viernes, 4 de septiembre de 2026

Randstad destacó siete habilidades laborales que la inteligencia artificial no va a reemplazar

En un escenario de automatización y transformación digital, la compañía relevó competencias humanas que ganan relevancia para sostener la empleabilidad y orientar el desarrollo de talento en las organizaciones.

La inteligencia artificial (IA) acelera cambios en el mundo del trabajo al automatizar tareas, agilizar procesos y asumir funciones que hasta hace poco requerían intervención humana. En ese contexto, Randstad identificó siete habilidades laborales que la IA no va a reemplazar, a partir del análisis de sus especialistas en reclutamiento y gestión del talento.

La lista reúne competencias consideradas eminentemente humanas por su vínculo con el criterio, la comprensión del contexto, la inteligencia emocional y la interacción con otras personas. El relevamiento incluye pensamiento críticoempatía e inteligencia emocional, creatividadcomunicaciónadaptabilidadcolaboración, y aprendizaje continuo. Para el mercado laboral, el foco se desplaza hacia capacidades que permiten tomar decisiones, construir vínculos, encontrar soluciones creativas, adaptarse a escenarios cambiantes y sostener una actualización permanente.

“La digitalización y la inteligencia artificial están transformando la manera en que trabajamos”, señaló Andrea Avila, CEO de Randstad para Argentina, Chile, México y Uruguay. En esa línea, sostuvo que el desafío no se limita a incorporar herramientas tecnológicas, sino también a fortalecer capacidades que aporten valor donde la tecnología no puede replicar. Avila planteó que la combinación entre habilidades humanas y competencias digitales será cada vez más importante para impulsar el upskilling (actualización de habilidades) y la empleabilidad, además de acompañar la transformación de las organizaciones.

Entre las siete competencias, Randstad ubicó en primer lugar el pensamiento crítico. Aunque la IA puede procesar grandes volúmenes de información y generar respuestas en segundos, evaluar la calidad de esos resultados, identificar inconsistencias, interpretar el contexto y tomar decisiones adecuadas requiere criterio. En segundo término, destacó la empatía y la inteligencia emocional, especialmente en trabajos que involucran gestión de equipos o interacción con clientes, socios y proveedores, donde comprender emociones y necesidades facilita la construcción de vínculos de confianza.

La creatividad aparece como otra habilidad clave: además de generar textos, imágenes o ideas, la creatividad implica formular preguntas nuevas, conectar conocimientos de distintos ámbitos y encontrar soluciones originales frente a problemas sin respuesta predeterminada. La comunicación, por su parte, abarca transmitir ideas con claridad, escuchar activamente, adaptar mensajes a distintos interlocutores y construir acuerdos; en un entorno con más tareas automatizables, cobra relevancia la capacidad de conectar personas y transformar información en conceptos claros.

La adaptabilidad se vincula con la evolución continua de herramientas, procesos y formas de trabajo, en un contexto donde la incertidumbre se vuelve un elemento permanente. La colaboración, en tanto, se asocia a organizaciones con estructuras más planas y matriciales, y con dotaciones diversas, heterogéneas y distribuidas, que requieren integrar personas, tecnología y conocimientos para alcanzar objetivos. El aprendizaje continuo completa la lista como ventaja competitiva ante la rápida evolución de conocimientos, herramientas y metodologías, y por la necesidad de sostener la curiosidad y la disposición a actualizar competencias.

“El talento necesita desarrollar nuevas competencias digitales y fortalecer habilidades que permitan aportar valor diferencial más allá de las tareas automatizables”, afirmó Avila, y agregó que la capacidad para aprender, adaptarse y trabajar con la IA como aliada será determinante para el desarrollo profesional y la empleabilidad a futuro.