Las ventas en los shoppings volvieron a caer: bajaron 4,9% en junio y acumulan un retroceso de 2,7% en el año

Después del fuerte rebote registrado durante buena parte de 2025, los centros de compras atraviesan un escenario diferente. Las ventas a precios constantes cayeron 4,9% interanual en junio y se desplomaron 6,2% frente a mayo. El comportamiento por rubros muestra, además, un consumidor mucho más selectivo.

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El consumo en los centros comerciales volvió a mostrar señales de debilidad en junio. Las ventas a precios constantes disminuyeron 4,9% respecto del mismo mes de 2025 y acumularon una caída de 2,7% durante el primer semestre, según la Encuesta Nacional de Centros de Compras difundida por el INDEC. 

El dato mensual resultó todavía más marcado. Una vez eliminados los factores estacionales, las ventas retrocedieron 6,2% respecto de mayo. La tendencia-ciclo, que permite observar con mayor claridad la dirección subyacente de la actividad, también cayó: 0,7% mensual. 

La combinación de ambos indicadores dibuja una fotografía distinta de la que predominaba un año atrás.

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Durante los primeros meses de 2025, los shoppings habían registrado aumentos interanuales extraordinarios, favorecidos en parte por una base de comparación muy deprimida. En enero las ventas reales crecieron 24,2%; en febrero, 15,1%; en marzo, 26,5%; y en abril, 19,2%. Esa recuperación fue perdiendo velocidad hasta transformarse en caída durante la segunda mitad del año. 

En 2026 la dinámica cambió nuevamente. Enero prácticamente no mostró variación frente al año anterior (-0,1%), febrero cayó 2%, marzo 13,3% y abril 5,9%. Mayo interrumpió esa secuencia con un crecimiento de 11,9%, pero junio volvió a terreno negativo con el descenso de 4,9%. 

La volatilidad mensual no oculta, sin embargo, el dato central: al terminar el primer semestre, las ventas reales de los centros comerciales se encontraban 2,7% por debajo de las del mismo período de 2025.

Más pesos, menos consumo

La distancia entre las cifras nominales y reales vuelve a ser importante para interpretar el escenario.

En junio, los 77 centros de compras relevados por el INDEC facturaron $685.447 millones. En términos nominales, el resultado representa un crecimiento de 13,4% interanual. 

Pero los precios implícitos de las ventas aumentaron aproximadamente 19,2% frente a junio del año pasado. Por eso, detrás de una facturación que continúa creciendo en pesos aparece una contracción en las cantidades vendidas medidas a precios constantes. 

Es una diferencia que resulta cada vez más relevante para leer los indicadores de consumo: facturar más ya no necesariamente significa vender más.

También aparecen diferencias importantes según la región. En valores corrientes, CABA registró ventas por $193.589 millones y un incremento interanual de 18,5%. Los 24 partidos del Gran Buenos Aires concentraron $224.091 millones, aunque con una expansión bastante menor, de 8,3%.

La Región Pampeana facturó $145.766 millones (+13,2%); Cuyo, $49.071 millones (+18,3%); el Norte, $36.668 millones (+11%); y Patagonia, $36.262 millones (+17,2%). 

Qué compra el consumidor cuando va al shopping

La composición de las ventas aporta otra dimensión.

Indumentaria, calzado y marroquinería continúa siendo el principal negocio de los centros comerciales argentinos: representó 33,7% de las ventas de junio. Si se suma ropa y accesorios deportivos, que explicaron otro 17%, aproximadamente la mitad de la facturación de los shoppings estuvo vinculada con vestimenta y calzado.

Los patios de comidas, alimentos y kioscos representaron otro 17%, mientras que electrónica, electrodomésticos y computación explicaron 9,5%. 

Pero dentro de esas categorías hubo comportamientos muy diferentes.

Las ventas nominales de indumentaria, calzado y marroquinería —el rubro individual de mayor peso— cayeron 2,6% interanual, incluso antes de descontar el aumento de precios. En los 24 partidos del Gran Buenos Aires la baja nominal llegó a 15,2%.

En cambio, ropa y accesorios deportivos aumentaron 37,9%; amoblamientos, decoración y textiles para el hogar, 46,3%; diversión y esparcimiento, 29,2%; y patios de comidas, alimentos y kioscos, 21,6%. 

La divergencia sugiere que no existe un único comportamiento del consumo dentro de los centros comerciales. Conviven categorías en retroceso con otras que todavía consiguen expandirse, aunque las cifras por rubro están expresadas a precios corrientes y, por lo tanto, no permiten atribuir todo el crecimiento a mayores cantidades.

Un shopping cada vez más desigual

También existe una marcada diferencia en la productividad comercial según la ubicación.

En todo el país, cada local activo facturó en promedio $128 millones durante junio. En los 24 partidos del Gran Buenos Aires el promedio llegó a $175 millones y en CABA a $168 millones. Patagonia alcanzó $130 millones.

La distancia es considerable frente a la Región Pampeana, con $91 millones por local; Cuyo, con $92 millones; y el Norte, con $73 millones. 

La brecha resulta todavía más evidente cuando se mide la facturación por superficie. El promedio nacional fue de $660.225 por metro cuadrado, pero CABA alcanzó $919.368. Patagonia registró $812.419 y el Gran Buenos Aires $720.860. En el otro extremo, el Norte quedó en $371.642 por metro cuadrado y Cuyo en $426.137. 

Los shoppings, además, mantienen una infraestructura considerable. El relevamiento comprende 77 centros comerciales con 6.427 locales. De ellos, 5.351 estaban activos y registraban ventas, mientras que 1.020 permanecían inactivos. Esto significa que 15,9% de los locales estaba fuera de actividad por disponibilidad para alquiler, reformas u otros motivos de cierre transitorio. 

La recuperación perdió impulso

El dato de junio no alcanza por sí solo para describir el comportamiento general del consumo argentino. El propio INDEC advierte que las ventas de los centros comerciales no deben interpretarse aisladamente como un indicador macroeconómico del consumo de los hogares. 

Pero sí permite observar una parte particularmente significativa del consumo urbano y discrecional.

Y allí la señal resulta clara: el fuerte rebote que caracterizó buena parte de 2025 perdió impulso. El primer semestre de 2026 terminó con ventas reales 2,7% menores y junio agregó una caída desestacionalizada de 6,2% mensual.

Más que un derrumbe uniforme, los números describen un consumidor que selecciona con mayor cuidado dónde gastar. Algunas categorías todavía consiguen crecer; otras ya muestran retrocesos incluso en términos nominales.

Después de la recuperación inicial, el desafío para los shoppings ya no parece ser comparar favorablemente contra una base deprimida. Es volver a conseguir crecimiento cuando esa ayuda estadística desaparece.

 

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