El despliegue acelerado de satélites puede estar aumentando la oferta de conectividad de Starlink a un ritmo mayor que la demanda de los consumidores. Esa es la principal conclusión de Estimated Demand for Mega-Constellation Internet Service, un trabajo del economista Akhil Rao difundido en agosto de 2026 que analiza la evolución del servicio de SpaceX entre diciembre de 2021 y noviembre de 2023.
El resultado central es una elasticidad inferior a uno: según la estimación, cada incremento de 1% en la capacidad disponible de Starlink en órbita estuvo asociado con un aumento promedio de 0,58% en los abonados mensuales, con un margen de ±0,23 puntos porcentuales. En otras palabras, durante el período estudiado la oferta potencial creció más rápido que la base de clientes.
La diferencia puede convertirse en una variable económica relevante para Starlink y para las demás megaconstelaciones de órbita terrestre baja (LEO). Si una red agrega capacidad más rápido de lo que consigue monetizarla, el problema deja de ser solamente tecnológico: pasa a ser cómo encontrar suficientes clientes, aplicaciones y mercados capaces de absorberla.
Una demanda concentrada en pocos países
El trabajo muestra, además, una concentración geográfica considerable. A noviembre de 2023, alrededor de 66% de la demanda estimada de Starlink provenía del cuartil de países con mayor PIB per cápita. Los cinco principales mercados concentraban aproximadamente 73% de los usuarios estimados y los diez primeros llegaban a 87%. Estados Unidos representaba por sí solo cerca de 42% y Canadá otro 14%.
La distribución resulta significativa porque una de las principales ventajas económicas atribuidas a las constelaciones LEO es su alcance global. Un satélite puede prestar capacidad sobre regiones en las que las redes terrestres tienen dificultades para llegar, pero la cobertura disponible no implica necesariamente que exista una demanda con capacidad de pago suficiente.
Rao también compara el crecimiento de Starlink con el tráfico general de Internet. Un incremento de 1% en el tráfico procedente de fuentes distintas de Starlink estuvo asociado con un aumento de 0,65%, con un margen de ±0,17 puntos, en los abonados del servicio satelital. El autor concluye que, durante el período analizado, la demanda de Starlink aumentó más lentamente tanto que su capacidad orbital como que la demanda general de Internet.
El problema económico de la capacidad ociosa
La consecuencia no es necesariamente una menor expansión de las constelaciones. Puede producir el efecto contrario: acelerar la búsqueda de otros mercados para monetizar una infraestructura que ya se encuentra desplegada.
El propio estudio plantea dos alternativas si la tendencia se mantiene. Los operadores podrían reducir los precios del mercado residencial para captar más clientes o buscar segmentos no residenciales capaces de comprar la capacidad excedente. También advierte que una demanda inferior a las proyecciones podría limitar, en última instancia, la cantidad y el tamaño de las megaconstelaciones que el mercado puede sostener.
Esta cuestión adquiere otra dimensión en el caso de SpaceX por su integración vertical. La compañía controla tanto Starlink como su capacidad de lanzamiento. En otro trabajo publicado en julio, Rao estimó que alrededor de tres quintas partes de los lanzamientos de Falcon 9 estuvieron destinados a desplegar la propia constelación. Su modelo plantea que la integración entre lanzador y operador permite capturar internamente parte de las reducciones de costos generadas por el aumento de escala.
Esto significa que el umbral económico para continuar agregando capacidad no necesariamente coincide con el que enfrentaría un operador obligado a comprar todos sus lanzamientos a un tercero. Pero tampoco elimina la necesidad de encontrar ingresos para esa capacidad.
América Latina frente a la expansión de Starlink
Para América Latina, la investigación permite formular una pregunta diferente a la habitual. La discusión suele concentrarse en cuánto mercado puede capturar Starlink en la región. La otra cuestión es cuánto necesita Starlink a América Latina para elevar la utilización de una infraestructura orbital cuyo costo de despliegue ya fue asumido.
La distinción es relevante. En zonas rurales, explotaciones agropecuarias, minería, energía y localidades alejadas de las redes de fibra, la conectividad satelital puede resolver problemas para los cuales las alternativas terrestres son insuficientes o costosas. Pero el ingreso por habitante y la capacidad de pago constituyen una restricción para una expansión residencial de gran escala.
Si la capacidad orbital continúa creciendo por encima de la demanda residencial, aumenta el incentivo económico para segmentar precios por país y desarrollar otros negocios. Empresas, aviación, transporte marítimo, conectividad de respaldo, enlaces para operadores de telecomunicaciones y contratos con gobiernos pueden adquirir mayor peso relativo frente al acceso residencial.
En ese escenario, los mercados emergentes podrían cumplir una doble función: ampliar la base global de clientes y elevar el grado de utilización de una infraestructura diseñada para operar a escala planetaria.
Qué mide realmente el estudio
Los resultados requieren una precaución metodológica. Aunque el trabajo fue difundido en agosto de 2026, el documento está fechado originalmente en marzo de 2024 y analiza información comprendida entre diciembre de 2021 y noviembre de 2023. No describe, por lo tanto, la estructura actual de la demanda de Starlink.
Rao tampoco dispone de una base completa de abonados por país. Para construirla utiliza tráfico del sistema de nombres de dominio (DNS) de Cloudflare como aproximación al uso de Internet y lo calibra mediante cifras públicas de suscriptores. A partir de esos datos genera series semanales por país y posteriormente las agrega para el análisis estadístico.
El propio autor reconoce dos limitaciones. La primera es que los datos DNS proceden de un único proveedor, por lo que diferencias en la utilización de Cloudflare entre países pueden distorsionar las estimaciones nacionales. La segunda es que el método supone un consumo promedio de datos por abonado constante entre países y a lo largo del tiempo, una simplificación que puede afectar las estimaciones de cantidad de usuarios.
La capacidad orbital también es una estimación. El trabajo combina información pública sobre los lanzamientos de Starlink, características de los satélites y cálculos de ingeniería sobre su capacidad de transmisión. Sobre el total aplica un factor de utilización de 10% para aproximar la capacidad comercializada.
Por eso, el 0,58% no debe interpretarse como una relación tecnológica inmutable entre satélites y clientes. Es una asociación estadística correspondiente a un período determinado, cuando Starlink tenía una escala, cobertura y estructura comercial diferentes de las actuales.
El valor del estudio está en otro punto: introduce una medida empírica para una variable que suele quedar en segundo plano frente al número de satélites, los lanzamientos o la capacidad teórica de las redes. En una industria que proyecta constelaciones de miles de unidades, la pregunta ya no es solamente cuánta capacidad puede colocarse en órbita. También es cuánta de esa capacidad puede venderse y a qué precio.
Documento original: Estimated Demand for Mega-Constellation Internet Service, de Akhil Rao












