El crédito hipotecario volvió a ocupar un lugar central en la agenda del mercado inmobiliario, a partir de anuncios que reabrieron la discusión sobre el acceso a la vivienda. Referentes del sector plantean que una ampliación del financiamiento de largo plazo podría convertirse en una herramienta para recuperar la demanda, facilitar la compra de la primera vivienda y generar mayor movimiento en toda la cadena de la actividad.
Matías Chirom, CEO de Baigun Realty, interpretó los anuncios como parte de un conjunto de medidas con potencial para incentivar tanto a quienes buscan comprar como a quienes necesitan vender. En su lectura, el impacto real dependerá de la instrumentación y de cómo se apliquen las herramientas en el tiempo. “Estamos hablando de medidas que pueden funcionar como incentivos tanto para la compra como para la venta. Después habrá que ver cómo se instrumenta cada una de estas herramientas, cómo se aplican y qué impacto tienen a lo largo del tiempo”, señaló.
Más allá del alcance concreto que finalmente tengan las medidas, Chirom remarcó como dato relevante el regreso del tema a la agenda. “Hay algo que para mí es muy importante y es que el acceso a la vivienda esté nuevamente en la agenda. Que se esté pensando en alternativas, que haya interés en generar mecanismos que faciliten el acceso y que se busquen herramientas para dinamizar el mercado es, sin dudas, un buen indicador”, sostuvo. También consideró que volver a colocar la primera vivienda como prioridad puede abrir una expectativa favorable, en la medida en que se mantenga el avance de incentivos y condiciones.
Oscar Puebla, broker y director de Puebla Inmobiliaria, puso el foco en el volumen de operaciones y en la participación que hoy tiene el crédito en las compraventas. “Los créditos para primera vivienda son realmente lo que estamos esperando y van a motorizar el mercado de una manera que ni nos imaginamos”, afirmó. Según explicó, actualmente se realizan unas 6.000 ventas mensuales y la participación del crédito ronda el 13%.
El directivo proyectó un cambio sustancial si el financiamiento hipotecario ganara peso dentro de las operaciones. Para ilustrarlo, planteó un escenario en el que la participación del crédito alcanzara el 40%, con un efecto directo sobre la demanda y, en consecuencia, sobre los precios. Además, subrayó un efecto multiplicador sobre la actividad: “Es una excelente noticia porque cada operación inmobiliaria moviliza otras dos, de modo que el impacto sobre toda la actividad va a ser enorme”, explicó.
Desde el sector desarrollador, Horacio Ludigliani, director de Grupo Ludigliani, destacó la necesidad de generar fondeo de largo plazo para que los bancos puedan ampliar la oferta de préstamos. A su entender, esa herramienta puede contribuir a reducir el costo del financiamiento y aportar previsibilidad a las familias que necesitan recurrir a un crédito. “Que vuelva a existir crédito hipotecario es una muy buena noticia para el mercado inmobiliario y para la gente que quiere comprar su vivienda”, señaló.
Ludigliani agregó que el efecto dependerá de que el crédito pueda consolidarse y sostenerse en el tiempo. En ese caso, el impacto podría extenderse más allá de la compra de inmuebles existentes: el crédito también podría dinamizar operaciones, estimular nuevos desarrollos y darle movimiento a la construcción.












