El desmantelamiento de AT&T en 1984 incorporó al negocio telefónico a una cantidad de competidores independientes. Esa novedad generó una verdadera revolución, potenciada por la incorporación masiva de microprocesadores en conmutadores y teléfonos. Gracias a este avance de la computación, fue posible crear un abanico de nuevos servicios en comunicación.
Los fabricantes de equipos terminales, que advirtieron rápidamente la oportunidad, incorporaron chips en sus productos, desde máquinas facsimilares hasta teléfonos inteligentes. La explosión de productos no tuvo precedentes.
Estas son algunas cifras que dan idea de la magnitud de los cambios que han transformado las comunicaciones en Estados Unidos:
* En 1986 había 462.000 máquinas facsimilares en uso. Hoy, hay 5.400.000.
* En 1986, la Cellular Telecommunications Industry Association contaba con 500.000 usuarios de teléfonos celulares en Estados Unidos. En junio de 1991, el número había subido a 6.400.000.
Pero además de estas dos tecnologías, que son las más comunes, hay docenas de otros sistemas pujando por convertirse en el próximo boom: desde videoteléfonos hasta terminales hogareñas de multimedios.
VOZ E IMAGEN.
Muchos creen que los años ´90 constituirán la década del videoteléfono. El aparato contiene una microcomputadora que simultáneamente transmite y recibe señales de audio y video a través de la línea telefónica. El aparato enlaza óptica y acústicamente a los interlocutores entre sí, y les permite transmitir el ambiente de una sesión de trabajo. Bastará con que cada participante se siente frente a una mesa de conferencias y utilice el videoteléfono, en cuya diminuta pantalla observará al resto de los interlocutores, o bien los documentos o fotos que vayan desplegando. También será posible usar el sistema para facilitar el acceso a los servicios de información, como el banco en casa, a través de una terminal, y consultar millones de referencias hasta dar con la información deseada.
Hace muchos años que la videoconferencia existe y está disponible. Pero su altísimo costo la convertía en un sistema reservado sólo para las empresas más vanguardistas. Ahora, una tecnología mucho más sofisticada y flexible la ha colocado dentro de las opciones para quienes aspiran a desarrollar una política global.
Un sistema de videoconferencia cuesta entre US$ 50.000 y 100.000. Pero en el futuro cercano, con la incorporación de los avances en telecomunicaciones y computación, sus posibilidades serán mayores y el precio bajará sensiblemente. La empresa norteamericana Picture Tel ya ofrece, para pequeñas y medianas empresas, un modelo monocromático que cuesta US$ 19.000.
En este momento hay más de 7.500 instalaciones de videoconferencia en todo el mundo, 3.800 de ellas en Estados Unidos. Picture Tel tiene una participación de 29% en ese mercado y 32% del mercado estadounidense. La líder es la firma Compression Laboratories, con 1.836 instalaciones en Estados Unidos (48% del total) y 2.635 en el resto del mundo.
CONVERSANDO CON JOYCE.
El uso cada vez más generalizado de los teléfonos móviles dio origen en Estados Unidos a un nuevo producto capaz de revolucionar el tráfico aéreo del futuro: el “Thomas Cook Express”, desarrollado por Dunn & Bradstreet.
Un abonado a Thomas Cook Express conversa por teléfono con “Joyce” (nombre original, en Estados Unidos) o “Mary” (el que adoptaron en Gran Bretaña), una voz de mujer, amable, dulce y eficiente; lo novedoso es que esa voz sale de una computadora pero suena humana.
Para acceder a este servicio basta tener un teléfono móvil o conectar un pequeño teclado al tablero del automóvil. Primera ventaja: la línea nunca está ocupada. Joyce está siempre disponible y contesta al primer llamado. Antes que nada Joyce pide a su interlocutor que introduzca su número de identificación. “Ella” ya tiene, en su memoria electrónica, el perfil personal de cada cliente: preferencia de líneas aéreas, fumador/no fumador, comidas y bebidas favoritas, etc. Si lo que se busca es averiguar horarios de vuelo, el número que corresponde apretar es el seis. Entonces Joyce pedirá que se escriba el nombre de las ciudades de partida y destino, fecha y hora aproximada en que se quiere viajar. “Bien, aguarde un minuto que le hago la averiguación”, responde. Cuando lo ha hecho, enumera una serie de opciones y el cliente puede teclear un número si quiere que la voz repita alguna información. Y así, con la alternativa de introducir números que ya tienen un significado previamente establecido, el se hace entender por su “interlocutora”, quien finalmente le pregunta si quiere la reserva confirmada automáticamente. Si la respuesta es afirmativa, lo único que queda por hacer es pasar por la ventanilla, pagar, y retirar el billete.
COMPUTACION SIN CABLES.
IBM introdujo en agosto de 1991 el modelo 9075 PCradio, una computadora tipo anotador, tan portátil que cabe dentro de un portafolios común y que funciona a baterías. Con un peso de aproximadamente 2 kilos y medio, puede comunicarse con las computadoras personales convencionales a través de sistemas de radio o de comunicación celular. La PCradio es capaz de enviar un fax y recibir datos desde un vehículo en movimiento.
