Hay menos empresas en la Argentina que en el peor momento de la pandemia

El stock de firmas empleadoras cayó a 481.724 en mayo, por debajo del piso de septiembre de 2021. Son 30.633 menos que en noviembre de 2023 y la caída ya lleva 16 meses consecutivos. Detrás del promedio, un modelo que concentra las ganancias en un puñado de proyectos de capital intensivo y las pérdidas en el entramado que vive del mercado interno.

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El dato que sintetiza la coyuntura del entramado productivo argentino no está en las variaciones mensuales sino en el nivel. Según el Monitor mensual de empresas que elaboran Guido Zack, Nicolás Sidicaro y Daniel Schteingart en Fundar sobre la base de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, en mayo de 2026 había 481.724 empresas empleadoras en el país. Es un valor inferior al de septiembre de 2021 —486.782—, el punto más bajo que había dejado la pandemia, y el más deprimido de toda la serie desde la salida de la crisis de 2002. Respecto del máximo histórico de febrero de 2012, cuando el registro llegó a 540.282 firmas, la pérdida acumulada supera las 58.000 unidades.

En el margen, el deterioro es continuo. En mayo cerraron 2.371 empresas frente a abril, una baja de 0,49% que constituye la decimosexta caída mensual consecutiva. Contra mayo de 2025 la reducción es de 16.560 firmas, un 3,3%, y suma veintisiete comparaciones interanuales negativas seguidas. Desde noviembre de 2023 el saldo es de 30.633 empresas menos, equivalente al 6,0% del total: la peor performance registrada en los primeros treinta meses de una gestión.

La geografía del ajuste

La caída de mayo fue absolutamente generalizada: las veinticuatro jurisdicciones perdieron empresas en la comparación mensual. Las bajas más pronunciadas se dieron en Tierra del Fuego (-1,94%), Salta (-1,91%), Río Negro (-1,25%) y La Rioja (-1,17%).

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El acumulado desde noviembre de 2023 dibuja con más nitidez el mapa de la reconfiguración en curso. Neuquén es la única provincia con más empresas que al inicio del período, con un avance de 1,57%, y también la única con variación interanual positiva, apenas 0,13%. En el otro extremo aparecen La Rioja (-18,87%), Catamarca (-14,09%), Tierra del Fuego (-13,56%), Chaco (-12,28%) y Corrientes (-11,69%). El patrón es difícil de leer como un fenómeno coyuntural: las jurisdicciones cuyo tejido productivo dependía de regímenes de promoción industrial, de la obra pública o del consumo regional son las que más firmas perdieron, mientras la única excepción positiva corresponde al distrito donde se concentra el desarrollo no convencional de hidrocarburos.

Quince de dieciocho sectores en rojo

El corte sectorial replica el resultado. Quince de los dieciocho sectores relevados cayeron en la comparación mensual y catorce lo hicieron tanto en la interanual como en el acumulado desde el cambio de gobierno, excluidas la administración pública y las organizaciones extraterritoriales. En mayo el más golpeado fue alojamiento y gastronomía, con una contracción de 1,38%, seguido por la industria manufacturera, con 0,88%. Los únicos avances correspondieron a electricidad y gas (0,25%), administración pública (0,21%), petróleo y minería (0,07%) y salud (0,06%).

Sobre el acumulado de treinta meses, las pérdidas más profundas se concentran en transporte y almacenamiento (-17,05%), servicios inmobiliarios (-13,81%), construcción (-9,34%), servicios profesionales (-8,66%) e industria manufacturera (-8,10%). Del lado de las subas, servicios administrativos lidera con 8,15%, seguido por asociaciones y servicios personales (4,59%), petróleo y minería (1,88%) y electricidad y gas (1,74%).

La composición de esa lista es reveladora. Los sectores que crecen son los vinculados a la energía y a la minería, más un conjunto de actividades de servicios que suele funcionar como vía de registración de trabajo tercerizado o independiente. Los que se contraen son los que dependen del ingreso disponible de los hogares y de la inversión doméstica.

Los datos de empleo apuntalan la misma conclusión. Entre noviembre de 2023 y mayo de 2026 el empleo asalariado privado registrado se redujo en 241.176 puestos según la serie desestacionalizada del SIPA. La industria manufacturera explicó 85.561 de esas bajas y la construcción otras 62.747: entre ambas, el 61,5% de la destrucción total. En el Boletín Informativo Techint, Bernardo Kosacoff y Diego Coatz describieron a la industria argentina en una situación de extrema fragilidad, con problemas que anteceden a la coyuntura.

Ganadores y perdedores, en el mismo mes

El informe de Fundar releva en paralelo los anuncios empresarios del período, y el contraste es el mejor resumen del modelo. Del lado de las bajas: Will Der cerró definitivamente su planta de Las Flores; Unilever discontinuó su planta de vegetales deshidratados que abastecía a Knorr y desvinculó a 60 trabajadores; Granja Tres Arroyos despidió a 250 en su planta industrial; Tía Maruca cerró su fábrica de San Juan, que operaba al 52% de su capacidad; una textil catamarqueña que llegó a emplear a 150 personas bajará la persiana el último día de agosto con apenas 20 en nómina; y Peabody dejó de producir en la Argentina tras dieciséis años, con un pasivo cercano a los $ 40.000 millones en concurso preventivo, la maquinaria de La Tablada trasladada a un depósito y un esquema de negocios apoyado en importaciones asiáticas y maquila paraguaya.

Del lado de las altas, los anuncios son de otra escala y de otra naturaleza: Mercado Libre construye un centro de almacenamiento de 60.000 metros cuadrados en Córdoba, Pampa Energía obtuvo el ingreso al RIGI para una planta de urea granulada de 2,1 millones de toneladas anuales en Bahía Blanca, Compañía Mega amplía en 27% su capacidad de procesamiento de líquidos del gas natural y Liex, del grupo Zijin, avanza con Tres Quebradas para producir 40.000 toneladas anuales de carbonato de litio.

Ninguno de esos proyectos es irrelevante: el conjunto de las veintitrés iniciativas aprobadas bajo el RIGI compromete inversiones por unos US$ 49.000 millones y la planta de urea por sí sola aportaría cerca de US$ 1.000 millones anuales en divisas entre exportaciones y sustitución de importaciones. Pero su capacidad de absorber empleo es limitada y diferida. El complejo de Bahía Blanca demandará más de 3.500 puestos durante la construcción y unos 300 permanentes en operación, y estará terminado recién hacia fines de 2029. Mercado Libre prevé poner en marcha su centro cordobés a fines de 2027.

Ahí está el problema de composición. La economía argentina está sustituyendo un stock numeroso de firmas pequeñas y medianas, intensivas en trabajo y orientadas al mercado interno, por un conjunto acotado de proyectos de gran porte, intensivos en capital y orientados a la exportación. Puede que el resultado agregado en términos de divisas y productividad sea superior. Pero el reemplazo no es simultáneo ni ocurre en las mismas provincias, y los tres años que separan el cierre de una fábrica de galletitas en San Juan de la puesta en marcha de una planta de fertilizantes en Bahía Blanca no son un detalle estadístico.

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