El índice de precios de los gastos de consumo personal (PCE), la medida de inflación que sigue de cerca la Reserva Federal (Fed), registró un avance mensual de 0,3%, por debajo del 0,4% que esperaban los analistas. En paralelo, el PCE subyacente —que excluye alimentos y energía— aumentó 0,2%.
En la comparación interanual, el PCE general se ubicó en 3,4% y el subyacente en 3%. Ambos indicadores continúan por encima del objetivo de 2% que guía la política monetaria de la Fed.
El dato se conoció luego de que la Fed elevara en septiembre su tasa de referencia en 25 puntos básicos, hasta un rango de entre 3,75% y 4%, y mantuviera abierta la posibilidad de nuevos movimientos durante 2026. La próxima reunión del Comité Federal de Mercado Abierto está prevista para el 27 y 28 de octubre.
Apuestas de mercado y lectura de especialistas
La moderación del ritmo de inflación registrada en agosto modificó parcialmente las expectativas de los inversores. Antes de conocerse el PCE, el mercado asignaba una probabilidad cercana al 51,5% a una nueva suba de tasas en octubre; después, esa expectativa cayó a alrededor del 37%, según datos de CME FedWatch citados por Reuters.
Adam Hetts, director global de Multi-Asset de Janus Henderson, señaló que “las presiones inflacionistas continúan, aunque ligeramente por debajo de los niveles esperados”. También remarcó que “la inflación general del PCE interanual, que se sitúa en el 3,4 %, sigue muy por encima del objetivo del 2 % de la Fed”, dijo Adam Hetts, director global de Multi-Asset de Janus Henderson.
El escenario, además, no es el de una economía con desaceleración pronunciada. Las proyecciones publicadas por la Fed en septiembre elevaron la estimación mediana de crecimiento del PIB real para 2026 a 2,3%, desde el 2,2% previsto en junio. Al mismo tiempo, la institución proyecta una inflación core PCE de 3,4% para este año, antes de una convergencia gradual hacia el 2% en los próximos años.
Hetts agregó que “la economía subyacente vuelve a demostrar su resistencia, con un crecimiento del PIB del segundo trimestre revisado al alza hasta el 2,2 % y una previsión actual del PIB del tercer trimestre especialmente sólida”. En ese contexto, consideró que “es poco probable que estos resultados desbaraten las expectativas generales de una nueva subida de tipos antes de que termine el año”, dijo Hetts.
Bonos y criptomonedas, bajo el mismo telón de fondo
Los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense reflejaron parte de esa tensión. El Treasury a 10 años se ubicó en 5,24% el 28 de septiembre, mientras que el bono a dos años alcanzó 4,92%, en un contexto de expectativas todavía elevadas sobre las tasas y presiones vinculadas al precio de la energía.
Ese escenario también se trasladó a activos de mayor riesgo, entre ellos las criptomonedas. Alvin Kan, COO de Bitget Wallet, afirmó que “octubre cuenta con un sólido historial para Bitcoin, pero la estacionalidad por sí sola no constituye una tesis de inversión”. Además, sostuvo que “es probable que estos datos macroeconómicos tengan mayor repercusión en el mercado general que las conferencias del sector o la liberación de tokens individuales”, dijo Kan.












