viernes, 1 de mayo de 2026

    En niveles cercanos a los internacionales, se disipan los altos rendimientos reales

    Tasas o dólar. Esta es la pregunta que constantemente se formulaban quienes hasta el 31 de marzo tenían dinero disponible o necesitaban renovar un plazo fijo en australes. A partir de abril, y debido al nuevo plan económico en vigencia, las circunstancias cambiaron fundamentalmente, teniendo en cuenta que las tasas de interés en la plaza financiera rondan el 1% mensual y en

    apariencia durante los primeros tramos del plan no alcanzarían a cubrir la variación de los precios que en abril subirían entre 3 y 5%, un nivel todavía alto para las tasas de interés actuales, por lo que resulta bastante difícil que en términos de inflación esos rendimientos resulten atractivos.

    No ocurriría lo mismo con respecto al dólar; con motivo de la convertibilidad, esta divisa mantendrá el precio prácticamente sin variantes, por lo menos en lo que resta del año.

    Desde esa óptica, las tasas de interés serían atractivas, al brindar una renta anual entre 12 y 15% en términos de dólar, que no puede obtenerse en ninguna otra de las opciones que ofrece el mercado financiero en australes.

    A pesar del buen comportamiento que en marzo tuvieron los negocios en australes, el inversor que a fines de enero estaba en australes todavía no alcanzó a recuperar la posición en dólares que tenía a esa fecha, y con las nuevas condiciones del mercado tardará mucho tiempo en concretarlo si persiste en mantenerse en operaciones a plazo fijo en australes. Esto revela los riesgos que representa, en un país de economía tan convulsionada como el nuestro, mantener todo el patrimonio en australes, aun en las condiciones actuales, en las que todo hace suponer que la tenencia de dólares billete en las cajas de seguridad o en el colchón será un mal negocio.

    Aparentemente, la época de las grandes ganancias en dólares con australes terminó, pero hay gente que la aprovechó muy bien, como quienes en 1990 se mantuvieron fieles al austral.

    Obteniendo una notable rentabilidad, pero expuestos constantemente a los riesgos de una escapada del dólar.

    Pero no fue así, y los que asumieron esta especie de aventura financiera duplicaron o triplicaron con holgura el capital en dólares, al amparo de tasas muy altas y de que el austral registró la revalorización más importante desde la época de Martínez de Hoz. Mientras la inflación promedio del año se situó en el 1.071,5%, la paridad del dólar subió nada más que 186,8%, al pasar de 1.970 a 5.650.

    Esta rentabilidad en moneda fuerte puede darse únicamente en países de gran riesgo como el nuestro. En las naciones desarrolladas, una muy buena renta anual es del 12%, o sea que los que se mantuvieron en australes obtuvieron en un año la rentabilidad que en los países avanzados se logra

    en 15 de muy buenos negocios.

    Muy distinto es el tratamiento que obtuvieron los pequeños inversores que dejaron el capital en caja de ahorros común. Generalmente se trata de jubilados o personas de avanzada edad, que por una razón u otra se resisten a efectuar otra colocación, ante el temor de no poder disponer del dinero en el momento en que lo necesiten.

    Quienes se encuentran en esas condiciones soportaron un quebranto prácticamente total en términos reales, aun durante el año pasado, cuando el dólar se mantuvo muy alejado de reflejar en su cotización la variación de los precios internos.

    Por lo tanto, de una cosa hay que estar seguro. El mantenimiento de una Caja de Ahorro como forma de inversión o de disponibilidad del dinero no tiene ningún sentido; los que necesitan mantener la liquidez permanente del capital deben optar por otro sistema, que por lo menos les permita mantener un cierto grado del poder adquisitivo del capital. El dólar puede ser una buena alternativa en este sentido.

    Dentro del mercado existen otras alternativas que, si bien resultan algo más sofisticadas, están igualmente a mano de los pequeños inversores. Se trata de las operaciones de caución bursátil, que deben realizarse a través de un agente de Bolsa y ofrecen una total garantía con intereses que resultan similares y a veces superiores a los que se obtienen por capitales iguales dentro del mercado financiero institucionalizado. La caución, en la práctica, constituye una operación de riesgo nulo; se halla garantizada por acciones que cotizan en la Bolsa, aforadas a un precio muy inferior al de negociación.

    De esa forma, si en oportunidad del vencimiento el tomador del préstamo no paga, la Bolsa automáticamente liquida las acciones dejadas en garantía. Además tiene la ventaja de ser realizada entre particulares sin intervención de las entidades financieras y no se halla afectada por ninguna medida que el Banco Central pueda adoptar con los depósitos realizados dentro del sistema

    financiero.

    Los que a fines de 1989 tenían colocado su dinero en caución bursátil recibieron en su totalidad los fondos invertidos, más los intereses correspondientes, lo que les significó un negocio extraordinario, pues mantuvieron intacto el capital y cuando lo recibieron pudieron comprar

    acciones, Bonex o dólares a mucho menos del valor que tenían en la última rueda de diciembre de 1989.

    Además, estas operaciones se hallan garantizadas por el patrimonio del agente de Bolsa que interviene en la operación y por las máximas instituciones del quehacer bursátil; cada agente de Bolsa tiene un límite para operar. Por tal causa, el monto de operaciones que se realizan por día no es muy grande. Oscila, según las ruedas y las condiciones del mercado, en el equivalente de US$ 1 ó 2 millones, distribuidos entre 300 y 500 operaciones, con un promedio para cada una de ellas de US$ 4.000. Esto revela que son realizadas por inversores pequeños, que normalmente las utilizan para no mantener paralizado el capital mientras deciden la compra de un determinado papel.

    Liquidez Muy Cara.

    Las personas que para mantener la liquidez del capital lo tuvieron depositado en caja de ahorros, hicieron un pésimo negocio; inclusive puede decirse que sufrieron las consecuencias de una estafa legal. Un ejemplo lo confirma. Quien a fines de 1988 mantenía en caja de ahorros 16.000 australes, poseía el equivalente de 1.000 dólares. Después de dos años y tres meses, el importe original se convirtió en el mejor de los casos en 100.000 australes, o sea que su patrimonio real se redujo a sólo 10 dólares, que en la práctica significa un quebranto de 99%.

    Si la comparación se extiende en el tiempo, los resultados son más o menos iguales, como lo comprobaron los que realizaron el Ahorro Obligatorio. Al cabo de cinco años recibieron sólo el 5,0% del valor real.

    Mi Recomendación.

    “El nuevo marco económico en que se desenvuelve el país hace difícil y a veces muy técnica la toma de decisiones en materia de inversiones.

    “Los Bonex, si no continúan aumentando su paridad, pueden constituir una buena inversión con rendimientos cercanos al 20% mensual en dólares.

    “La próxima sanción de la ley que habilita la concreción de hipotecas, prendas y demás operaciones activas en dólares con total seguridad, habrá de inaugurar un período de auge de estos negocios que podrán pactarse a tasas que orillen el 24% anual, redundando ello en mejores tasas para los inversores interesados en mantener sus dólares en operaciones a plazo.

    “Con respecto al mercado de capitales de riesgo, no se recreará con eficiencia, continuidad y capacidad de atraer al inversor local y extranjero, mientras se mantenga el actual tratamiento impositivo, tanto a la transferencia de títulos y valores como a las obligaciones negociables.

    “Si se aprueban los proyectos de ley modificatorios de esta situación, se revitalizará este importante sector de las finanzas con la posibilidad de concretar buenos negocios”.

    *Asociación de la Banca Minorista.