lunes, 7 de septiembre de 2026

La seguridad en Argentina incorpora IA, biometría y monitoreo remoto para prevenir riesgos

La adopción de analítica de video, control de acceso digital y dispositivos conectados reconfigura la seguridad en hogares, edificios, comercios y empresas, con foco en alertas en tiempo real y trazabilidad, mientras el sector revisa modelos de trabajo y capacitación para integrar personas, tecnología y gestión.

Fotografía: Giant Asparagus, cortesía de Pexels.com

Durante décadas, la seguridad en Argentina se asoció principalmente a alarmas, cámaras y vigilancia. Ese enfoque, centrado en la presencia física y en registrar lo ocurrido, empieza a desplazarse por un esquema que prioriza la prevención. En ese cambio ganan lugar la inteligencia artificial, la biometría, el monitoreo remoto y los sistemas de acceso inteligente, que se incorporan tanto en hogares como en edificios, comercios y empresas.

La empresaria Andrea Rolando, al frente de Bataan Seguridad y fundadora de FIDES, plantea que el giro más relevante de los últimos años es que la tecnología dejó de ser un complemento para convertirse en una herramienta estratégica orientada a anticiparse a los problemas. “Hoy ya no alcanza con instalar una cámara o una alarma”, afirmó Rolando.

Videovigilancia con analítica y alertas

Uno de los ejes de esta transformación aparece en la evolución de la videovigilancia. Las cámaras actuales pueden incorporar analítica de video e inteligencia artificial para detectar determinados comportamientos, identificar situaciones anómalas y generar alertas en tiempo real. El objetivo es pasar de un modelo basado en observar lo que ocurrió a otro que busca detectar señales de riesgo antes de que el incidente se concrete.

En la práctica, la incorporación de estas capacidades apunta a mejorar la respuesta ante eventos potencialmente peligrosos mediante la integración de información y la toma de decisiones con mayor rapidez. La discusión, en este marco, se corre de sumar dispositivos a construir sistemas capaces de detectar, analizar y responder.

Control de acceso e identidad digital

Otro frente de cambio es el control de acceso. La utilización de sistemas biométricos, lectores inteligentes y soluciones digitales permite administrar quién puede ingresar a un edificio, una empresa o un determinado espacio, registrar movimientos y reducir la dependencia de llaves, tarjetas o controles físicos. “Estamos pasando de la llave tradicional a una identidad digital”, señaló Rolando.

Esta evolución resulta especialmente relevante en edificios residenciales y corporativos, donde conviven múltiples personas y administrar accesos se vuelve cada vez más complejo. En ese contexto, la trazabilidad y el control sobre los ingresos pasan a ocupar un rol central en la gestión de la seguridad.

La tecnología también empieza a ocupar un lugar relevante en un desafío que trasciende a la seguridad tradicional: el acompañamiento de personas mayores que viven solas. Sensores, sistemas de alerta, monitoreo remoto y dispositivos conectados pueden permitir que familiares o responsables reciban información ante determinadas situaciones, sin invadir la autonomía de la persona.

El cambio tecnológico, además, no se limita a incorporar herramientas. También obliga a las empresas de seguridad a modificar sus modelos de trabajo y capacitar a sus equipos, con el desafío de integrar correctamente tres componentes: personas, tecnología y gestión, junto con protocolos claros y una gestión que permita actuar rápidamente cuando aparece una alerta.