Nueva Zelanda, llevarán satélites de radar de apertura sintética (SAR) de la constelación StriX. La compañía lo presentó como el mayor acuerdo comercial en la historia de Electron.
Las cifras del acuerdo
- Lanzamientos nuevos contratados: 20
- Período: 2028 a 2031
- Total de misiones de Synspective con Rocket Lab: 47
- Cartera de lanzamientos de Rocket Lab: más de 100 misiones
El monto no fue informado. Con los 20 nuevos vuelos, Synspective suma 47 misiones contratadas con Rocket Lab, lo que implica que ya tenía 27 en cartera, y pasa a ser el cliente individual más grande del cohete.
Peter Beck, fundador y CEO de Rocket Lab, sostuvo que “cuando los constructores de constelaciones quieren tener el control de su destino, vienen a Rocket Lab”, y calificó el acuerdo como “un enorme voto de confianza” en Electron. Del otro lado, Motoyuki Arai, fundador y CEO de Synspective, afirmó que “la precisión y la confiabilidad de Electron tuvieron un papel central en la expansión sostenida de la constelación StriX” y que “asegurar otros 20 lanzamientos dedicados nos da certeza de largo plazo para la expansión de nuestra constelación”.
Lanzadores dedicados frente a viajes compartidos
El contrato confirma un nicho que Rocket Lab defiende frente a la escala de SpaceX: el lanzamiento dedicado para satélites pequeños, en el que el cliente elige órbita y fecha en lugar de esperar un lugar en un vuelo compartido. Para un operador de radar como Synspective, cuyo negocio depende de la frecuencia de revisita sobre zonas de interés, controlar el calendario de reposición de la constelación es tan importante como el costo por kilo.
El anuncio llega en un momento de expansión acelerada de Rocket Lab. Como anticipó Mercado el 1 de septiembre, la compañía acordó comprar Iridium por unos u$s 8.000 millones, una operación que los accionistas de la empresa de telefonía satelital aprobaron el 24 de septiembre y que todavía no se cerró. Con Iridium, Rocket Lab sumaría al lanzamiento y la fabricación de satélites un negocio de servicios con espectro propio y 2,5 millones de suscriptores.
El ángulo argentino
La Argentina tiene experiencia propia en la tecnología que Synspective está escalando. La CONAE opera los satélites SAOCOM 1A y 1B, lanzados en 2018 y 2020, que trabajan con radar en banda L y forman parte del Sistema Ítalo-Argentino de Satélites para la Gestión de Emergencias (SIASGE) junto con la constelación italiana COSMO-SkyMed. Los StriX de Synspective operan en banda X, con satélites más pequeños y una lógica de constelación comercial de alta revisita.
La diferencia de modelo es elocuente. Mientras los SAOCOM son satélites grandes, de varios años de desarrollo y lanzados de a uno, el plan de Synspective se apoya en decenas de unidades livianas repuestas con lanzamientos dedicados. Para el desarrollo del lanzador nacional Tronador, que lleva adelante VENG, el contrato muestra también dónde está la demanda: constelaciones que necesitan acceso frecuente y previsible al espacio.
Próxima instancia
Rocket Lab presentará sus resultados del tercer trimestre en noviembre, con la actualización de su cartera de lanzamientos y el estado del cierre de la compra de Iridium.












