Fundación Acnur Argentina reimpulsa “La guerra NO es un Juego” con foco en niñez

En el mes de la niñez, la campaña pone el foco en que más de 1 de cada 5 chicos vive en zonas de conflicto y en el desplazamiento forzado, con cifras de PRIO y del sistema de Naciones Unidas, además de un llamado a acompañar el trabajo humanitario desde Argentina

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Fundación Acnur Argentina desarrolla la iniciativa “La guerra NO es un Juego” para visibilizar el impacto de las guerras y los conflictos armados sobre millones de niños y niñas y convocar a la sociedad a acompañar el trabajo de asistencia humanitaria a través de FUNDACIONACNUR.ORG/DONA.

El punto de partida de la campaña es una cifra que PRIO (Instituto de Investigación para la Paz de Oslo) ubica en un nivel récord: más de uno de cada cinco niños y niñas en el mundo vive en zonas de conflicto. Ese universo equivale a unos 520 millones. En paralelo, alrededor del 65% de la población mundial infantil reside en países afectados por conflictos, un dato que amplía la dimensión del fenómeno más allá de los frentes de combate.

El desplazamiento forzado aparece como una de las consecuencias más visibles. En muchos contextos, la violencia y la persecución obligan a familias enteras a dejar sus hogares. La información difundida por la organización señala que hoy existen 45 millones de niños y niñas que debieron huir para salvar sus vidas. En ese marco, la infancia está sobrerrepresentada entre las personas desplazadas: representa el 29% de la población mundial, pero el 38% de quienes debieron escapar.

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El impacto sobre las infancias no se limita a la violencia directa. También se registran consecuencias indirectas como el acceso dificultoso al agua potable, el aumento del riesgo de mortalidad por enfermedades y desnutrición, la falta de vacunas y atención médica, y las altas probabilidades de interrupción educativa. La situación se agrava ante la destrucción de escuelas y hospitales, el bloqueo de la ayuda humanitaria por parte de grupos armados y el propio desplazamiento.

El escenario incluye otros riesgos específicos: miles de chicos se ven obligados a cruzar fronteras solos y, durante la huida, muchos son reclutados para luchar como soldados o quedan expuestos a redes de trata y esclavitud sexual. Un informe del Secretario General de Naciones Unidas sobre niños y conflictos armados, presentado en junio de 2025 ante la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, indicó que en 2024 las violaciones graves contra niños y niñas en contextos de conflicto aumentaron 25% respecto del año anterior, y que los ataques contra establecimientos educativos crecieron 44% anual.

En este contexto, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, trabaja en terreno para brindar protección y asistencia. Entre sus acciones, procura que los niños y niñas no acompañados o separados de sus familias reciban atención y accedan a servicios de búsqueda y reunificación familiar; que los recién nacidos sean registrados al nacer; y que la infancia con discapacidad reciba el apoyo que necesita. También impulsa espacios seguros, actividades de apoyo psicosocial y oportunidades educativas.

“Ningún niño o niña debería acostumbrarse a oír alarmas antiaéreas, jugar entre escombros o saber que en cualquier momento puede verse obligado a huir”, dijo Paula Martínez Álvarez, directora de Comunicaciones de Fundación Acnur Argentina.

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