Arredo inició un proceso de transformación integral bajo el concepto “Marca en obra”, que atraviesa la identidad de la marca, sus diseños, los locales, la comunicación y la experiencia que propone a sus clientes. La iniciativa se plantea como una nueva manera de entender el hogar y de vincularse con las personas, con foco en elementos que la compañía ubica en el centro de su historia: el textil, el color, el arte y la cercanía de barrio.
El replanteo se apoya en una combinación que Arredo identifica como parte de su propuesta histórica: “calidad de oficio, diseño con identidad propia y precios accesibles”. En esa línea, el textil, el tacto y la forma en que un producto puede transformar un espacio se mantienen como componentes centrales, mientras que el diseño busca generar “sorpresa e impacto” en cada colección. El precio, en ese esquema, funciona como una vía de acceso a un universo estético pensado para formar parte de la vida cotidiana.
Uno de los cambios más visibles se da en el lenguaje visual. La marca deja atrás el fucsia que utilizó en los últimos años y adopta el verde como nuevo color institucional. Esa decisión se traslada a las nuevas fachadas, que incorporan tecnología de la startup Photio. Se trata de un aditivo nanotecnológico que, mezclado con pintura, transforma las superficies en agentes descontaminantes que imitan el proceso de fotosíntesis de las plantas mediante la acción de la radiación solar o artificial. Según la tecnología desarrollada por la compañía, cada metro cuadrado recubierto tiene un potencial descontaminante equivalente al de dos árboles maduros.
La transformación también se expresa en el rediseño de los locales, con una búsqueda explícita de recuperar el espíritu de los mercados de barrio. El objetivo es que los espacios trasciendan la experiencia tradicional de compra y funcionen como ámbitos de encuentro para la comunidad. En ese formato, se priorizan recorridos donde los productos desbordan, los colores conviven y la escena incorpora elementos culturales: música de un piano, artistas que intervienen el espacio, precios escritos en pizarrones con marcadores Posca y poesía en la pared, además de una atención orientada a la cercanía.
El arte y la cultura aparecen integrados a la propuesta mediante colaboraciones con artistas locales, intervenciones culturales y música en vivo, como parte de una experiencia que busca ir más allá de la transacción. En la misma lógica, el hogar se presenta como un espacio dinámico, que cambia junto con quienes lo habitan.
En paralelo, el cambio alcanza al universo digital. La web y las redes sociales incorporan la nueva identidad visual y trasladan al entorno online el universo de la marca, con una experiencia pensada para “descubrir, imaginar espacios y conectar lo digital con lo que sucede en los locales”. “Marca en obra representa una decisión: mostrar una marca viva, que evoluciona junto con las personas”, señalan desde Arredo.












