Gaming Compliance International (GCI) publicó su primer análisis global completo sobre transmisiones ilegales durante la Copa Mundial de la FIFA 2026 y estimó 174.300 millones de visualizaciones de streams ilegales de 90 segundos o más (90S+) a lo largo del torneo. La consultora definió esa unidad como una “visualización comprometida” y aclaró que el conteo refiere a visualizaciones de transmisiones, no a espectadores únicos.
El relevamiento calculó un promedio de 1.680 millones de visualizaciones 90S+ por partido, a nivel mundial. En la final entre España y Argentina, el volumen estimado ascendió a 6.200 millones de visualizaciones ilegales que cumplieron el umbral de 90 segundos. En ese marco, GCI sostuvo que el 95% de las visualizaciones ilegales 90S+ incluyó publicidad de apuestas clandestinas.
La estimación se basó en seguimiento global e información de mercado de GCI, con múltiples fuentes de datos propias y de terceros con licencia. La metodología contempló interrupciones de transmisión, actualizaciones forzadas, recargas, cambios de servidor espejo y reinicios de canal durante cada partido. Con ese enfoque, la firma buscó medir la exposición efectiva a contenidos ilegales en lugar de un simple acceso momentáneo.
El análisis planteó un “nexo oscuro” entre la transmisión ilegal y el juego clandestino en línea. En ese esquema, los operadores no regulados utilizan los streams ilegales para llegar a audiencias masivas y financiar la exposición y la captación de clientes mediante acuerdos de afiliación basados en desempeño. Según los datos citados, los streamers ilegales pueden recibir pagos por publicidad y por dirigir público hacia apuestas clandestinas, con acuerdos que ofrecen entre 25% y 50% de los ingresos netos por juego generados por los clientes remitidos.
“Los 174.000 millones de visualizaciones de transmisiones ilegales que cumplen los criterios deberían acabar con cualquier ilusión”, dijo Matt Holt, director ejecutivo de GCI. En la misma línea, señaló: “Proporcionan una de las audiencias deportivas más grandes del mundo”.
Ismail Vali, presidente de GCI, afirmó: “La Copa del Mundo nos ha mostrado el oscuro vínculo entre las transmisiones ilegales y las apuestas no reguladas”. También sostuvo que “la solución no es el clásico cuento de nunca acabar apuntando contra direcciones URL concretas”, y propuso supervisar el mercado, controlar el ecosistema ilegal y su cadena de suministro y optimizar el sector legal.
El reporte incorporó riesgos de ciberseguridad asociados a estas transmisiones: reproductores de video, ventanas emergentes y botones falsos del tipo “haga clic para ver en HD/4K” pueden ocultar malware, spyware o registradores de teclas, con exposición a recopilación de datos y otras formas de ciberdelincuencia.
En paralelo, GCI estimó que la Copa del Mundo de la FIFA 2026 generó un volumen de apuestas en línea de US$ 593.000 millones a nivel mundial. De ese total, US$ 409.000 millones (69%) correspondieron a apuestas no reguladas y US$ 184.000 millones (31%) a apuestas reguladas.