Durante este año IBM proyecta producir masivamente el producto para lanzarlo a competir en el mercado empresarial de Estados Unidos y Europa, donde los directivos reclaman sistemas computarizados cada vez más portátiles e integrados.
IBM no es el único fabricante interesado en explotar esta línea ni tampoco el primero. En Japón, NEC Technologies introdujo, más o menos en el mismo mes, un producto similar llamado Ultralite Cellular Workstation.
PCradio será ofrecida al público en tres modelos: un aparato convencional para comunicación telefónica; otro diseñado con antena dual para usar a través de las redes radiales Motorola (creadas conjuntamente por Motorola e IBM); y un tercer modelo con modem incorporado, especialmente diseñado para sistemas telefónicos celulares y que puede utilizarse en interiores y exteriores. Según las opciones que se elijan, el precio oscila entre US$ 3.100 y US$ 5.500.
EL CINE EN CASA.
Hace unos años los europeos pensaban que estaban a un paso de disfrutar en sus televisores hogareños de imágenes tan nítidas como las del cine. Pensaban también que esa nueva tecnología, denominada “de alta definición” podría unificar a la Comunidad Europea (CE) frente a la competencia de Japón. La realidad de hoy les demuestra que el tema sólo sirvió para desunirlos. Los diferentes protagonistas discrepan sobre la política que debe adoptar la CE para llevar el proceso hacia la “alta definición”. El problema gira alrededor de la elección de lo que se fijará como norma de transmisión.
La Comisión de la CE ha propuesto que todos los nuevos satélites y servicios utilicen, a partir de este año, la norma D2-MAC, y que para 1993, todos los televisores grandes lleven incorporado un decodificador para D2-MAC. Ese sería el preludio de la norma para la tecnología de alta definición.
Otra norma propuesta, la HD-MAC, poseería una resolución horizontal de 1.250 líneas, el doble de las que utilizan los televisores convencionales. Por eso, la imagen resultante será dos veces más nítida.
El D2-MAC descompone la imagen en 825 líneas, igual que la televisión convencional, pero transmite color y brillo en forma separada para evitar distorsiones. El sonido es también de calidad muy superior.
Philips NV de Holanda y Thomson Consumer Electronics de Francia, ambas con fuertes inversiones en la nueva tecnología MAC, insisten en que la CE debe imponer una tecnología común para evitar el caos en el mercado y poner a Europa a la cabeza en la carrera hacia la televisión de alta definición.
Por eso, están a favor del D2-MAC.
EL FUTURO VIA SATELITE.
Los únicos países del mundo que no utilizan los satélites de Intelsat para transportar por lo menos una parte de su tráfico telefónico internacional son Andorra, Albania y Mongolia. Pero, a pesar de su monopolio casi absoluto, este consorcio internacional comienza a sentir la amenaza de la competencia, sobre todo de la que proviene del fondo de los océanos, donde los cables submarinos de fibras ópticas prometen apoderarse de una creciente porción del mercado de comunicaciones internacionales.
Desde que instaló su primer satélite en 1965, el sistema creció hasta convertirse en una red de 15 satélites que emiten señales telefónicas, televisivas, facsimilares y datos computarizados a través de más de 2.200 bandas separadas.
La transmisión transatlántica de programas de televisión podrá simplificarse muy pronto, cuando se ponga en funcionamiento un nuevo satélite de alta frecuencia para las comunicaciones internacionales. Los especialistas auguran que en ese momento también será posible abrir líneas privadas para el traslado de la voz humana, video y datos, todo digitalizado. El Intelsat K-4 será el primer satélite de los 15 que constituyen el sistema de Intelsat que se diseña exclusivamente para frecuencia de banda Ku. Todos los demás operan, en forma parcial o exclusiva, con frecuencia de banda C, y reciben señales a razón de 4 a 6 gigahertz, mientras que los de banda Ku operan a razón de 11 a 14 gigahertz. Debido a su mayor poder, las transmisiones en banda Ku son más ventajosas porque pueden utilizar en tierra antenas mucho más pequeñas y, por lo tanto, más económicas. Esto significa que las comunicaciones satelitales se abren a un mercado mucho más vasto.
El satélite será colocado en una órbita geoestacionaria para enviar y recibir cobertura sobre el este de Estados Unidos y en ambas Europas. También facilitará las transmisiones intracontinentales y las transatlánticas. Hacia América del Sur enviará dos haces que brindarán capacidad receptora a los principales centros urbanos del subcontinente.
Sin embargo, los especialistas del sector afirman que el K-4 y otros futuros satélites geoestacionarios tendrán una utilidad cada vez más limitada para las telecomunicaciones a medida que los sistemas de fibras ópticas -actualmente en construcción- entren en funcionamiento y brinden mayor rapidez y eficiencia para la transmisión de datos.
Estados Unidos.
Telecomunicaciones en 1991.
(en millones)
Líneas de teléfono 149
Computadoras personales 50
Computadoras personales con modem 12
Teléfonos celulares 6,4
Máquinas facsimilares 5,4
Fuente: Magnetic Press, Nueva York
