Las transformaciones tecnológicas y el reordenamiento geopolítico volvieron a colocar la causa Malvinas en el centro de debates internacionales, en un contexto de creciente bipolaridad global entre Estados Unidos y China. En ese marco, las declaraciones de Donald Trump sobre el conflicto por las islas reactivaron discusiones sobre la posición de Washington y sobre los intereses estratégicos que atraviesan la región.
El economista y CEO de BAS Storage Marcos Victorica sostiene que el episodio expone, en primer lugar, el desgaste de la relación de Estados Unidos con Gran Bretaña en particular y con Europa en general. La alianza que ordenó las relaciones de fuerza internacionales desde la segunda mitad del siglo XX pierde vigor a medida que China disputa la hegemonía global y la dirigencia norteamericana interpreta que los países europeos no ofrecen el apoyo suficiente.
Como ejemplo reciente de esa fricción, Victorica menciona la tensión alrededor del respaldo militar europeo en el conflicto bélico con Irán, un punto que habría alimentado el malestar de Trump. En contraste con ese escenario, el economista ubica la asociación política entre Trump y el presidente argentino Javier Milei, basada en afinidad ideológica, pero también en una estrategia de fondo: reforzar el liderazgo de Estados Unidos en la región ante la amenaza china.
Activos estratégicos y exportaciones
La novedad, plantea Victorica, es el peso relativo actual de la Argentina, que reúne activos de alto valor global. Entre ellos aparecen Vaca Muerta, el litio, el cobre y otros minerales críticos, combinados con una capacidad científica y tecnológica que todavía se aprovecha de manera insuficiente.
El país continúa siendo predominantemente exportador de recursos, pero con un componente creciente de trabajo calificado. En 2025, datos oficiales ubican a los Servicios Basados en el Conocimiento en unos US$ 9.600 millones, como tercer complejo exportador, detrás de los complejos oleaginoso-cerealero y petrolero-petroquímico.
Victorica vincula esa dinámica con los avances tecnológicos que habilitaron la exportación de conocimiento y servicios profesionales: “La expansión de la conectividad y de los dispositivos móviles permitió que el trabajo intelectual pudiera desarrollarse y exportarse desde cualquier lugar”, señaló.
Inteligencia artificial, energía y Patagonia
Con el desarrollo de la inteligencia artificial, la expansión de grandes centros de procesamiento vuelve centrales a la energía, el territorio y las condiciones climáticas como activos de la economía digital. En esa lógica, la Patagonia ofrece condiciones favorables: extensas superficies disponibles, temperaturas que pueden reducir necesidades de refrigeración, acceso a fuentes renovables y el gas de Vaca Muerta.
Ese nuevo peso estratégico, agrega el economista, tiene potencial para traducirse en peso diplomático, en un mundo donde las potencias compiten por energía, alimentos, minerales críticos, tecnología y talento. El desafío, concluye, es aprovechar la demanda internacional para construir influencia: “Este escenario por sí solo no garantiza una resolución favorable alrededor de la causa Malvinas, pero sí representa una oportunidad”, mencionó Victorica.


