La forestoindustria argentina volvió a poner en agenda una idea que atravesó todo el Seminario por los 80 años de la Asociación Forestal Argentina (AFoA), realizado en Posadas y declarado de interés provincial: el país ya cuenta con recurso forestal, conocimiento y capital humano, pero el próximo salto de escala dependerá de construir competitividad sistémica, mejorar infraestructura y logística, generar seguridad jurídica y crear condiciones para atraer inversiones de clase mundial.
En la apertura, el presidente de AFoA, Pablo Ruival, ubicó al sector en el nuevo escenario global: “Vivimos un momento bisagra en el mundo. La transición hacia una economía descarbonizada y sostenible coloca al sector forestal en el centro de las soluciones”. En esa demanda incluyó madera para construcción sustentable, bioenergía, celulosa y papel, captura de carbono y servicios ecosistémicos.
El panel internacional coincidió en que la oportunidad existe, pero exige competitividad en toda la cadena. Fernando Correa (ArPulp) describió la reconfiguración del mercado mundial de celulosa y papel, con China y nueva capacidad en América Latina, y sostuvo que las grandes inversiones tenderán a localizarse donde el sistema entregue fibra a costos competitivos, con logística, servicios, marco jurídico e infraestructura adecuados. Pablo Franzini (Arauco Argentina) enfocó en Estados Unidos, al que definió como “la NBA de la madera”, con 1,4 millones de inicios de viviendas por año y un mercado de remodelación y reparación de US$ 520.000 millones anuales.
Desde Europa, Enrico Prezio (Unión Europea en Argentina) explicó que el pilar comercial del Acuerdo Unión Europea–Mercosur comenzó a aplicarse provisoriamente el 1° de mayo de 2026 y prevé que el 95,2% de las líneas arancelarias europeas llegue a arancel cero. En 2025, el mercado forestoindustrial europeo importó desde fuera del bloque alrededor de 31.000 millones, mientras que el Mercosur participó con unos 4.000 millones.
En inversiones, se presentaron proyectos ejecutados y en evaluación que, en conjunto, superan los US$ 2.500 millones. Nicolás Crisp (Acon Timber) detalló que el aserradero de Gobernador Virasoro procesa alrededor de 700.000 m³ por año y que en 2025 instaló siete secaderos por unos US$ 7 millones; además, en 2026 incorporó una línea de finger joint. Su síntesis marcó un límite recurrente: “puertas para dentro” la industria puede ser competitiva; el desafío está “puertas para afuera”.
El debate sobre carbono dejó definiciones y números. Sebastián Fragni (GMF Latinoamericana) afirmó: “Cada hectárea forestada de este país ya está capturando carbono. Casi ninguna lo está cobrando”. Según estimaciones presentadas, el potencial sería de 33,5 millones de toneladas de CO₂ equivalente por año, con una valorización de unos US$ 335 millones anuales en el mercado voluntario o alrededor de US$ 1.800 millones si se accediera a mercados de cumplimiento.
La logística apareció como eslabón decisivo: se planteó la necesidad de actualizar el régimen de cabotaje, mejorar corredores como la Ruta Nacional 14 y aprovechar la Hidrovía Paraná–Paraguay. El cierre político sumó previsibilidad macroeconómica, reducción de costos, desregulación, financiamiento y coordinación Nación–provincias.
Las actividades concluyeron el sábado 22 de agosto con visitas técnicas en Misiones y Corrientes a experiencias de producción forestal, captura de carbono, industrialización y energía a partir de biomasa. Ruival resumió el eje del encuentro: “La articulación público-privada es el único camino para transformar el potencial en desarrollo real”.












