Hisense incorporó tres nuevos proyectores a su familia C3 y amplió su oferta de entretenimiento para el hogar con los modelos C3 Ultra, C3 Ultra Max y C3 Pro, presentados en IFA 2026. La propuesta apunta a una experiencia de pantalla grande en espacios domésticos como salas y dormitorios, con proyecciones de hasta 300 pulgadas, alto brillo y sonido inmersivo.
Los modelos C3 Ultra y C3 Ultra Max llegarán a los mercados de todo el mundo este mes de septiembre, mientras que el C3 Pro estará disponible posteriormente. La familia C3 se orienta a distintos usos, desde noches de cine y eventos deportivos en vivo hasta videojuegos, con foco en convertir ambientes del hogar en centros de entretenimiento.
Brillo, contraste y respuesta para videojuegos
En el segmento superior, el C3 Ultra ofrece 4000 lúmenes ANSI y una relación de contraste de 5000:1 con lente IRIS. La compañía lo presenta como un equipo que combina imágenes vibrantes con un rendimiento optimizado para videojuegos.
Por encima, el C3 Ultra Max eleva el brillo a 5000 lúmenes ANSI y mantiene la relación de contraste de 5000:1 con lente IRIS. Además, suma una latencia ultrabaja de 1 ms, una especificación orientada a mejorar la respuesta en contenidos de acción y videojuegos, con el objetivo de lograr mayor fluidez en películas, eventos deportivos y partidas.
Audio y evaluación ambiental
En los tres modelos, el audio aparece como un componente central. El C3 Ultra incorpora un sistema ajustado por Devialet, con hardware desarrollado conjuntamente y un subwoofer integrado, con el objetivo de aportar graves profundos y sonido envolvente. En el C3 Ultra Max, el sistema de Devialet completa el desempeño visual con un sonido potente y envolvente.
El C3 Pro se posiciona como la alternativa para ampliar el acceso a la familia: incluye 3000 lúmenes ANSI, contraste 5000:1 con lente IRIS y un sistema de audio ajustado por Devialet con subwoofer integrado, con un equilibrio entre rendimiento y precio.
En materia ambiental, a principios de este año el C3 fue sometido a una evaluación del ciclo de vida (ACV) y a una verificación de la huella de carbono del producto (PCF) por parte de SGS. Estas evaluaciones permiten analizar de manera transparente el impacto ambiental del producto a lo largo de su ciclo de vida.


